domingo, 4 de noviembre de 2012

Capítulo 11.

[Narra April]
Abrí los ojos lentamente y examiné la habitación. Era de color gris y no tenía a penas muebles, era tan grande como mi salón. No era la mía, no sabía donde estaba y para colmo, los brazos de alguien que no era Timmy me rodeaban la cintura. Vi que mi móvil estaba en la mesita de noche y lo cogí. Eran las 15h. Vaya. Me dolía muchísimo la cabeza y lo único que recordaba de la noche anterior era ir a la casa de Louis y Harry para celebrar una fiesta, también recordaba una sensación de angustia y quizás haber discutido con alguien pero era todo muy ligero. Me giré lentamente y con cuidado para ver con quién estaba en la cama pero nada más que pude ver unos rizos ya que si me giraba más, quizás lo despertaría. Un momento. Eran unos rizos. 
- No por favor - susurré a mí misma. Necesitaba saber si era quien yo creía que era así que quité sus brazos de mi cintura con mucho cuidado y salí de la cama - Mierda, ¿seré gilipollas? - No podía creer que fuera Harry y lo peor es que no sabía hasta qué punto habíamos llegado, solo sabía que me había despertado en ropa interior con él abrazado a mí. Sin pensármelo dos veces, cogí mi ropa, mis zapatos y mi móvil y salí de la habitación. Pensé que irme sin despedirme sería una buena idea porque quizás él tampoco recordaba nada. Salí al pasillo, me puse el vestido y fui al salón con los tacones en la mano.
- Buenos días, April - canturreó una voz desde el sofá. ¿Cómo sabía que yo estaba ahí si el sofá estaba de espaldas a la puerta?
- Hola.
- ¿Te apetece té? ¿Chocolate caliente, quizás?
- No, gracias, me voy ya.
- ¿Atrevimiento o verdad?
- ¿Qué?
- Elige, ¿atrevimiento o verdad?
- Atrevimiento.
- Te reto a que digas la verdad.
- Eso no vale.
- Veamos... ¿Harry es tan bueno en la cama como piensa la gente? - la pregunta me pilló por sorpresa. Ni siquiera yo sabía si nos habíamos acostado y, sinceramente, cruzaba los dedos porque no lo hubiéramos hecho.
- ¿Cómo crees que voy a saberlo?
- Hombre, tu pelo alborotado, el hecho de que hayas salido de la habitación de Harry y de que estés muy guapa pese a que habrás dormido poco, indica que anoche os lo pasasteis muy bien - dijo con una sonrisa traviesa en su cara.
- No hicimos nada, simplemente he dormido allí.
- Ya, claro, ¿sabes que cada chica que se mete en una habitación con Harry termina en su cama? Y no en el sentido de dormir... tú ya me entiendes. 
- Ojalá no te entendiera.
- ¿A qué te refieres?
- A que ni siquiera yo sé si nos hemos acostado o no.
- April...
- No digas nada, sé que no nos hemos acostado. Ya está, me voy.
- A Harry no le gusta que se vayan sin despedirse o sin llevarse una camiseta suya.
- ¿Sabes qué? No siempre llueve a gusto de todos - le di un beso en la mejilla y me fui. Esperaba varias cosas: primero, que no nos hubiéramos acostado, segundo que Harry no se acordara y tercero, que Louis no le dijera nada de que la chica había sido yo.
- Supongo que la fiesta fue una pasada ¿no? - preguntó mi hermana nada más que entré por la puerta.
- Lindsay, estoy muy cansada, me voy a dormir, hablamos de noche - ¿Por qué estaba tan cansada? No solo me dolía la cabeza por la resaca, sino que me dolía la espalda y tenía agujetas. No podía ser, me negaba a haberme acostado con Harry. Me dejé caer en la cama y me dormí con ese pensamiento.
Cuando me desperté, tenía un mensaje de Louis que decía algo así: "April, todos nos vamos a ir a nuestras ciudades natales así que hemos pensado que estaría bien volver el 1 de enero para hacer una comida de año nuevo todos juntos, ¿te apuntas? :) xxxxxxxxx". Le respondí que sí, que me parecía bien y luego fui a la cocina  hacerle la cena a mis hermanos.
- ¿Se puede saber qué es esto? - preguntó Lindsay enseñándome un tweet en el que ponía "Chica misteriosa abandonando el piso de Larry al mediodía".
- ¿Qué pasa?
- ¡Eres tú! - gritó - ¿Por qué me mentiste diciendo que te quedabas en casa de Danielle?
- Porque no quería que te hicieras ilusiones.
- ¡Da igual porque ya me las he hecho! - dijo entusiasmada - ¿Pasó algo? ¿Estás saliendo con Louis? ¿Conociste a Harry?
- No, no y por desgracia sí - Pensé que ya era hora de que supiera que lo conocía.
- ¿Por qué por desgracia?
- Mira, es tu ídolo y no quiero que se te caiga un mito, así que no te diré nada.
- Está bien, pero ¿pasó algo?
- No.
- ¿Entonces por qué te quedaste allí a dormir? 
- Porque estaba cansada y Louis me ofreció quedarme en la habitación de invitados - mentí - Ahora, te agradecería que no gritaras y que me dejaras hacer la cena.

La siguiente semana se hizo lenta e interminable. El 24 fuimos a cenar con la familia que me quedaba en Londres y el 25 abrimos los regalos. Timmy y Lindsay se habían acostumbrado a tener poco e incluso a veces a no recibir ninguno así que se alegraron cuando Timmy vio que Zayn le había regalado un muñeco de Batman muy grande y cuando Lindsay vio que Louis le había mandado una foto que nos hicimos los tres cuando éramos pequeños. Bueno, Lindsay más que alegrarse, casi se muere. Por mi parte, mis hermanos no me regalaron nada pero Zayn me mandó un papel en el que había apuntado una cita para hacernos un tatuaje juntos, Niall me mandó comida irlandesa, Liam una pulsera muy mona y Louis un jersey que me había comprado Jay. 
Por otro lado, mi relación con Harry había desaparecido. Ni Whatsapp ni nada, aunque en parte era normal que me odiara por irme sin despedirme pero yo echaba de menos esas conversaciones tontas que teníamos, esas noches en las que nos quedábamos hablando hasta tarde, echaba de menos cada uno de esos momentos. 
Pese que Harry pasaba de mí, yo les había comprado un regalo a todos y se los daría cuando nos viéramos el 1 de enero. 
El resto de los días, no pasó nada especial. El 31 me reuní de nuevo con mi familia y ya está.

Por fin había llegado el 1 de enero. Me moría de ganas de ver a los chicos pero se me quitaban las ganas de ir pensando que quizás Harry estuviera allí. Seguro que iba a ser todo muy incómodo, pero nada iba a impedirme que fuera a comer con mis amigos.
Dejé a mis hermanos en la casa de mi tía Emma, la mujer que había cuidado de nosotros hasta que cumplí la mayoría de edad, y me fui a la casa de Louis.
Cuando llegué a la puerta me bloqueé, no sabía si llamar o irme, no sabía cómo actuar frente a Harry después de lo que ocurrió. Ya daba igual que me hubiera acostado con él o no, el caso es que me fui sin hablar con él, sin aclarar las cosas, y ese no era mi estilo. Finalmente, le eché huevos y llamé.
- ¡Feliz año nuevo, Aps! - exclamó Louis justo antes de darme un abrazo muy largo - Mi madre te manda recuerdos.
- Igualmente, Lou. - dije entrando en la casa - Ya le agradecí el regalo por Twitter, pero se me olvidó decirle que le diera un beso a tus hermanas.
- No pasa nada, lo hizo de todas formas.
- ¡Feliz año nuevo, chicos! - dije nada más que los vi sentados en el sofá. Les di un beso a cada uno menos a Harry, que no estaba. Me molestaba que mi evitase, pero quizás estaba mejor así. - Traigo vuestros regalos.
- No tenías por qué - dijo Liam.
- Sí que tenía, y pese a que os lo agradecí por Twitter, mensaje y una llamada, os lo agradezco aquí de nuevo. Muchas gracias - abrí la bolsa y les di su regalo a cada uno. Para Zayn era una chaqueta, para Niall una balón de fútbol, para Liam una foto de Batman firmada por Christian Bale que encontré en eBay y a Louis una taza personalizada de Yorkshire Tea.
- ¿Y éste?
- Es para Harry, dáselo cuando venga.
- Está aquí.
- ¿Y por qué no sale?
- No lo sé, desde lo de la fiesta no ha sido el mismo - respondió Louis - está como dolido.
- Ah.
- ¿Qué pasó en la fiesta? - preguntó Niall muy curioso.
- Nada - contestamos Louis y yo a la vez.
- Bueno, April, te hemos traído todos los ingredientes que se necesitan para hacer pizza.
- ¿Perdona?
- Sí, así nos demostrarás tus dotes de cocinera.
- Así que esto es una trampa para que yo os cocinara algo cuando volvierais de estar con vuestras familias ¿no? - se rieron - Bueno, vale, pero solo porque todo el mundo se merece probar mi comida. - Dicho esto me fui a la cocina, Louis me explicó dónde estaban todas las cosas y me dio un delantal con el dibujo de una tía desnuda, todo un clásico. 
Una hora más tarde estaba colocando los ingredientes en la masa, cuando alguien entró en la cocina. No me miró, simplemente pasó a mi lado sin decir una palabra y se sentó en la encimera, observándome. No sabía a dónde quería llegar con eso, pero me estaba incomodando así que decidí romper el silencio.
- Hola, pelopolla. - me giré y vi que, aunque seguía mirando al suelo, había aparecido una sonrisa en su cara. 
- Hola, rubia - dijo levantando la mirada del suelo para que sus ojazos verde esmeralda se encontraran con los míos - Tengo hambre, ¿cómo van?
- Falta meterlas en el horno, ¿cómo es que has salido de tu cueva?
- Muy graciosa - se bajó de la encimera - venía a por un vaso de agua, pero ya que estoy aquí, te ayudo.
- Vale - se fue al mueble donde estaban los vasos y cogió uno, lo llenó de agua, se la bebió y se puso a mi lado. Juraría que estaba un poco más alto y ancho que la última vez que lo vi, un poco más hombre. 
Cuando metimos las pizzas en el horno, me ayudó a sentarme en la encimera y luego se sentó en uno de los taburetes que había al otro lado de esta. Había un gran silencio incómodo, supuse que ninguno de los dos quería hablar del tema por miedo a cagarla.
- ¿Qué sientes ahora mismo? - preguntó rompiendo el silencio.
- Hambre - sonrió - las pizzas tardan mucho en hacerse y le olor que desprenden hace que me muera de hambre. ¿Y tú?
- ¿La verdad?
- Hombre, no creo que haga falta mentirme.
- Estoy confundido, muy confundido. - le miré extrañada - No entiendo qué me pasa contigo, me entran cosquilleos cada vez que pienso en ti, o sea, casi siempre, pero también se me esfuman las ganas de ir a sitios cuando me entero de que vas tú. Me frustra no saber qué siento por ti.
- Harry, yo...
- Y todo empeoró desde la noche de la fiesta - dejé que hablara, quería saber si lo recordaba - ¿Sabes? Te besé porque lo necesitaba, necesitaba que se me aclaraban las ideas pero no sirvió de nada. Y luego, después de que te fueras sin avisar ni hablar de ello tras la gran noche que pasamos juntos, lo tuve claro: ya no quería nada contigo. Pero...
- ¿Nos acostamos?
- Sí, ¿no lo recuerdas?
- En absoluto.
- Mierda, quizás debería haberme callado.
- Soy gilipollas, no quería acostarme contigo, no quiero nada contigo.
- Pues la April borracha, sí.
- No metas a la April borracha en esto. - entonces sonó la alarma del horno. Él se levantó, sacó las pizzas y las llevó al salón. El resto de la tarde fue incómoda, no tanto como al principio pero sí algo incómoda. Después de comer y pasar la tarde juntos, Zayn, Liam y Niall se fueron.
- Yo me voy a ver a Delilah - dijo Louis levantándose.
- Pues entonces yo me voy también - dije haciendo lo mismo que él.
- No, April - dijo Harry cogiendo mi brazo - creo que deberíamos hablar del tema para que todo vuelva a ser como antes.
- No va a ser como antes, eso se carga toda nuestra rara relación.
- Bueno, yo me voy ya - dijo Louis antes de irse corriendo hacia la puerta.
- ¿Qué quieres hablar?
- Está claro que los dos queríamos acostarnos.
- Ya, claro, ¿y si me obligaste? Yo estaba muy borracha.
- ¿Estás hablando en serio?
- No lo sé, la verdad - rió - Vale, sí, quizás deberíamos hablar. - suspiré - A ver, no recuerdo como estuvo pero supongo que fue genial ya que al día siguiente tenía agujetas.
- ¿En serio? - preguntó con orgullo.
- Sí - reí - pero yo no busco nada ahora mismo y menos contigo. Si empezara a salir con alguien, sería con alguien capaz de ser como un padre para Timmy y eso no lo puede ser un crío de dieciocho años.
- Primero, en un mes cumplo diecinueve, segundo, ese es tu problema: que buscas a alguien que quiera ser como un padre para tu hermano y tercero, no sabes lo que te pierdes. Aunque me da igual, yo tampoco quiero nada contigo.
- ¿Ves? Ya vuelves a ser un niño pequeño. - dije levantándome para irme
- Aquí la única niña pequeña eres tú, a ver si te piensas que me creo eso de que no recuerdas nada de cuando nos acostamos.
- ¡Te juro que no recuerdo nada! - grité enfadada.
- Eso es imposible - gritó el también.
- No sería tan bueno cuando no recuerdo nada.
- ¿Estás diciendo que no soy bueno en la cama? - dijo acercándose mucho a mí.
- Sí, ¿hace falta que se te explique todo dos veces, como a los niño chicos?
- Soy el mejor en la cama, y ahora mismo te lo voy a demostrar - rompió la poquísima distancia que nos separamos con un beso muy violento. Puso sus manos en mi cintura y yo rodeé su cuello, me gustaba, no quería que parase. 
Seguimos besándonos incontroladamente hasta el punto en el que estábamos tumbados en el sofá, él encima de mí. Estábamos muy acalorados e incluso me dolían los labios de besarlo.
- Vamos a la cama - dijo Harry jadeando.
- Sí, mejor - sin parar de besarnos, nos levantamos y nos dirigimos a su habitación quitándonos la ropa por el camino. Estábamos desatados y esta vez no podía echarle la culpa al alcohol.
- ¿Qué dices eeh? - dijo Harry una vez que terminamos con el sexo.
- Vale, sí, eres bueno - dije jadeando todavía.
- Eso quería oír.
- Pero esto se vuelve a cargar lo poco que habíamos logrado antes.
- Ya, pero yo sigo sin querer salir contigo, soy muy joven y me va más eso de un chica cada fin de semana.
- Muy maduro, pero yo sigo queriendo a alguien que sea como un padre para Timmy.
- Esto no nos lleva a ningún lado.
- Sí - suspiré - tenemos que dejar nuestro orgullo a un lado y determinar nuestra relación.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Capítulo 10.

[Narra Harry]
El tiempo que estuvimos fuera se me hizo eterno. Siempre pensaba en ella. Y parecía que en las entrevistas o en todos lados hablaban de ella. Puedo sonar de acosador, pero cada sábado buscaba un enlace para ver X Factor con Louis. Él se fijaba en las voces y en las actuaciones de los concursantes y yo en las chicas del fondo, con la esperanza de que April apareciera sonriendo. Y muchas veces lo hacía, otras no.
Hablaba con ella por Whatsapp, no os voy a mentir. Nos decíamos lo mucho que nos echábamos de menos  las miles de ganas que teníamos de vernos y luego nos despedíamos con un "buenas noches, hablamos mañana" para al día siguiente saludarla con un "buenos días princesa" y ella a mí con un "buenos días, mi rey".
No sé por qué solo era capaz de ser amable con ella cuando no la tenía enfrente, pero me gustaba. Al igual que me gustaba picarla para sacar lo peor de ella. ¿Por qué? Pues no tenía ni puta idea y nadie me podía ayudar a aclararme las ideas, ni siquiera Louis. Quizás era uno de esos asuntos que debía tratar de solucionar yo mismo.
Pero por suerte hoy era el día, el día en el que volvíamos a Londres. No iba a verla pero había cierta posibilidad de que nos cruzáramos por la calle y eso, eso me llenaba de alegría.
- ¿Has desecho las maletas? - preguntó Louis nada más que me senté a su lado en el sofá.
- Sí.
- ¿Te pasa algo?
- Estaba pensando que en veinte días es tu cumpleaños y que, como es Navidad, nos iremos con nuestras familias como todos los años y no nos volveremos a ver hasta Año Nuevo, que lo celebramos juntos.
- ¿A dónde quieres llegar?
- A que creo que estaría bien organizar una fiesta para celebrar tu cumpleaños.
- Es que si no es el mismo día no tiene gracia.
- Vamos, Louis, no se cumplen 21 años todos los días.
- Si celebro una fiesta varios días antes, es como si los cumpliera dos veces.
- Vamos, Louis, sé que te encanta la fiesta.
- Sí, pero no para que pongas celosa a mi mejor amiga.
- ¿Cómo sabes que esa es mi intención?
- Vamos, está claro que April te gusta y como no tienes huevos de actuar, la vas a poner celosa para que actúe ella por ti.
- ¿Por qué crees que me gusta April?
- Porque el otro día me dejaste el móvil y me metí en la galería. Tío, tienes el móvil lleno de fotos que os mandáis poniendo caras divertidas por Whatsapp.
- Incluso poniendo caras feas está guapa eeh - dije sin pensar.
- He ahí otra prueba.
- Se me ha escapado.
- Además en una de nuestras entrevistas en US te preguntaron cuál era tu mes favorito y dijiste que abril. Supongo que eso también se te escapó.
- ¿Podemos dejar el tema?
- Eso es otra prueba, pero vale.
- ¿Hacemos fiesta o no?
- Es que la última la hicimos el 23 de noviembre... va a ser muy seguido ¿no?
- No tenemos porqué hacerla mañana, podemos hacerla el... 22.
- Bueno, si encuentro a alguien que nos venda las bebidas para ese día y tal, sí.

[Narra April]
Era 22 de diciembre. Habían pasado 18 días desde que los chicos habían llegado a Londres y los había visto a todos excepto a Harry. No sé si lo había hecho queriendo o no, pero siempre que había ido a su casa a ver a Louis, no estaba; o cada vez que había quedado con los chicos para ir por ahí, le surgía algo que no podía aplazar. Y me daba coraje. No quería que volviera a pasar lo mismo de la otra vez., además no lo entendía. Si no me iba a hablar en persona, ¿para qué me hablaba por Whatsapp? Lo peor era que tenía el móvil lleno de fotos suyas que me había mandado haciendo el mongolo y no quería borrarlas. ¿Por qué? Pues ni put, pero era incapaz.
En fin, daba igual, esa noche estaba segura de que todo iba a cambiar, de que lo iba a ver e íbamos a hablar. Más que nada, porque la fiesta la había organizado él para celebrar el cumpleaños de Lou así que qué menos que él asistiera.
- ¿Voy bien? - pregunté poniéndome delante de la tele para que Lindsay pusiera su atención en mí. (Llevaba esto)
- Perfecta.
- Gracias.
- Pásatelo bien.
- Lo haré, puedes irte a la cama a la hora que quieras pero no muy tarde ¿de acuerdo?
- Entendido, pero mañana me contarás todo.
- Sí - cogí mi bolso y me fui hacia la puerta - Hasta luego. - Fuera hacía un frío increíble, menos mal que no nevaba porque entonces no hubiera salido de casa. 
Estaba nerviosa. Quizás por el hecho de que sabía que iba a ver a Harry después de un mes, no estaba segura. Tampoco estaba seguro de porqué me sentía así ni de qué sentía respecto a él pero estaba claro que había algo.
La música se escuchaba desde el principio de la calle, no entendía cómo no se quejaban los vecinos ni cómo cabía tanta gente en un piso. Aunque bueno, el piso de Harry y Louis no era un piso normal, era un piso tamaño casa de campo, vamos. Al entrar en el bloque, me iba cruzando con gente muy borracha que estaba sentada en la escalera. Y es que estos chicos hacían fiestas a lo bestia. Cuando me planté frente a la puerta, el ruido era insoportable. Llamé unas diez veces y me abrieron a la onceava.
- Hola - dijo Danielle mientras me abrazaba. Ese era otro de los motivos por los que había ido a la fiesta: que iba mi mejor amiga. Me alegraba saber que Liam le había echado huevos y la había invitado aunque claro, había tanta gente que no tenían ni por qué cruzarse. Dani me dio la mano e hizo lo mismo que hizo Niall en su día, me llevó a la otra punta del salón hasta llegar a donde estaban Niall, Liam, Andy y Josh. Me sorprendió que Danielle y Liam estuvieran hablando tan tranquilamente, quizás lo hubieran superado del todo. Saludé a cada uno de los chicos con dos besos, Andy me trajo una copa y empezamos a bailar haciendo un pequeño círculo. Tenía a Harry controlado, lo había visto nada más entrar ya que estaba en el mismo sitio de la otra fiesta y hablando con la misma gente, y estaba segura de que él me había visto a mí. 
Al rato se acercaron Louis, Geoff, Stan y Zayn y estuvimos durante mucho tiempo en ese lado del salón hablando. Miraba a Harry cada dos por tres, no paraba de hablar con tíos raros y de reírse. Es más, desde que había entrado solo habría bebido cuatro copas mientras que yo ya había perdido la cuenta de las que me había tomado. Estaba observando los hoyuelos de Harry cuando alguien me agarró por la cintura y me dijo algo.
- ¿Qué? - grité en su oído.
- Que si bailas un poco - repitió en mi oído. Asentí, ofreció su mano para que que la cogiera y nos fuimos al centro del salón, que lo habían dejado sin sofás para que sirviera como pista de baile. Mientras que bailaba con Zayn no podía parar de pensar en Harry. Estaba muy borracha, lo sabía. El suelo se movía sin parar y yo no podía parar de reírme, una copa más y caía desplomada. Entonces, justo cuando mi borrachera me había hecho olvidarme de Harry, lo vi. Estaba hablándole a una chica al oído.
- Zayn, espérame aquí - no se enteró pero asintió y siguió bailando solo. Yo me fui directamente hacia ellos supongo que gracias a la enorme cantidad de alcohol que llevaba en la sangre. - ¿Qué haces hablando con esta guarra?
- ¿Qué? April, no se te entiende, ¿estás borracha? - dijo levantándose y poniendo su mano en mi hombro. Claro, ahora estaba preocupado ¿no? 
- ¿Qué haces con esta guarra? - repetí señalándola. Era del tipo que supuse le gustaba a Harry: rubia, ojazos azules, tetas más grande que la cabeza y bueno, semi desnuda. Se levantó y se fue asustada.
- ¿Estás borracha? - me miró fijamente, clavando sus ojos en los míos de una manera en la que dolía.
- ¿A ti qué te importa?
- Hombre, eres mi amiga.
- Y un huevo gordo gordo gordo. No soy tu amiga, te pasas el día metiéndote conmigo y eso no lo hacen los amigos - dije con la voz quebrada. Mierda, no quería llorar. Yo no era una borracha llorona, era una borracha que se reía sin parar y ahora estaba a punto de desmoronarme ahí en medio.
- April - dijo cogiéndome el brazo - estás muy borracha.
- Suéltame ¿vale? Tengo 20 años, no soy una niña pequeña así que me voy a casa, quédate con tu amiguita.
- ¿Estás? ¿Estás celosa?
- ¿Yo? - reí - ¿De una puta barata de unos...? ¿Cuántos? ¿18? ¿40 años? - reí de nuevo.
- April...
- ¿Y por qué? Ni yo lo sé. ¿Porque hable contigo? Mira niño, serás el maravilloso Harry Styles de One Direction pero no eres el puto centro del mundo. Y si decides soltarme, me iré a casa.
- De eso nada, no te voy a dejar que vuelvas sola.
- Pues yo no quiero estar contigo.
- Vamos a mi habitación hasta que te calmes un poco - dijo cogiéndome la mano provocando que me recorriera un escalofrío.
- No, déjame - dije moviéndola para que me soltara.
- Vamos.
- Que no - se agachó, cogió mis piernas y me colocó en su hombro como si fuera un triste saco de patatas. Yo iba dándole puñetazos en la espalda mientras recorría el pasillo pero eso no le paraba. Entonces, entramos en su habitación y cerró la puerta con pestillo. Estaba tan borracha que ni me paré a observar la habitación, pero era enorme.
- ¿Sé puede saber qué pasa contigo?
- ¡Eso quisiera saber yo! - grité quitándome los tacones y tirándoselos, pero no le di, los cogió al vuelo - Primero me tratas fatal, luego eres súper tierno, después no me hablas, luego vuelves a insultarme, me vuelves a hablar por Whatsapp y ahora me evitas. - dije casi llorando de nuevo - Y no lo entiendo, de verdad que lo intento pero no consigo entenderte. Así que dime cuál es tu maldito problema. - Se quedó parado mirándome fijamente pero sin la dureza que percibí antes.
- No...
- ¿No vas a decirme nada? - Se quedó quieto, sin reaccionar así que me giré hacia la puerta para intentar abrirla pero me cogió el brazo - No, Harry ahora mismo no quiero ni verte.
- Entonces... - me alejó de la puerta y puso su espalda contra la mía.
- ¿Qué haces?
- Así no me verás y podré decirte lo que me pasa sin ponerme nervioso.- Reí ante lo absurdo que parecía todo y apoyé mi cabeza en sus hombros, que era por donde le llegaba yo sin llevar tacones. - Dame la mano.
- No.
- April, así todo será mucho más bonito.
- Está bien - suspiré y estiré mis brazos hacia atrás buscando sus brazos. Toqué algo y dio un respingo.
- ¿Qué haces?
- Buscar tus manos.
- Bien, pues eso no era precisamente mi mano - me reí durante un buen rato y cuando me calmé fue él el que buscó mis manos para cogerlas. - No te entiendo.
- ¿Qué no me entiendes? ¡Soy yo la que no te entiende!
- ¿El qué no entiendes tú?
- El hecho de que primero me odies, luego me hables por Whatsapp siendo súper dulce y cariñoso y que después me ignores para luego volver a odiarme, volver a hablarme por Whatsapp y evitarme.
- No te odio, simplemente me caes mal.
- Ah, ya eso arregla mucho las cosas.
- Eres tú la que me odia.
- No.
- Si no, ¿por qué nos estamos dando la espalda?
- Porque estoy borracha y te he dicho que no te quiero ver, tú lo has propuesto y como no estás tan perjudicado como yo, te he hecho caso. - me soltó las manos y nos giramos - ¿Me puedes explicar de una vez todo eso? Y si no quieres, por lo menos pídeme perdón.
- Yo no tengo que pedir perdón a nadie.
- Harry, estás haciendo mi vida imposible, en serio, me voy - me fui hacia la puerta pero de nuevo cogió mi mano, me atrajo hasta él y me besó. Fue un beso largo pero sin nada de lengua. Lo llevaba esperando desde que empezamos a hablar por Whatsapp y era maravilloso. Luego me dejé llevar, lo que empezó siendo un beso dulce terminó siendo un beso pasional, lleno de odio. Se apartó de mí sonriendo.
- Perdón por querer hablarte constantemente - se acercó de nuevo y nos volvimos a besar - perdón si a veces digo cosas que te hartan - otro beso - perdón si a veces me vuelvo insoportable - me dio un último beso, nos separamos y sonrió mostrando sus preciosos hoyuelos.
- Perdonado. - sonreímos y nos volvimos a besar otra vez, estábamos desatados. Le salté encima, le rodeé la cintura con las piernas y empecé a besarle el cuello. Harry se dejó caer en la cama y con él, yo. Me quitó el vestido y yo hice lo propio con su camisa y sus pantalones.
- Quédate aquí esta noche - dijo Harry entre beso y beso.
- No puedo, tengo que volver con mis hermanos.
- Mándales un mensaje - paramos un momento, me saqué el móvil del sujetador y se lo di.
- ¿En serio te lo has guardado en las tetas?
- Es lo más seguro.
- Está calentito.
- Cállate y mándale un Whatsapp a mi hermana diciéndole que dormiré en la casa de Danielle.
- ¿Por qué no lo haces tú?
- Harry, ¿en serio crees que estando como estoy puedo escribir en un móvil táctil? - rió y después de teclear durante unos segundos dejó el móvil sobre la mesita de noche.
- ¿Por dónde íbamos? - me miró y sonrió - Ah sí... - se inclinó sobre mí y nos volvimos a besar.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Capítulo 9.

[Narra Harry]
- Harry - dijo Louis abriendo la puerta de mi habitación y entrando en ella - hoy vamos a ir a la casa de Zayn a comer ¿vienes?
- Déjame dormir...
- No - dijo descorriendo las cortinas - Entiendo que es domingo y que ayer tuvimos una fiesta pero sabes que en esta casa empezamos el día temprano y con energía. ¿Vienes o no?
- ¿Por qué en la casa de Zayn?
- Porque tiene césped y hace un día genial para hacer una barbacoa y jugar al fútbol.
- ¿Tenemos que llevar algo?
- Las bebidas porque Zayn pone la carne y April el pan.
- ¿Va April? - asintió - Pues yo no.
- Harry, no seas idiota.
- Lo soy. - suspiró y se fue. Sospechaba que se había enfadado así que me levanté y me senté en la mesa del comedor a desayunar. Había sido despertarme y pensar en April, en lo mal que me sentó verla la noche anterior rodeada de tíos babosos - ¿Sabes? Deberíamos hacer otra fiesta el fin de semana que viene e invitar a las chicas más guapas y fáciles de Londres.
- ¿Estás loco? Sería demasiado.
- ¿Por qué no?
- ¿Por qué sí?
- Porque April estuvo toda la noche hablando y bailando con chicos.
- Primero, no estuvo bailando toda la noche porque no le gusta bailar a menos que sea por trabajo - reí de lo rara que era - y segundo, ¿estás celoso?
- No, es solo que tenemos que hacer otra fiesta e invitar a las tías más guarras de la ciudad...
- Para ponerla celosa - me interrumpió.
- Exacto - dije sin pensar.
- No te entiendo - suspiró - No entiendo por qué no aguantas que esté con otros y luego que cuando esté contigo la trates fatal o que ni siquiera quieras verla.
- No es eso...
- Me da igual lo que sea - me interrumpió de nuevo - solo quiero que sepas que April no es como las chicas que venden su amor a muchos hombres con las que te sueles juntar.
- ¿Acabas de llamar putas a las chicas con las que me junto?
- Sí.
- Vale, era para tenerlo claro - reímos - Tranquilo, sé que es diferente.
- ¿Te gusta?
- ¿Qué dices? - reí - Es odiosa.
- Pero te gusta.
- ¡¿Te callas?!

[Narra April]
- Buenos días - murmuré dejándome caer en el sofá, justo al lado de un Timmy embobado con los dibujitos.
- Por lo que veo, la fiesta estuvo bien.
- No mucho, la verdad. No paraban de acercarse tíos para presentarse y yo solo quería... en fin, da igual.
- ¿Puedo ir el viernes que viene a una fiesta? - soltó así de repente.
- No.
- ¿Por qué?
- Porque en las fiestas hay alcohol, droga y muchos tíos que intentarán violarte.
- Pero tú fuiste a muchas con mi edad.
- Para revelarme contra el mundo. Además, así he acabado, fumadora.
- Pero...
- Pero nada, es muy temprano como para tener que aguantar una pelea de las nuestras.
- Te odio.
- Lo sé.
- Por lo menos llévame hoy de compras ¿no?
- ¿Eres consciente de que vivimos solo de mi sueldo?
- Sí pero estamos a 24 de noviembre y vendría bien que compráramos abrigos y tal.
- En eso tienes razón... además Timmy ha crecido mucho en el último año.
- ¿Me voy vistiendo? - ni me dio tiempo a contestar, se fue directamente a su habitación.
- Vamos, peque - dije abrazando a Timmy para desembobarlo con suavidad.
- ¿A dónde? - dijo sin dejar de mirar la tele y casi sin mover la boca.
- A comprar ropita.
- Yo no quiero.
- Con que esas tenemos eeh - empecé a hacerle cosquillas y al cabo de media hora ya estábamos saliendo del piso.
Me gustaba mucho pasar tiempo con mis hermanos y últimamente no podía casi nunca o bien por el trabajo, o porque salía con los chicos y me daba cosa por si se sentían dejados de lado. Me gustaba que Timmy fuera cogido de mi mano y preguntándome el por qué de muchas cosas mientras Lindsay iba andando tres metros por delante y tecleando continuamente en su blackberry. También me gustaban esos momentos en los que Timmy se callaba y se limitaba a observar, permitiéndome pensar en mis asuntos. ¿En cuáles? Pues normalmente pensaba en mi trabajo, o en luego tenía que llamar a Danielle, o en las facturas pero estaba vez nada más que pensaba en una cosa. Bueno, en una persona.
El gilipollas de Harry no paraba de dar vueltas en mi cabeza y no entendía por qué. Vamos a ver, si era un gilipollas, ¿por qué coño estaba en mi cabeza 26h al día, los ocho días de la semana?
Desde que lo había conocido mi vida se había vuelto un completo sinsentido, me pasaba el día pensando en él y no entendía por qué iba a ver a Louis todos los fines de semana pese a que sabía que Harry estaría con él aunque bueno, Danielle tenía una teoría: en el fondo quería verle a él y usaba a Louis como excusa. Y sinceramente, ya no sabía ni qué pensar. 
Y sí, había convertido mi vida en un sinsentido pero la había llenado de alegría. Y os preguntaréis: ¿cómo te la va a llenar de alegría si estáis todo el rato discutiendo? Pues yo no tenía ni idea pero me alegraba, hacía que tuviera ganas de que llegaran los fines de semana y hacía que mi vida fuera más feliz de lo que solía ser antes de conocerlo.
- Tengo hambre, ¿me compras un pastelito? - preguntó Timmy tirando de mi mano hacia abajo y señalándome una pastelería.
- Claro.
- ¡Bieeeen! - me soltó la mano y corrió hasta entrar en la pastelería. Cuando yo llegué, él ya había pedido una napolitana y me estaba esperando para que pagara. Entonces me acordé de que debía comprar el pan para la barbacoa que iban a hacer los chicos en la casa de Zayn.
- Póngame varios molletes, por favor.
- ¿Cuántos?
- Pues no sé... vamos a hacer una barbacoa y seremos... dos, tres, cuatro... seis personas. Ponga diez por si alguien quiere repetir o algo.
- De acuerdo - se giró, cogió las piezas de pan y las metió en una bolsa - Cinco libras.
- Tome.
- Gracias.
- A usted, adiós - le volví a dar la mano a Timmy y fuimos a donde estaba Lindsay.
- ¿Y todo ese pan?
- Es para la barbacoa de hoy, se me había olvidado contártelo. Me voy directamente para la casa de Zayn, prepara cualquier cosa para comer.
- Para el carro. Primero, ¿ha casa de Zayn? - dicho esto vinieron ruidos inaudibles - haz fotos. Segundo, he quedado para comer.
- ¿Y ahora qué hago?
- Llévate a Timmy - lo miré y me miró sonriendo. ¿Qué iba a pasar? Seguramente comería y se quedaría dormido.
- Está bien, pero tú cargas con las bolsas - le di las bolsas de las cosas que habíamos comprado y me fui con Timmy hacia la casa de Zayn.
- ¡Haz fotos! - gritaba sin parar desde la lejanía. Qué vergüenza.
Tenía la dirección de la casa de Zayn, estaba en una zona residencial a las afueras de la ciudad. Era una zona cara y donde solían vivir la gente famosa o con el dinero suficiente como para permitirse una casa de diez habitaciones, cuatro cuartos de baños, piscina, un jardín inmenso y demás. Yo me encontraba en el centro de Londres así que iba a tardar, como poco, media hora y más incluso si iba tirando de Timmy.
Finalmente, una hora más tarde, me encontraba en el puerta de su casa. Me sorprendió no ver niñas acampadas, cantando y haciendo cosas típicas de niñas enamoradas de un grupo.
Llamé al telefonillo y Zayn abrió sin preguntar quien era, cualquier día se le colaba alguien y se buscaba el mismo un problema.
- Por fin has llegado - dijo Zayn dándome dos besos.
- Estaba en el centro comprando ropa, lo siento. - dije entrando en su casa sin pedir permiso alguno.
- No pasa nada - cogió la bolsa con el pan y fue a dejarla a la cocina - ¡Pero bueno! - dijo cuando se fijo en que mi hermano iba andando escondido detrás de mí - ¡Hola, tío! - dijo Zayn acercándose y agachándose a su lado para darle un beso en la mejilla. 
- Hola - dijo sacándose el dedo de la boca para que se le entendiera.
- ¿Te gustan las hamburguesas?
- ¡Mucho! - exclamó separándose un poco más de mí, señal de que ya estaba cogiendo confianza.
- Pues hoy vamos a comerlas.
- ¡Qué guay! - Zayn me miró sonriendo y luego se levantó.
- Vamos al jardín, que están todos allí.
- ¿Todos?
- No, Harry no ha venido - contestó como si supiera de qué iba la cosa. ¿En serio? ¿No había venido? Ya no solo es que estuviéramos en el mismo sitio y me ignorara, es que ahora directamente evitaba ir a los mismos sitios que yo. Muy maduro por su parte. Aunque claro, ¿qué se puede esperar de un niño de 18 años que tiene su vida solucionada desde los 16? - ¡Chicos, mirad quién ha venido!
- Hola, April - dijeron todos a la vez antes de levantarse por turnos para darme dos besos.
- No me refiero a April - suspiró - ¡ha venido Timmy!
- Tim - corrigió mi hermano.
- Yo soy tu amigo, yo te puedo llamar Timmy ¿verdad? - dijo Zayn de nuevo agachándose a su lado y agarrando su cinturita. 
- Sí - asintió - tú eres mi amigo pero cuando yo ya sea más mayor me tienes que llamar Tim.
-Trato hecho - dijo Zayn riéndose y ofreciéndole su mano para chocar los cinco.
- ¡Hombre! - exclamó Louis entrando por la puerta trasera con un balón en sus manos - ¿qué hace aquí mi chica favorita? - se acercó y me dio un beso en el mejilla, luego se acercó a Timmy y le pellizcó el cachete. - Hola, colega.
Un rato más tarde, preparamos la barbacoa y empezamos a hacer las hamburguesas. 
- Toma, Timmy, esta para ti - dijo Niall.
- Vale, pero yo quiero hacer una.
- No puedes - dijo Liam - es peligroso.
- ¿Tu hermana te deja? - preguntó Niall mirándome buscando mi aprobación. Negué con la cabeza.
- Sí.
- Eres un mentirosillo - dijo Niall riéndose.
- Jo, yo quiero hacer la de mi hermana - dijo haciendo pucheros.
- Bueno, no creo que pase nada porque haga una - dijo Louis cogiéndolo en brazos. Se dirigió a la barbacoa y puso la hamburguesa para que Timmy le diera vueltas. Después de que consiguiera hacerme una hamburguesa bastante quemada, Louis lo sentó en los hombros de Niall para que viera cómo se hacían bien. 
Me había molestado un poco que Louis hubiera ignorado mi opinión y le hubiera dado a Timmy lo que quería porque no quería que se volviera un niño mimado. Sí, solo había sido una vez pero quizás Louis lo consentía más y no era nadie como para educar a mi hermano. Bueno, sí, mi mejor amigo pero ya está.
Nada más terminar de comer, los chicos se pusieron a jugar al fútbol con mi hermano mientras yo le mandaba fotos a Lindsay. Al rato, Timmy se sentó en mi regazo y se recostó sobre mí.
- ¿Estás cansado? - asintió lentamente - ¿Quieres echarte un ratito en el sofá a dormir?
- No - dijo casi sin abrir la boca - yo quiero jugar con mis amigos - reí al ver que se refería a los chicos como sus amigos.
- Puedes dormir ahora un poquito y así luego tendrás más energía para jugar y les ganarás a todos - le retiré el pelo de la cara - ¿quieres dormir o no?
- Sí. - lo cogí en brazos y me acerqué a Zayn.
- Tiene sueño, ¿te importa si lo acuesto en tu sofá?
- Acuéstalo mejor en la habitación que hay entrando a la izquierda.
- Vale, muchas gracias.
- Nada. - entré y fui a la habitación que me había dicho. Era muy grande, de color celeste bebé y tenía una gran ventana que daba al jardín. Destacaba la cama individual que había pegada a la pared de la ventana. Lo puse con cuidado en la cama y, pese a que sabía que luego tendría que hacer la cama, lo tapé para que no tuviera frío.
Me asomé por la ventana y vi que había alguien más con los chicos. Alguien un poco más alto que ellos, con el pelo rizado y la espalda ancha. ¿Qué hacía aquí? No es que no quisiera que viniera pero si decía que no iba a venir pues que no viniera ¿no? Además, me lo estaba pasando muy bien como para que ahora viniera el imbécil ese y lo estropeara todo. Salí al jardín y me acerqué a donde estaban los chicos. 
- Hola - dije secamente después de cinco minutos esperando a que él me saludara. No dijo nada. Ni un hola ni nada, simplemente sonrió. Sonrió mostrando esos preciosos hoyuelos.
- Bueno - dijo Louis para cortar el mal rollo - April, ¿juegas con nosotros?
- Claro, sabes que me encanta.
- Perfecto, somos seis así que hacemos un tres contra tres - cogió el balón - mi equipo estará formado por Niall, April y yo.
- No es justo - se quejó Zayn - Niall y tú sois los que mejor jugáis al fútbol.
- Pues entonces tú, April y yo.
- ¿Por qué no puedo estar en tu equipo? - preguntó Harry.
- Porque está April.
- ¿Y por qué tiene que estar April?
- Para compensar. - Dicho eso, marcamos una especie de campo con zapatos de Zayn y comenzamos a jugar. Iba ganando el equipo de Niall, Liam y Harry pero era bastante entretenido, sobre todo cuando yo llevaba la pelota y para quitármela me cogían como un saco de patatas y cosas así.
- Bueno, me voy ya - dijo Harry una hora después.
- ¿Ya? - preguntó Louis extrañado.
- Sí, tengo que hacer las maletas.
- ¿Maletas? - pregunté asustada.
- Sí - dijo Liam - vamos a hacer promoción de "Take Me Home" hasta el 29 de noviembre, que iremos a US para cantar el 3 de diciembre en el Madison Square Garden.
- Pero, ¿qué promoción vais a hacer si el disco salió hace once días?
- No sé, pero es lo que nos mandan.
- Entonces habéis hecho esto para despediros de mí - asintieron.
- Bueno, yo me voy - dijo Harry mirándome como esperando a que yo le dijera algo o le abrazara.
- Adiós, disfruta - dije poniendo mi mano en su hombro - y ten mucho cuidado.
- ¡Harry! - exclamó Louis desde la otra punta del jardín cuando él ya se iba - ¡llévate el balón!
- ¡Vale! - Louis chutó el balón y fue a parar directamente a la cara de Harry. Él dio un pequeño grito y se tapó la nariz con las manos.
- ¡Ay Dios mío, Harry! - me acerqué a él y puse mi mano en su espalda, seguidamente vinieron los demás.
- ¿Estás bien?
- ¿Te duele?
- Creo que... creo que tengo sangre - puse mis manos en las suyas y se las separé un poco de la nariz. En efecto.
- Espera, voy a por pañuelos.
- No, mejor ve a por el botiquín - dijo Zayn - está en el cuarto de baño de al lado de la habitación en la que está tu hermano.
- Vale - fui rápido, no corriendo pero sí andando a cierta velocidad. Al pasar por delante de la habitación en la que dormía Timmy, escuché que hablaba en sueños. No entendía lo que decía así que no me paré a escuchar, fui directamente a por el botiquín. Salí al jardín y cuando Harry me fui abriendo el maletín, me miró asustado.
- ¿Pretendes hacer de enfermera?
- Bueno, puedo dejar que te vayas con la cara ensangrentada pero ¿sabes? por extraño que parezca, prefiero intentar curarte. - No rechistó más. Le limpié toda la sangre que pude e iba a ponerle pañuelos en los orificios nasales pero quería vengarme de él, así que fingí que no había de forma que tuvimos que ponerle dos tampones que llevaba en el bolso en la nariz. La imagen era épica así que aprovechamos para hacernos fotos con él. Por suerte solo fue un golpe así que como mucho a la mañana siguiente se despertaría con un enorme moratón en la cara.
- ¡Ay Dios mío, Harry! - dijo Louis imitándome una vez que Harry se había ido.
- Espera, voy a por pañuelos - dijo Zayn siguiéndole el rollo.
- Parad.
- A April le gusta Harry - canturreó Niall.
- Se ha puesto roja - dijo Louis.
- No me gusta ¿vale?
- ¿Entonces por qué reaccionaste así?
- Hubiera reaccionado así con cualquiera de vosotros - intenté defenderme - además, si me gustara no le hubiera metido los tampones en la nariz para reírme de él ¿no?
- Cambiando de tema - dijo Zayn - ¿te importa si subo a Twitter la foto que me he hecho hoy con tu hermano?
- No, tranquilo. - dicho esto sacó su móvil y twitteó la foto con el título "Mi amigo Timmy y yo :) @AprilTucker, deberías traerlo más a menudo aha xx." - Por cierto, ya está anocheciendo, será mejor que me vaya.
- Te llevo - dijo Louis.
- Está bien - fuimos a por Timmy, que seguía durmiendo. Quería despertarle porque si no luego no iba a dormir pero no podía, era demasiado tierno y comestible.
- ¿No podrías venir a vernos el 3 de diciembre al Madison Square Garden? - preguntó una vez que estuvimos montados en el coche.
- ¿Te imaginas? - dije mientras miraba las fotos que nos habíamos hecho esa tarde - No tengo dinero como para comprar tres billetes de avión a Nueva York ni las entradas para vuestro concierto, además estaré trabajando.
- Es una lástima, entonces no te veremos durante casi un mes.
- Sí - suspiré.
- Te vamos a echar de menos.
- Y yo a vosotros - dije mirando la única foto que me había hecho con Harry, aquella en la que yo salía riéndome de él por llevar tampones en la nariz y él salía enfadado. - Y yo a vosotros.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Capítulo 8.

[Narra April]
- Hola, pajo. - dije revolviendo el pelo de Harry. Tal y como había predicho hacía unos días, se había puesto malo así que ahora era mi turno, me tocaba ir a su casa y reírme de él.
- Hola, rancia.
- ¿Te sientes mejor? - dije sentándome a su lado y quitándole el pelo de la cara - He venido para preguntaros cosas sobre la fiesta y tal y Lou me ha dicho que trajera medicinas para ti así que... - volqué la bolsa de la farmacia encima de la mesa haciendo muchísimo ruido.
- ¡Mi cabeza! - exclamó retorciéndose.
- Hola, Aps - dijo Louis dándome un beso en la frente.
- Hola, lo he traído todo.
- Gracias - sonrió y abrió el primer bote de jarabe - Hazza, tienes que tomarte la cucharada entera.
- Huele - estornudó - fatal.
- Pero lo necesitas si quieres ligar con chicas - dije.
- Yo puedo ligar con chicas estando así - reí.
- ¿Oyes tu voz? Tienes una voz nasal mortal y encima tu nariz está rojísima.
- Tómatelo, estás actuando como un niño chico - dijo Louis amenazándole con la cuchara. Él negó con la cabeza. - No voy a darte un beso hasta que te lo tomes. - Harry le miró asustado y Louis asintió.
- No, no, no, vale, me lo tomaré ¿ves? - dijo cogiendo la cuchara y metiéndosela entera en la boca. Reí ante lo gay y extraño que parecía todo.
- Muy bien - dijo Louis - En fin, April, la fiesta es este sábado.
- ¡Genial! Pero no tengo ningún vestido que ponerme...
- ¿Y si quedamos para que yo vaya contigo y te aconsejo?
- ¿En serio? Sería perfecto.
- ¿Mañana?
- No, tengo ensayos hasta las ocho.
- ¿Cuándo podría ser?
- El viernes salgo a la hora de comer.
- Pues perfecto, el viernes te recojo a las 16h en tu casa.

El viernes había sido largo y agotador, encima mis hermanos no paraban de pelearse y yo solo pensaba en Harry. ¿Y si lo estaba consiguiendo? ¿Y si me estaba enamorando de él? Reí solo de pensarlo. Era imposible que en mi vida pudiera enamorarme de semejante capullo. Quizás me gustaba, eso no lo niego, pero no estaba enamorada.
Tenía muchas ganas de pasar la tarde con Louis, así podríamos cotillear y pasarlo tan bien como siempre lo habíamos hecho. Entonces sonó el timbre y fui corriendo a abrir.
- ¿Qué haces aquí?
- Louis me ha pedido que venga yo porque estaba súper liado organizando la fiesta. Además, confía en que te ayude a comprarte algo bonito.
- No sé si quiero pasar la tarde contigo.
- Vamos, será en plan "Pretty Woman"
- ¿Me has llamado puta? - rió.
- Vámonos ya, que si no tardaré años en aparcar. - salimos de mi bloque y nos paramos ante un Range Rover negro precioso. Durante el camino no nos dirigimos una sola palabra, él se limitaba a mirar el frente con una media sonrisa y yo a mirarlo intentando que no se me cayera la baba. Al bajarnos del coche y empezar a andar, aceleré el paso para ir por delante de él. Se paró de vez en cuando a firmar autógrafos y abrazar a algunas niñas y yo lo observaba desde lejos. Sé que cualquiera hubiera dado lo que fuera porque le relacionaran con él pero yo pasaba del tema, no quería que me vieran con ese idiota.
Después de pasear por la calle y pasar por delante de varios escaparates, entramos en una tienda. Nada más entrar, me puse a buscar vestidos y a mirar de reojo lo que hacía Harry, que no tardó ni medio segundo en parar a hablarse con una chica bastante guapa. ¿Celos? Infinitos y aumentando. Cogí varios vestidos que había visto y lo llamé, dejó de hablar con la chica y se acercó a mí.
- ¿Te los pruebas de uno en uno y me los vas enseñando? - dijo riendo - Como en las pelis.
- ¡Sí! ¡Siempre he soñado con eso! - cogí los vestidos y me metí rápidamente en el probador. El primer vestido era rojo de palabra de honor con la falda de vuelo, salí toda contenta para que me diera su opinión.
- No me gusta.
- ¿Qué le pasa? - dije mirándome de arriba a abajo.
- No destaca tus curvas.
- Tú no te fijes tanto en mis curvas - dije riendo. Me metí de nuevo en el probador y salí con el segundo y último vestido que había escogido (éste). - ¿Qué te parece?
- Me gusta - dijo mirando el escote.
- ¿No es demasiado rockero? No quiero que la gente piense que soy una rarita.
- Hombre, lo pensará de todas formas.
- Imbécil.
- En serio, yo que tú me lo compraba.
- Lo que a ti te gusta es el triángulo que hay entre las tetas ¿no?
- Como gustarme me gusta - rió - Y además es ajustado, así que marca bien tu... producto.
- Estoy buena eeh - no lo afirmó, pero tampoco lo contradijo así que me metí de nuevo en el probador para quitármelo. Lo pagué y nos fuimos a comprar unos zapatos a juego. - ¿Me explicas por qué hay miles de papeles pillados en los parabrisas de tu coche? - dije cogiendo uno.
- Me los dejan las fans, reconocen mi coche y me dejan cartas y demás.
- Y marcas de tetas en los cristales, por lo que veo.
- Sí - dijo sonriendo orgulloso.
- Si pudieras hacer un molde serías mucho más feliz ¿verdad?
- Muy graciosa - dije mientras guardaba las bolsas en el maletero - ¿Por qué cada vez que las fans se acercaban tú te alejabas? - preguntó una vez que se hubo sentado en el asiento del conductor.
- Porque no quiero que empiecen con rumores extraños.
- Cualquiera querría que la relacionaran conmigo.
- Ya sabes que yo no soy cualquiera. No quiero meterme en líos, ni a ti. Además mírate, por Dios, paso de que me vean contigo, me daría vergüenza ajena. 

Llevaba una hora lista y me moría de ganas de que empezara la fiesta. Tenía el presentimiento  de que iba a ir bien, que iba a disfrutar y eso me ponía nerviosa. Me despedí de mis hermanos y me fui. Hacía frío, mucho frío considerando que estábamos a mitad de noviembre. El camino se me hizo largo y eterno pero finalmente llegué. 
Nada más entrar en el bloque se escuchaba la música. El ascensor estaba en otra planta así que subí por las escaleras, de forma que cuando llegué al ático me retoqué el pelo antes de llamar al timbre. Cuando lo hice, tardaron unos segundos en abrir.
- Hola, April - dijo un Niall bastante animado. Fui a darle un beso y no sé por qué mi mirada fue a parar a Harry, que estaba el fondo hablando con un grupo de chicos. Vi que Niall me decía algo pero no me esforcé en entenderlo y cuando me di cuenta me había dado la mano y me llevaba a algún punto del enorme salón. Tenía que dejar de mirar a Harry, no podía seguir así. Miré al suelo, no sé por qué, fue un acto reflejo para dejar de mirarlo y para evitar las numerosas miradas que recibía de toda la gente que había allí. Entonces me fijé en que la barra de la cocina se iluminaba, flipante. Eso sí que era un capricho y no mis lacasitos. 
Seguía cogida de la mano de Niall cuando nos paramos, entonces levanté la cabeza y vi a Liam. 
- Hola - dijo acercándose a mi oído para que me enterara. Sonreí y le di dos besos. Me fijé bien en su cara, parecía triste, que no estaba disfrutando aunque se esforzaba porque Niall y el resto de la gente que pasaba por su lado se lo creyera. Pensé en que quizás la razón era Danielle ya que últimamente, en Frankfurt, pasaron mucho tiempo juntos. Podría ser que al pasar más tiempo con ella, se hubieran reanimado sus sentimientos. Quizás no fuera del todo imbécil, quizás yo hubiera sido un poco fría con él desde el principio pero es que Danielle no se merecía sufrir.

[Narra Harry]
Desde el momento en el que sonó el timbre y Niall abrió, estuve mirándola de reojo. Llevaba toda la noche hablando con un grupo de amigos pero no podía seguir la conversación ya que tenía mis ojos y mi mente en otro lado, a su lado. 
Vi como Niall la cogía de la mano y atravesaban todo el salón hasta llegar donde estaba Liam, entonces este le presentó a Josh. No pude evitar sentir celos cuando vi que ponía su mano en la cintura de April y ella en el hombro de Josh y se daban dos besos.
- ¡Harry! - gritó Grimmy en mi oído.
- ¿Qué? - dije después de sacudir la cabeza.
- Te estamos preguntando que quién es el pivón que acaba de entrar de la mano de Niall. - ¿Pivón? April no era un pivón. Bueno, sí pero eso solo lo podía pensar yo. Y es que el vestido que le había elegido se le ajustaba tanto al cuerpo que incluso podría enamorar a las chicas no lesbianas que estuvieran en la fiesta.
- ¿Quién? - dije haciéndome el loco. Grimmy me cogió por los hombros y me giró en su dirección, forzándome a mirarla de nuevo.
- La chica esa del vestido negro y los tacones altos.
- Esa no es pivón - dije dándole la espalda para no tener que mirar cómo se le acercaban más tíos. ¿Por qué le dije que ese vestido le sentaba bien? Vale, sí, para deleitar mi vista pero no la de los numerosos tíos que estaba ahí presentes. Además, no quería que mis amigos intentaran algo con ella porque... ellos no eran lo suficientemente agraciados para estar con April.
- No que va, es el tipo de chica al que te acercarías para llevártela a la cama. - Dijo Murdoc. Tenía mucha razón pero era April por Dios, era la tía más odiosa del mundo entero.
- Os la presento si me dejáis en paz.
- Hecho - dijeron mis cuatro amigos.
- Vale, me acerco a ella y la traigo para acá.
- No porque te la ligarás por el camino - dijo Russel.
- Está bien, os diré como se llama y os vais acercando.
- Esto está mejor.
- April - nada más que lo dije se fueron corriendo hacia ella. Me senté en uno de los sofás que habíamos dejado en la otra esquina del salón mirando como ella sonreía falsamente y le daba dos besos a los demás. 
Estaba siendo la peor fiesta de mi vida y no tenía ni idea de porqué. Bueno, quizás fuera porque yo no era el centro de atención, porque todos querían conocer a April, hablar con April y bailar con April. April, April y April. Nada, no había manera de sacársela de la cabeza.
A ver, ella era preciosa y súper sexy y bueno, sí, me gustaba un poco. Por eso era por lo que me mostraba frío y arisco, porque pensaba que así ella se fijaría más en mí pero, ¿y si acababa odiándome? Lo mejor era olvidarse de ella. Sí, sin duda. Mi casa estaba llena de chicas que estaban buenísimas, borrachas y cachondas ¿por qué no ser el mismo Harry de siempre y ligarme a alguna? Me fijé en una rubia que estaba sola en la barra de la cocina, su vestido era tan corto que podía verle hasta la ropa interior así que me acerqué a ella.
- Hola - le dije al oído.
- Hola - dijo ella con una sonrisa.
- ¿Por qué estás sola?
- ¿Y tú?
- Yo he preguntado primero.
- Creo que es evidente - dijo señalando a April, que estaba rodeada de hombres.
- Ya, tenemos el mismo problema.
- ¿Qué?
- Que vaya pena - mentí - Bueno, ya estoy yo aquí para darte compañía.
- No es solo eso, es que Grimmy me está volviendo loca. Primero me trata como una reina y ahora se va detrás de esa guarra.
- Oye, April no es ninguna guarra - dije sin pensar - Odiosa e insoportable sí pero guarra, no.
- Como quieras - me quitó mi vaso y dio un trago. No había nada que me diera más coraje de eso - En fin, ¿tienes fuego?
- No, no fumo. - Dios, encima fumaba. Las chicas fumadoras me daban asco así que esta había perdido todo mi interés.
- Mírala ahí riéndose - dijo mirando de reojo a April - será zorra.
- Oye, ya basta - se sorprendió - No te consiento que hables así de una amiga.
- Pero si has dicho que es odiosa.
- Pero es mi amiga al fin y al cabo, tengo que soportarla cada fin de semana y bueno, se le coge cierto cariño.
- Tío, eres un pringao. - se giró y se fue. Pringao. Eso era yo, un pringao, el mayor de toda la fiesta.
Estaba harto ya de todo así que decidí irme a la cama a dormir pero cuando entré en mi habitación había una pareja montándoselo en el suelo así que decidí volver al salón, salir a la terraza y tomar aire fresco. 
- Ups - dije al ver que había alguien allí - perdona.
- No pasa nada, Harry, ¿vas a estar evitándome toda la noche? - Lo que me faltaba, estaba huyendo de ella y me había ido directamente hacia ella, me había metido en la boca del lobo por voluntad propia.
- ¿Qué haces aquí?
- Estaba harta ya de tantos tíos babosos ¿y tú? - mirábamos al frente, hacia la cuidad, nada de contacto visual entre nosotros. 
- Igual - rió - No tiene gracia.
- Sí que la tiene, ha pasado justo lo que los chicos dijeron que iba a pasar.
- ¿El qué? - dije fingiendo que no lo recordaba.
- Que te ibas a poner celoso de que todos tus amigos se vinieran conmigo.
- No estoy celoso.
- Lo que tú digas - tiró una colilla.
- ¿Fumas? - dije sorprendido. Nunca lo había sospechado porque no tenía voz de camionero, ni los dientes amarillos ni olía a tabaco. Más bien tenía una voz dulce y suave, dientes blancos preciosos y olía a fresas.
- ¿A ti qué te importa?
- Hombre, porque fumar mata.
- Sí, vamos, como que te iba a dar pena que yo me muriera. - ¿Cómo era posible que algo que odiaba tanto en una chica, como el hecho de que fumara, fuera tan atractivo en ella? - Y si no se me nota, es porque nada más que fumo cuando estoy nerviosa o agobiada.
- Tú me quieres - solté así porque sí, supongo que gracias a la cantidad de alcohol que había bebido. La miré de reojo, vi que puso los ojos en blanco y luego me miró.
- No, Harry, no te quiero.
- Todo lo que tienes que hacer es admitirlo.
- Mira, Harry, eres mi amigo y te quiero pero no en plan querer de novios, sino en plan amigos y creo que ni siquiera eso.
- Ya, yo igual.
- ¿Y por qué has dicho eso?
- Porque me aburro, estoy un poco bebido y busco pelea.
- Pues ahí te quedas, yo me voy ya.
- ¿Ya?
- Sí, mis hermanos están solos - me dio dos besos y entró de nuevo. Yo me quedé ahí fuera mirando cómo le daba dos besos a todos los que había conocido hoy y luego uno a Niall, otro a Zayn, uno a Liam y un largo abrazo a Louis. Estaba celoso hasta de Louis, él podía abrazarla y yo no. Sí, la abracé una vez pero ya está y la verdad es que yo quería más. 
Quería mucho más.

domingo, 28 de octubre de 2012

Capítulo 7.

[Narra April]
- ¡Enhorabuena! - exclamaron los chicos, menos Harry, cuando les conté lo de los EMA. 
- Nosotros vamos para allá el mismo día - dijo Liam.
- ¿Y eso? ¿Vais a actuar?
- Me parece mentira que no sepas que estamos nominados a tres premios.
- Lo siento mucho, Louis, pero como comprenderás, no sé nada de lo que os ocurre a menos que me lo contéis vosotros.
- ¿Danielle también va? - asentí - ¿Estaría bien si le mando un mensaje para darle la enhorabuena? - todos nos miramos.
- Bueno, pero no le des esperanzas de nada, simplemente escríbele "Me he enterado de que vas a bailar en los EMA ¡enhorabuena! :) xx."
- Sí, eso está bastante bien - dijo Zayn.
- Hablando de bailar - dijo Louis - ayer estuviste magnífica en X Factor. - Harry rió.
- ¿Magnífica? Me parece increíble que bailando así, te haya escogido Rita para bailar con ella en los EMA.
- ¿Y a ti qué te pasa ahora? - Estaba desconcertada, después de lo bien que habíamos quedado el día anterior, ahora volvía a ser un capullo.
- Es solo que no me entra en la cabeza.
- Vamos, como si tú supieras bailar.
- No sé bailar pero...
- Pues ya está - le interrumpí y se fue por el pasillo - ¿Qué son esas cajas que hay en la cocina? - pregunté señalándolas.
- Son las bebidas para la fiesta - dijo Niall.
- ¿Qué fiesta?
- ¿Louis no te ha contado nada?
- No.
- ¡Hostias! ¡Se me había olvidado! - reímos - Vamos a hacer una fiesta y se me había olvidado invitarte.
- ¿Cuándo?
- Ni put, cuando lo sepamos te avisto.
- Me encantaría ir.
- Pues perfecto.
- Y bueno, - dijo Liam - en los EMA nos veremos ¿no?
- Claro, espero poder sentarme cerca vuestro.
- Moveremos algunos hilos.
- En fin, ¿vienes o no?
- Sí - dije después de pensarlo unos minutos.
- ¿A dónde? - preguntó Harry, que acababa de aparecer de nuevo.
- A la fiesta - dije.
- ¡No me puedo creer que hayáis invitado a ésta a la fiesta! ¡A ésta! - Exclamó señalándome.
- Tengo nombre.
- No me importa.
- Capullo.
- Idiota.
- ¿Idiota yo? Eres imbécil.
- Y tú subnormal.
- ¡Basta! - dijo Louis - ¿Ya estamos como siempre?
- No pasaría nada si ésta no me insultara.
- No pasaría nada si el gilipollas este me respetara un poco.
- No pasaría nada si April no viniera a la fiesta - dijo Niall. Le miré extrañada - No me malinterpretes, me encantaría que vinieras.
- Es verdad - dijo Liam - el problema de Harry es que si vienes, ligarás con sus amigos y se pondrá celoso.
- O tendrá que verte más a menudo - añadió Zayn.
- ¡Eso es mentira! - gritó enfadado.
- Así que es eso, te molesta que vaya a la fiesta porque me ligaré a tus amigos.
- No.
- Sí - dijeron los demás riéndose.
- No me ligaré a tus amigos, no me interesa gente como tú.
- A mí me da igual lo que hagas.
- Entonces, ¿por qué te has puesto así? - preguntó Liam.
- No lo sé.
- Sí lo sabes - dijo Zayn riéndose - es porque se va a ligar a tus amigos y te pondrás celoso.
- Dejadme en paz - dijo sentándose en el suelo. Al cabo de un rato, los chicos se fueron y yo me quedé con Harry y Louis un rato.
- Voy a hacer las maletas - dijo Louis - No abráis ninguna botella.
- Vale - dijimos Harry y yo a la vez. Entonces me agaché para coger una caja llena de botellas para quitarla de en medio.
- Ya lo hago yo, que pesa mucho, no te preocupes. - Cogió la caja y la dejó encima de la mesa. De verdad que no entendía la bipolaridad de este niño. Cuando me giré para ver qué hacía, vi que tenía una botella en la mano.
- ¿No te has enterado o eres tonto?
- ¿De qué?
- De que no podemos abrir ninguna botella.
- Esta no es de la fiesta - rió - Puedes cachearme si quieres comprobar que no llevo ninguna más.
- Más quisieras - cogí mi bolso y me fui a la puerta - me voy ya.
- ¿Así? ¿Sin más?
- ¿Qué más quieres?
- Un abrazo como el de ayer - reí.
- Adiós - cerré la puerta y me metí en el ascensor. No entendía a Harry, en serio. ¿Por qué era tan capullo? ¿Qué intentaba conseguir?

La siguiente semana y media fue una de las más aburridas ya que los chicos se habían ido a hacer un tour radiofónico por Europa y me sentía un poco sola. Y digo un poco porque Harry se había pasado todas las semanas mandándome mensajes por Whatsapp. 
Todo empezó el último día en que nos vimos, por la noche recibí un mensaje diciendo "Hola rubia - Harry." y yo le seguí el rollo diciéndole "No soy rubia. ¿Cómo has conseguido mi número, acosador?" y el me dijo que se lo había dado Niall. En resumen, que pasamos toda la semana y pico que estuvimos sin vernos, hablando por Whatsapp y fue como si lo tuviera al lado. 
Me sorprendió bastante porque solo me decía cosas buenas y me trataba muy bien e incluso habíamos llegado a un punto en el que nos quedábamos hablando hasta las tantas y luego me despertaba con un mensaje suyo de buenos días. Total, que sí, que puede que estuviera empezando a sentir algo por Harry. 
- Bueno, ya lo tengo todo listo. - dije después de repasar por segunda vez que había dejado todo en orden - Os he dejado comida y dinero para estos cuatro días, espero que sea suficiente. Si no, llamad a la tía Emma que yo le he contado la situación.
- Vale.
- Acuesta a Timmy a las 22h y acuérdate de leerle un cuento.
- Sí.
- Llamaré nada más que llegue.
- Vale.
- Bueno - suspiré - me voy ya, que Danielle me espera abajo en un taxi.
- Mucha suerte y disfruta, le he dicho a todo el mundo que conozco que vean la gala y que se fijen en ti.
- Gracias - le abracé con muchísima fuerza y le di un beso en la mejilla.
- Estoy orgullosa de ti - me susurró al oído. La solté y cogí a Timmy en brazos.
- Adiós, cariño - le di muchos besos - cuando vuelva, seguimos repasando los números.
- Eso, que nos hemos quedado en el ocho. - me abrazó y me dio un beso en la mejilla - Pásatelo bien.
- Lo haré - cogí mi maleta y justo antes de cerrar la puerta exclamé - ¡os quiero!
El viaje en avión se me hizo eterno pese a ser de poco más de una hora y todo porque el Whatsapp no iba y no podía entretenerme hablando con Harry.
Después de recoger las maletas, cogimos un taxi hasta el hotel que nos habían indicado. Cuando llegamos, había bastante gente esperando para registrarse, sobre todo bailarines.
- ¿Esa es Taylor Swift? - dijo Danielle señalando a una rubia que esperaba sentada en un sofá.
- No sé pero, ¿esos son los de fun.? - entonces nos miramos y lo entendimos. Estábamos en el hotel en el que se alojaban la mayoría de los famosos que asistían a la gala y los bailarines que participaban en ella. Después de flipar un rato, nos registramos y nos fuimos a dormir.

El día había llegado, ese era mi tercer día en Frankfurt, el día de la gala. 
Después de desayunar con los chicos, a quienes nos los habíamos encontrado a la mañana siguiente de llegar en la misma recepción del hotel, nos fuimos a ensayar por última vez en el escenario y con Rita Ora. El ensayo fue perfecto. La verdad es que el baile era muy sencillo y Rita era muy simpática así que no costaba nada trabajar bien. El problema era que nunca había bailado en un escenario así, ni en una gala ni para tantísima gente importante.
Luego, nos reunimos con los chicos para comer, lo que nos sirvió para tranquilizarnos. Bueno, le sirvió a Danielle porque lo único que provocó en mí fue rabia. ¿Por qué? Pues porque después de estar casi dos semanas hablando por Whatsapp con Harry, él no era capaz ni de mirarme. Se le veía incómodo e inquieto y hablaba con todos menos conmigo. Sí, me gustaba el Harry tierno del Whatsapp pero echaba muchísimo de menos al Harry capullo porque por lo menos ese me hablaba.
Finalmente, llegó el momento de la gala. Los bailarines no aparecíamos en la alfombra rosa, entrábamos directamente en el estadio y, o bien nos sentábamos en las sillas que habíamos pagado, o bien nos íbamos al backstage para prepararnos y tal. Danielle y yo optamos por la primera opción así que entramos por la puerta de los bailarines pero vestidas con ropa de gala (April iba así) y nos sentamos en el sitio que los chicos nos habían conseguido: justo detrás de ellos, que llegaron unos minutos más tarde. Todos me dieron un beso menos Harry, que me dio dos ¿por qué se había vuelto tan frío? Ya ni siquiera me hablaba por Whatsapp, ¿había dicho algo malo? 
Poco a poco el recinto se fue llenando hasta que, una hora más tarde, a las 9pm, empezó la gala.
Yo estaba disfrutando como una enana con las actuaciones e incluso hacía chistes sobre ellas con Louis, Danielle y Zayn. Hasta que, justo antes de que fueran a entregar el premio a mejor artista revelación, una de los nominaciones de los chicos, Dani y yo tuvimos que ir a backstage para cambiarnos y calentar. Estábamos ya vestidas (con esto) y situadas en la entrada al escenario y me iba a dar algo. Empezaron a sonar los primeros tonos de "How We Do (Party)", Dani y yo nos miramos, sonreímos y empezamos a bailar. Estaba muy nerviosa y me daba la sensación de que no lo hacía tan fluido como Danielle y eso me ponía más nerviosa aún. Entonces, dirigí la mirada a donde habíamos estado sentadas y miré fijamente a Harry, que me sonreía y movía la cabeza al ritmo de la música. Y, como por arte de magia, me sentía mucho mejor. Me había olvidado de los nervios y de todas las cosas que me preocupaban, pensaba que solo estaba bailando ante Harry. 
Después de la actuación, nos fuimos rápidamente a nuestros asientos, ni siquiera nos cambiamos. 
- Lo habéis hecho genial - dijo Niall.
- Ibais súper compenetradas, parecíais la misma persona.
- Es lo que tiene que llevemos bailando juntas dos años - dijo Danielle.
- April, estoy muy orgulloso de ti - dijo Louis levantándose y girándose para abrazarme. Cuando nos separamos miré a Harry y vi que él me miraba así que le sonreí esperando a que dijera algo pero simplemente sonrió. 
Antes de entregar el premio, hicieron una pausa para que en las retransmisiones por la tele pudieran poner anuncios así que aproveché para sacar el móvil. Lo encendí y vi varias menciones en Twitter.
@Louis_Tomlinson: "@AprilTucker bailando para mí ¡estoy orgulloso! xxxxxxxxx" adjuntaba una foto que me había hecho cuando me había tocado bailar en la zona cercana a nuestros asientos.
@AprilTucker: "Me gusta la foto :) Están a punto de dar vuestro premio ¿nervioso? xxxxxxxx"
@LindsayDirectioner: "Creo que no te funciona el WA, debe ser por la cantidad de móviles que hay ahí. Estabas fantástica, Timmy y yo estamos muy orgullosos de ti :') Hablamos mañana xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx"
@AprilTucker: "Puede ser :S Muchas gracias, peque, el beso que he lanzado era para vosotros :) ¡nos vemos mañana! xxxxxxxxxxxxxxx"
@JohannahDarling: "¡La guapa de @AprilTucker acaba de aparecer en mi pantalla lanzando un beso! Has estado perfecta, cariño ¡espero verte pronto por Doncaster! xxxxxxx"
@AprilTucker: "@JohannahDarling muchas gracias, Jay :) ¡me pasaré tan pronto como pueda! xxxxxxxxx" 
Dejé de buscar menciones de gente que conocía porque al mencionarme Louis y Jay, las Directioners se habían revolucionado un poco y no paraban de preguntarme que quién era y de qué los conocía. Me desconecté y minutos después, continuó la gala.
- Bueno, ha llegado el momento de entregar el premio al mejor artista revelación - en la pantalla gigante aparecieron trozos de videoclips de los nominados. Puse mis manos en los hombros de Louis y le deseé suerte. - Y el EMA al mejor artista revelación es para... ¡One Direction! - los chicos se levantaron y se abrazaron entre ellos, pero no fueron los únicos ya que Danielle y yo hicimos lo mismo. Después de calmarse un poco, subieron al escenario para recogerlo y se lo agradecieron a las fans y a varias estaciones de radio.

- ¿Tenéis lacasitos? - pregunté mientras buscaba en la despensa de Louis.
- ¿Para qué? - preguntó Harry poniendo una cara rara. Habían pasado varios días desde los EMA y la verdad es que mi relación con Harry había vuelto a ser la misma de siempre: insultos por ahí insultos por allá. Y no había nada que me diera más coraje. ¿Qué pasaba? ¿Que si era amable conmigo, no podía hablarme pero si me trataba fatal, sí? Lo peor de todo no era eso, lo peor era que yo ya había descubierto su faceta dulce y me había gustado.
- Para echárselos al chocolate caliente.
- Eso es absurdo, se derretirán.
- ¿Y qué? No te he pedido tu opinión, te he preguntado si tenéis lacasitos.
- Obviamente no. - suspiré y volví a sentarme en el sofá - Si quieres voy a comprar un paquete de tus dichosos lacasitos para que no te quejes de algo más, pesada. - dijo tras varios minutos de un incómodo silencio y casi sin abrir la boca.
- De dichosos nada, maravillosos.
- Venga, pues vamos a comprarlos.
- ¿Vamos?
- Sí, ¿crees que voy a ir yo solo a comprarte un capricho?
- Es que has dicho "si quieres voy" - dije imitando su tono de voz.
- ¿Quieres o no quieres lacasitos?
- Está bien - cogí mi bolso y salimos. No hizo falta andar mucho puesto que había un Tesco en la esquina de la calle. Entramos y me fui corriendo a la zona de los lacasitos, cuando él llegó yo ya había cogido cuatro paquetes.
- Vaya, te gustan mucho.
- Sí.
- Pues te pondrás gorda.
- Tú ya eres feo y no hay nada para remediarlo, lo mío sí.
- ¿Ah sí? ¿Cómo?
- Dejando de comer - fuimos a la caja y lo dejamos en la cinta.
- Pago yo.
- ¿Eres tonto?
- No, pago yo - sacó un billete de diez libras y se lo dio a la cajera. Cogió la bolsa con los cuatro paquetes y salimos de allí - Toma - dijo ofreciéndome su abrigo.
- No pienso preguntártelo una vez más: ¿eres tonto?
- April, te estás congelando porque se te ha olvidado el abrigo en mi casa y no me digas que no.
- Pero te pondrás enfermo.
- Son solo cinco minutos, no pasará nada.
- Gracias - dije poniéndome su enorme y caliente abrigo - Por ofrecerte a bajar para comprar lacasitos, por pagarlos y por darme tu abrigo.
- No hay de qué, ha sido... agradable. - subimos andando las escaleras, supongo que para tener un rato más a solas y luego entramos en su casa.
- Me voy a hablar por teléfono cinco minutos y desaparecéis - dijo Louis histérico - ¿a dónde habíais ido?
- La niña esta, que es adicta a los lacasitos.
- ¿Adicta a los lacasitos? ¿Yo?
- Pues sí, además demasiado. Hay que llevarte al loquero.
- ¿Me estás llamando loca? ¿Tú? ¿El tío que se ha tatuado una percha y una jaula vacía entre otras muchas chorradas? - Intenté burlarme de sus tatuajes pero la verdad es que me parecían muy sexys.
- ¿Otra vez? - dijo Louis calentando de nuevo mi chocolate - Parad ya eeh.
- Tranquilo, yo me voy, paso de estar respirando el mismo aire que ella - dicho esto, Harry se levantó y se fue a su habitación.
- Louis, ¿puedo hablar contigo?
- Claro.
- Verás, sabes que Harry y yo no nos llevamos muy bien - asintió - pues hace unas semanas hablábamos por Whatsapp continuamente y era súper lindo pero de pronto dejó de hablarme y ahora ha vuelto a ser el mismo capullo de siempre. ¿Sabes algo? Porque es que de verdad te juro que no lo entiendo.
- Verás, Harry sigue un procedimiento muy sencillo: Primero te habla, se interesa por ti, te hace ver que tiene ese algo que buscas, juguetea, te piropea, te hacer reír y te hace sentir especial, como si no hubiera ninguna otra. Pasan los días, te da los buenos días, se queda hasta las tantas por las noches cuando se lo pides y llega un día en el que deja de hablarte. Te rayas, te preguntas qué has hecho mal. Miras el móvil las 24h del día esperando respuesta hasta que finalmente acabas por hablarle. Te pondrás celosa, estará en cada uno de tus deseos, llorarás, te volverás loca, sufrirás y no será proporcional a las alegrías que te ha dado, pero no podrás hacer nada para evitarlo.
- ¿Y todo eso por qué?
- Porque le encanta ver cómo te enamoras.