[Narra April]
Estaba nerviosa. No solo era el estreno de la nueva película de los chicos, sino que además se trataba de mi primera aparición pública como novia de Harry y estaba un poco asustada. Más que nada por lo que podría pasar, por si hacía el ridículo y por si no le gustaba a la gente. Sí, ya sabían que Harry tenía novia pero nada más que me habían visto de espaldas, de perfil y con un moño playero, de forma que la única vez que me habían visto la cara había sido estando sin arreglar así que tenía miedo de que ahora, estando arreglada, la gente se decepcionara.
Me miré por última vez en el espejo (llevaba esto) y sonreí al ver lo bien que me había maquillado mi hermana. Mi pelo largo y ondulado caía de forma natural sobre mis hombros y su color castaño claro destacaba sobre el rojo pasión del vestido, por no hablar de mi piel blanca. Había usado un poco de base, sombra de ojos y pintalabios rojo a juego con el vestido, pero sobre todo, había usado rímel para destacar mi mirada. Yo estaba acostumbrada a maquillarme de una manera muy exagerada para mis actuaciones, así que verme tan guapa estando maquillada de una manera tan simple, me sorprendió.
Por supuesto que Lindsay y Timmy también iban a la première, pero ellos no lo hacían del mismo modo que yo. Me explico. Al ser la película de los chicos, ellos tenían que posar en una alfombra roja que habían montado a la entrada del cine. De la misma manera, debían hacerlo los famosos que asistían, pero Louis, Liam y Harry nos pidieron a Delilah, a Danielle y a mí que posáramos juntas al llegar. Y eso haríamos. Habíamos quedado para que Dels nos recogiera media hora antes y llegar juntas para posar juntas.
Delilah iba preciosa (así). Llevaba el pelo liso, por lo que se le veía mucho más largo que a mí aunque en su estado natural, era igual que el mío. Se había maquillado con todos ahumados así que había conseguido destacar también sus ojos verdes. Me daba un poco de envidia, porque al ser modelo le quedaba todo muy bien. No sabía como podía ser eso posible pero ahí estaba, una maldita perfección de diecinueve años que tenía la vida resuelta gracias a su físico.
Aparcamos a una manzana del cine para retocarnos un poco por el camino e intentar relajarnos.
- Te juro que mato a Harry cuando acabe todo esto.
- ¿Por qué?
- Por pedirme que hiciera esto. Yo soy bailarina, mi sitio es un escenario, no una alfombra roja.
- Te entiendo, pero al final te acostumbras - dijo Danielle - Me agrada volver a este tipo de eventos y, sobre todo, me muero por ver las caras de las chicas cuando me vean ahí.
- A mí me hubiera gustado verlas cuando salieron las fotos de Liam y tú paseando de la mano por la ciudad - dijo Delilah riéndose.
- Yo lo vi, la cara de mi hermana fue indescriptible. Está deseando verte hoy para abrazarte y matarte a besos.
- Ay Dios - reímos.
- Tú no te preocupes, Aps - dijo Delilah poniendo una mano en mi hombro - cuando lleguemos a la alfombra roja solo tienes que posar.
- Para ti es fácil, eres modelo y sabes qué hacer.
- Empieza mirando a la cámara que esté más a la derecha y una vez que dispare el flash, mira a la de al lado. Así hasta que todas hayan tenido una foto de ti mirando hacia su objetivo. Y de la pose ya me encargo yo, tú limítate a hacer lo que yo haga.
- De acuerdo, gracias.
- No hay de qué, ya me enseñarás a andar tan bien con tacones.
- ¿Qué?
- Mírate, llevas unos taconazos súper altos y andas como si fueras descalza.
- Supongo que es porque estoy acostumbrada a bailar con ese tipo de zapatos.
- Eso es algo que nunca entenderé que alguien sea capaz de hacer. - reí y seguimos andando hasta que llegamos a la esquina de la manzana.
Nada más girar, empezamos a escuchar los gritos de las fans al ver a famosos por ahí y me puse mucho más nerviosa. Justo antes de que pisáramos la alfombra roja y de que alguien pudiera notar nuestra presencia, llegó una limusina negra. Todas las personas que estaban en la entrada del cine empezaron a gritar al identificarla como la limusina de One Direction y las cámaras se giraron en su dirección. La puerta trasera se abrió y salió un Liam bastante emocionado por lo que estaba pasando, detrás de él iban unos Niall, Zayn, Harry y Louis bastante nerviosos e hiperactivos. Salieron de un salto y empezaron a andar por la alfombra roja, parándose a hacerse fotos con algunas fans antes de llegar al propio photocall. Una vez allí, posaron en millones de fotos y luego se acercaron a algunos medios para hacer cortas entrevistas.
Entonces fue cuando Delilah, Dani y yo aprovechamos para pisar la alfombra roja. Delilah y Louis llevaban más de un año juntos por lo que no me sorprendió que todo el mundo empezara a gritar su nombre y a pedirle fotos a los pocos segundos de pisarla y bueno, a Danielle la conocían y la adoraban todas así que... ellas saludaban sonriendo de un lado a otro y yo las imitaba sin saber muy bien ni por qué estaba allí. Seguimos avanzando hasta llegar al photocall, donde las tres posamos abrazándonos o poniendo caras extrañas aunque también cayeron algunas fotos buenas en las que yo podía hacerme pasar por modelo, que precisamente fueron a parar a revistas del corazón en las que comparaban a las mejores y peores vestidas. Justo cuando íbamos a pasar a la segunda parte del photocall, alguien me cogió del brazo y tiró de mí. Me giré y lo vi sonriendo nervioso.
- Esta es mi novia, April - dijo cuando se giró hacia la cámara que estaba grabando una de las entrevistas.
- Hola - dije nerviosa.
- Si me disculpáis un momento - Harry me rodeó la cintura con un brazo y nos alejamos de los chicos - ¿cómo lo llevas?
- Hombre, estaba bastante nerviosa, pero ahora estoy un poco mejor ¿y tú?
- Nervioso, nunca llegas a acostumbrarte a estas cosas.
- Creo que deberías volver a la entrevista.
- Sí, hablamos dentro.
- Vale.
- ¿Tus hermanos están ya allí?
- Sí, con Jay.
- Perfecto, hasta ahora - Entonces, y sin pensar que estábamos rodeados de cámaras de revistas del corazón y periódicos, se inclinó sobre mí y me dio un beso fugaz pero con la suficiente fuerza como para que le dejara un poco de pintalabios rojo en los labios. Pude notar su sonrisa en esos dos segundos que duró el beso, al igual que las miradas y los flashes de todos los presentes. Luego, sonrió y volvió con los chicos así que yo me giré y volví sobre mis pasos para seguir posando con las chicas aunque ahora había algo distinto, ahora todos los fotógrafos sabían que yo era la novia de Harry.
Nada más entrar en la sala vimos a los chicos sentados en la última fila, Harry estaba sentado al lado de Timmy, de manera que lo había controlado durante el tiempo que había estado allí. Delilah, Danielle y yo subimos las escaleras y los chicos se cambiaron de asientos para que Dels pudiera sentarse el lado de Lou, Dani al lado de Liam y yo entre Timmy y Harry. Unos minutos después empezó la película. Era alucinante, la historia de One Direction era increíble y curiosa y perfecta, ahora entendía por qué mi hermana era Directioner. Y bueno, ver a los cinco idiotas de mis amigos en 3D fue una sensación bastante extraña. Cuando terminó la película, muchos de los famosos que habían asistido se acercaron a los chicos para felicitarlos y antes de irnos, los cinco se hicieron fotos con casi todas las fans que estaban en la sala.
Abrí la puerta de mi apartamento lentamente. El silencio me golpeó mientras Timmy corría y para encender la tele, quitarse los zapatos y tumbarse en el sofá. Esos pequeños segundos de silencio me recordaron que iba a estar sola durante un mes. Ese era el precio de salir con un cantante, pero no me consolaba pensar que las parejas de otras estrellas pasaban por lo mismo. Había ido a despedir a Harry al aeropuerto y me había llevado a Timmy conmigo. Le había dado un beso de despedida mientras me aguantaba las lágrimas y forzaba una sonrisa para que se sintiera un poco mejor. No era la primera vez que íbamos a estar separados, es más, otras veces, como por ejemplo en verano, lo habíamos estado mucho más tiempo, pero aún así dolía. Cerré la puerta de un portazo para que no hubiera tanto silencio y Timmy subió el volumen de la televisión como si supiera de qué iba la cosa, como si supiera que eso me iba a hacer sentir mejor. Solté mi bolso, me quité el beanie y me fue directamente a mi habitación para tirarme boca abajo sobre la cama. Acariciando las sábanas, las yemas de mis dedos tocaron algo duro y áspero. Abrí un poco los ojos y vi que había una nota. La cogí sin mover cualquiera parte del cuerpo de fueran los brazos y la acerqué a mi cara para leerla.
"Hola pequeña,
Odio tener que escribir esto porque sé que significa que mañana tendré que decirte adiós y créeme cuando te digo que esa es la última cosa que quisiera hacer en este mundo. No podía dormir esta noche, así que escribí esta nota o carta o lo que quieras llamarlo con la esperanza de que pueda ayudarte a vivir feliz mientras que no estoy. Estás preciosa cuando duermes porque las marcas de preocupación que van apareciendo en tu frente a lo largo del día desaparecen totalmente y pareces la chica sin preocupaciones de la que me enamoré irremediablemente." - Reí ante su romanticismo y sentí como una lágrima caía por mis mejillas. ¿Cómo era capaz de saber qué decir para hacerme llorar y reír al mismo tiempo? Seguí leyendo - "Así que para que no me eches mucho de menos, te he dejado una lista de cosas que debes hacer. Lo primero es lo primero: quítate la ropa esa tan recatada que llevas, sé que solo te la pones cuando sabes que va a haber fotógrafos allá a donde vayamos y ahora que has vuelto del aeropuerto y que vas a estar alejada de ese mundo durante un mes, no hay por qué llevar algo tan incómodo. Ve al armario, allí encontrarás algo mucho más cómodo." - Refunfuñé un poco, me levanté de la cama y fui hacia el armario. Al abrir la puerta, vi que la sudadera suya que más me gustaba estaba colgando de una percha. Sin dudarlo, me quité los pitillos pijos e incómodos de color azul marino y la estúpida blusa blanca y me puse esa sudadera y unos pantalones de chándal suyos que siempre estaban ahí. Automáticamente me sentí mejor. A mí me gustaba vestir enseñando piernas u ombligo y cuando era invierno, no había nada mejor que unos vaqueros, unos botines y una sudadera ancha pero claro, me daba cosa ir así vestida cuando sabía que íbamos a algún lado en el que había fotógrafos así que me había comprado unos conjuntos especiales para ponérmelos en esas ocasiones. Esa sudadera y esos pantalones eran una perfecta combinación de suavidad y calor. Cuando la vi en Harry por primera vez le quedaba ajustada al cuerpo, pero con el paso del tiempo y el uso que hacíamos los dos de ella, se había convertido en una sudadera bastante ancha. No me podía quejar y él tampoco ya que se mezclaban nuestros olores y formaban uno solo bastante dulce. Aquella sudadera guardaba muchos recuerdos, era algo que nos representaba a ambos, y no podía creer que la hubiera dejado aquí para que yo la llevara. - "Paso dos: enciende tu portátil. No te vayas directamente a Tumblr ¿vale? Sé que ahora que Delilah te lo ha enseñado, te gusta mucho buscar fotos de nosotros juntos y eso, pero te he dejado un par de cosas que deberías ver primero. Haz click en el vídeo que he dejado en tu escritorio. No hagas preguntas, simplemente hazlo. Y sí, sé que ahora mismo te estás preguntando algo en voz alta, tontina." - Sonreí al pensar lo bien que me conocía y, antes de dejarme caer sobre la cama con el portátil, me asomé al salón para ver qué hacía Timmy. Estaba embobado con la tele así que volví a mi habitación y me puse cómoda en la cama. Pinché en el vídeo y se abrió de manera que su cara, con una sonrisa infantil, apareció llenando mi pantalla.
- ¡Hola! Sé estás triste, pero tienes que hacer algo por mí ¿vale? ¡Sé feliz! No demasiado feliz, no más feliz de lo que serías si estuvieras conmigo, pero sé feliz. Sal con amigos, ningún chico. Ríe un montón con tus hermanos, Danielle, Delilah o sola, no me importa y baila por el apartamento tal y como sé que te gusta hacer. Haz lo que quieras siempre y cuando te haga feliz y te aleje de llenar tu cara de lágrimas. Tengo que irme ahora, porque acabas de murmurar algo y creo que estás a punto de despertarte. ¡Te quiero! - Y con eso, lanzó un beso a la cámara a la apagó. Me quedé ahí sentada sin saber qué hacer. Notaba el sabor de sus labios en los míos y aunque Harry estuviera intentando mejorar las cosas, seguía siendo duro. Nada podía reemplazarlo, ni siquiera una sudadera o un vídeo. Entonces recordé que dijo que había más de una cosa en mi portátil, cerré la ventana del vídeo y busqué algo distinto hasta que me fijé en que había una nueva lista de reproducción en mi iTunes llamada "Nuestras canciones". Había hecho una lista de todas y cada una de las canciones que significaban algo para nosotros: la canción que sonaba cuando nos conocimos, la que sonaba en el pub al que me llevó a la primera semana de ser follamigos, estaba "Truly, Madly, Deeply", la que me dedicó en el concierto de LA, la que le recordaba a mí, la que había escrito para mí y había grabado cantando él solo tocando su guitarra antes siquiera de que decidieran ponerla en el nuevo disco o no, y la canción que me cantaba cuando no podíamos dormir. Al darle al play fue como si reviviera la relación entera. Mientras que las canciones alegraban mis oídos, volví a la nota.
"Espero no haber hecho demasiado el tonto en ese vídeo, solo quería hacerte sonreír. En fin, lo siguiente que tienes que hacer es ir a la cocina y abrir el congelador. Sí, tienes que salir de la cama, vaga. Haz que ese culito que tienes se mueva." - Me puse las zapatillas y me fui a la cocina. En el congelador, encontré una tarrina de cookie dough del Ben & Jerry's con un post-it que decía "¡CÓMEME!". Sonreí y cogí una cuchara ignorando que había desayunado antes de ir al aeropuerto. Me senté en la mesa del comedor y saqué la nota del bolsillo de la sudadera - "Mereció la pena salir de la cama, ¿no? Ahora, he visto en muchas películas que cuando las chicas están tristes comen tarrinas y tarrinas de helado. Louis me dijo que tu sabor favorito era el mismo que el suyo así que compré uno y lo puse en tu congelador sin que te dieras cuenta. Ahora tienes que encender el DVD. No saques el disco para mirar de qué se trata, simplemente dale al play y confía en mí."
- Timmy, cariño, tengo que mirar una cosita del DVD - dije buscando el mando - Será solo un segundo, ¿vale?
- Pero un segundo muy rápido eeh. - Cogí el mando, me senté en el sofá al lado de mi hermano y pulsé el play. Después de los trailers que vienen siempre al principio de las películas, apareció el título de lo que estaba a punto de de ver: "El Diario de Noah". Típico. Harry sabía que siempre que había empezado a verla no había sido capaz de terminarla, pero que aun así era una de mis favoritas y aunque él no lo quisiera admitir, también era la suya. - ¿Ya podemos poner lo que yo estaba viendo?
- ¿Sabes acaso qué era?
- No, pero creo que eran dibujitos - reí.
- Timmy, ¿te importa que vea yo un ratito la tele? Esta peli dura poco.
- Bueno, pero solo si puedo quedarme contigo.
- Vale - Nos pusimos más cómodos de forma que yo estaba tumbada de lado en el sofá y mi hermano estaba tumbado delante de mí, entre mis brazos. Leí el resto de la carta sin hacer caso de los créditos iniciales.
"Sé que esta película siempre te hace llorar, pero también sé que te da esperanza. Esperanza de un amor de conquistará todo, un amor que resistirá la prueba del tiempo. Después de esta, tienes que ver todas las pelis cursis que te gusten. Ve cualquiera que te haga feliz, cualquiera que te de esperanza. Porque necesitas saber que te querré para siempre, que mi amor resistirá las pruebas del tiempo y de la distancia, que mi amor conquistará todo. Son todos clichés, lo sé, pero son verdad. Te llamaré una vez que aterrice y entonces puedes parar la película aunque bueno, como voy a Australia, tardaré un día entero en llegar y dudo que aguantes un día entero viendo pelis. Recuerda que mientras que yo estoy fuera haciendo lo que me gusta, tú necesitas hacer lo que a ti te gusta también. Eres mucho más guapa cuando estás feliz. Los tiempos felices hacen que los días pasen más rápido y pronto estaré de nuevo en tus brazos. Por ahora, lleva la sudadera, ve el vídeo, escucha la música, come lo que quieras, ve las pelis y cree en el amor.
Te quiere,
Harold."
sábado, 15 de diciembre de 2012
domingo, 9 de diciembre de 2012
Capítulo 22.
[Narra April]
- Creo que pasamos el mismo árbol hace diez minutos - murmuré mirando por la ventana del coche. - Vamos en círculos. - Harry frunció el ceño, quitó una mano del volante y me dio un beso en la mejilla. Era viernes y estaba anocheciendo, Harry había tenido la idea de pasar el fin de semana en un camping para poder estar solos tres días así que había aceptado en ir con él, el único problema era que no quería decirme a dónde íbamos y estaba segura de que estábamos perdidos.
- Circles, we're going in circles dizzy's all it makes us... - canturreó mientras escaneaba la carretera por si veía alguna señal que le indicara dónde estábamos.
- Muy mono - dije sarcásticamente. Entonces miré al frente y vi a una anciana paseando a su perro - Frena y le pregunto cómo se llega a donde quiera que me estés llevando. - Sacudió la cabeza y apareció una media sonrisa en su cara. Aceleró más y nos adentramos en una carretera que iba entre dos bosques. Estaba anocheciendo y daba bastante miedo. - ¿Qué coño haces?
- Tengo un GPS en la guantera, no hay por qué pararse. - Controlé mis instintos asesinos y saqué el aparato. Lo encendí y metí la dirección que me dijo Harry.
- Erro. Por favor, diga destino. - La estúpida voz del GPS llevaba repitiendo eso dos minutos.
- Harry, ¿cómo has puesto el GPS en portugués? - reí - Y lo más importante, ¿cómo se pone en inglés? - Harry se rió pero luego se puso muy serio.
- No lo sé, pero estamos perdidos y sé que no tiene gracia pero aun así nos estamos riendo. - Rió de nuevo, cogió el GPS y pulsó varios botones.
- Fel. Säg destination, Fel. Säg destination, Fel. Säg destination. - repetía el dichoso aparato. Harry se desvió y paró el coche en el arcén para intentar arreglarlo.
- Esto será interesante. - dijo observando cómo se desquiciaba. - ¿Dónde estamos? - dije examinando el bosque que quedaba a mi lado y la carretera bastante antigua.
- No lo sé, giré a la izquierda en el primer desvío de la autopista, tal y como debí haber hecho.
- Harry, tiraste hacia la derecha. - reí.
- No hace gracia - dijo riéndose. - No sé dónde coño estamos. - Cogí el GPS.
- Estamos a 42.3 millas de donde se supone que deberíamos estar.
- Parece que todavía nos queda un largo camino.
- ¿A qué esperas para arrancar?
- No sé en qué dirección ir.
- ¿Y por qué no preguntamos?
- Primero, ¿a quién? ¡Estamos en medio del bosque! Segundo, no necesito preguntar, puedo ver un mapa. - Se quitó el cinturón y se inclinó sobre mí para abrir la guantera y sacar un mapa de carretera de Inglaterra.
- Harry, no necesitas demostrarme nada... para de ser tan orgulloso y preguntemos a alguien. ¡Se supone que deberíamos estar en el camping desde hace horas!
- Vale, pero la próxima vez no nos perderemos. Lo prometo. - Entonces abrió la puerta pero la cerró en seguida - ¿Y si vemos a una asesino con un hacha o si alguien sale del bosque y viene hacia nuestro coche con un... - dijo con un tono profundo.
- ¡Basta! ¡Me estás asustando! - le interrumpí. Harry se rió y puso su mano sobre mi rodilla.
- No te preocupes, si algo de eso pasara, yo te protegería. Soy prácticamente un ninja. - sonrió y de pronto, se incorporó rápidamente, arrancó el coche y volvimos a la carretera - Ya sé dónde estamos y sé cómo llegar. Soy como un GPS humano, lo juro.
Finalmente y a las 2am, llegamos al camping que me había prometido. Era uno de primera categoría que se encontraba en mitad del bosque que había de camino a Eastmidlands. Nada más que llegamos, fuimos a la recepción, cogimos la parcela más alejada pero a la vez cercana a la piscina y al supermercado, y fuimos directamente a montar la tienda. Y por fin, a las 4am, nos fuimos a dormir.
[Narra Danielle]
No sé qué coño hacía yo allí, ni siquiera sabía lo que me había llevado a tomar la decisión de ir a su casa, pero lo importante era que mi corazón había hablado y había sabido entender lo que me había dicho. Así que ahí estaba yo, en la puerta de su casa sin saber si llamar o no al timbre. Minutos después de debatir internamente qué hacer, pensé que como ya le había echado huevos y había venido, ¿por qué no echarle más y hacer lo que tenía previsto hacer? Total, que llamé al porterillo y varios segundos después escuché su voz.
- ¿Quién es?
- Yo.
- ¿Quién es yo? - reí.
- Dani.
- Ah - hubo un gran silencio - perdona, ya te abro - dicho esto, pulsó el botón y empujé la puerta para entrar. Crucé el gran jardín de la entrada y llamé a la puerta de la casa, él no tardó ni un segundo en abrirme - Perdona, es que normalmente las fans dicen "yo" y ha pasado algunas veces que las he dejado entrar pensando que eras tú... bueno, o mis hermanas.
- No pasa nada, Liam. - silencio.
- Pasa, pasa.
- Gracias - se apartó y entré. Su casa estaba tal y como la última vez que la vi, con la diferencia de que faltaban fotos nuestras.
- ¿Y qué te ha traído por aquí?
- El otro día, cuando me llamaste por lo de las niñas esas que me habían grabado en vídeo, quise preguntarte cómo te iban las cosas, pero me colgaste.
- No, te colgué...
- Liam, lo hiciste - insistí - Sé que para ti quizás no sea fácil o normal mantener una amistad después de una ruptura pero yo te quiero, Liam, y te perdí como novio y fue muy duro así que paso de perderte como amigo.
- Danielle, yo no puedo ser tu amigo.
- ¿Por qué no?
- Porque siente que te hago daño.
- No seas tonto, ¿por qué?
- Rompimos porque mis fans se entrometían demasiado en tu vida y eso poco a poco te reconcomía, no quiero que al volver a acercarme a ti pase lo mismo.
- Entonces, si yo te dijera que no me importaría olvidar todo este tiempo que hemos estado separados y volver a salir juntos empezando de cero o contando los dos años que llevábamos juntos, como quieras, ¿me dirías que no?
- Sí.
- ¿De verdad? Liam, te estoy diciendo que ya no me importa que las fans me sigan, que me he dado cuenta de que te quiero y que si tu me quieres, todo lo demás me da igual, que me gustaría volver contigo, ¿qué me dices?
[Narra April]
- ¡Tienes que estar de coña! - exclamó mientras miraba su teléfono con cierta rabia. Habíamos pasado todo el día en la piscina del camping y ya había anochecido, de forma que acabábamos de encender un fuego para no morirnos de frío pese a que era 20 de agosto. Y es que la noche en el bosque era bastante fría.
- No deberías leer los insultos o las mierdas que te manden - dije sentándome en una de las sillas que habíamos traído y que estaba a su lado.
- No es eso, todo el mundo está diciendo que Zayn pega más contigo que tú conmigo.
- ¿Cómo?
- Sí, hay fotos por ahí de vosotros fumando por la calle y la gente dice que os prefiere juntos que a nosotros dos.
- Serían de el otro día, fui a acompañarlo a que se hiciera un tatuaje y así yo cogía nuevas ideas.
- Eso no me importa - suspiró - ¿Zayn? ¿En serio? ¿Zayn? Él no tiene nada que yo tenga ¿verdad?
- Bueno, él no me tiene a mí, si eso cuenta. - Me dio un beso en la nariz.
- Cuenta para todo. - Siguió leyendo cosas - No creo que hicieras buena pareja con Zayn para nada. Vale que los dos fuméis, os gusten los tatuajes y los piercings y que solo seas un año mayor que él, pero eres demasiado buena para él.
- ¿Demasiado buena? Mira, será mejor que no hablemos más del tema.
- Pero Zayn es demasiado silencioso para ti y medís lo mismo.
- Harold, no importa porque no estoy saliendo con Zayn ¿vale?
- ¿Pero por qué tienen que emparejarte con Zayn? ¿Solo porque alguien ha hecho fotos de vosotros dos fumando juntos mientra ibais de camino al estudio de tatuajes? ¿Solo porque tengáis el mismo gusto musical y cinematográfico? ¿Solo porque sois cómo almas gemelas? Pues vaya cosa - Harry estaba muy celoso, parecía que iba a reventar - Pues sí, sois almas gemelas pero no eres su tipo.
- Creía que su tipo eran las chicas con piernas largas.
- Exacto, pero tú eres mucho más que unas piernas largas.
- Harry, no voy a dejarte por Zayn. Vale que tengamos muchas cosas en común, pero mi novio eres tú, el es uno de mis mejores amigos y punto.
- Vale, ya está, ya lo dejo - sonrió y guardó su móvil - Por cierto, no me gusta eso de que fumes.
- Lo sé, ya sabes que solo lo hago cuando estoy estresada.
- ¿Lo estabas?
- Llevaba más de un mes sin verte, por Dios, era demasiado. - Rió y me hizo una señal para que me sentara en su regazo así que le obedecí. Al rato, fuimos al supermercado del camping a comprar algo para cenar. - ¡Cantemos una canción! - dije una hora después de haber cenado y haber estado absolutamente nada. Harry negó con la cabeza y suspiré - ¿Historias de miedo? - pregunté sonriendo mientras él volvía a mirar el móvil. - ¡Vamos, Harry! Hemos venido para pasar tiempo juntos por primera vez en mucho tiempo, para de mirar el móvil y disfrutemos. - Me quedé mirándole, él seguía metido en la pantalla de su móvil.
- Yo estoy disfrutando.
- No, no lo estás. No has querido hacer nada en toda la noche - crucé los brazos - ¿Y si tostamos nubes de algodón? - Sin darle tiempo a responder, me levanté y me metí en la tienda para coger la gran bolsa de nubes que habíamos comprado.
- ¿Nubes? Acabamos de cenar, no tengo hambre, pequeña.
- Pero podríamos dividirlas, las blancas son las mías y las rosas, las tuyas. Y podríamos ser como esas parejas adorables de las películas que se sientan juntas y se acurrucan mientras cantan canciones de acampadas y tuestan sus nubes y se las dan el uno al otro y luego se besan de una manera súper pastelosa y...
- Y entonces llega el asesino del hacha y los decapita. - Me interrumpió con una sonrisa orgullosa y yo le lancé una mirada fría. Entonces se incorporó y cogió la bolsa de nubes que yo había dejado en el suelo. - Pero eso nunca pasa de verdad. - rió y buscó un palo con la mirada. Cuando lo encontró, abrió la bolsa y clavó una nube rosa en él para luego acercarlo al fuego. Me acerqué a él y le susurré al oído:
- Harry, no te preocupes, sé que esto no es lo tuyo. - Cogí la bolsa que había dejado a su lado y me senté en la otra silla para ver cómo su nube se tostaba lentamente.
- Enana, abre la boca - levanté la vista del fuego y vi cómo alejaba el palo de él para soplar la nube y luego llevarla con cuidado a mis labios. Después cogió una nube blanca, la clavó en el palo y me la dio para que yo la tostara.
- ¿Estás seguro de que lo estoy haciendo bien? - dije mirando con cierto asco a la nube negra que estaba en el extremo del palo.
- No, la estás quemando - me quitó el palo y cuando la nube se enfrió, la tiró. - Es la cuarta nube que quemas - dijo riéndose.
- ¿Por qué no lo consigo? ¡Las tuyas son perfectas! - dije mientras veía como tostaba otra nube rosa.
- Soy el amo. - Cogí otra nube de la bolsa, la clavé en el palo y la acerqué al fuego.
- Esta me va a salir perfecta - sonrió y me incliné sobre él para besarle, pero se apartó con los ojos muy abiertos.
- ¡Está ardiendo! - Harry empezó a reírse como un histérico mientras yo soplaba sin parar para intentar apagarla. Una vez que lo hice, tiré el palo al suelo y me senté enfadada.
- No puedo hacerlo - crucé los brazos. Harry se acercó a mí y rodeó mis hombros con su brazo.
- Sí que puedes - me dio un beso en la mejilla.
- No, no puedo. - Se agachó para coger el palo de nuevo y clavó una nube blanca.
- Vamos a intentarlo de nuevo, ¿no? - Cogió mi mano y me dio el palo, sin soltar mi mano inclinó el palo sobre el fuego y lo giró lentamente. Unos segundos después, tiró de mi mano para sacar una nube perfectamente tostada.
- Pero ¿cómo lo haces?
- Abre la boca - le obedecí y dejó caer la nube con mucho cuidado.
- Perfecta - dije después de tragarla.
- Casi tanto como tú. - sonrió y se inclinó para besarme. Y lo sentí, sentí que los dos sonreíamos mientras que nos besábamos y eso me encantaba. - Ahora, ¿qué canciones de acampada te sabes? Estamos de camping y nos está encantando y... - paró porque se dio cuenta de que no sabía ninguna canción de ese tipo, pero al mirarme supo que yo tampoco y lo aprovechó para cantar "So Good" de B.o.B. - ¿Y ahora qué?
- ¡Historias de miedo! - Quitamos las sillas y pusimos una toalla justo al lado del fuego para sentarnos en ella y calentarnos más. Después Harry empezó a contarme la terrorífica historia de una chica y su hermano que se fueron a acampar y nunca volvieron. Por supuesto, él añadió algunos detalles como un fantasma y una bruja y yo estaba paralizada por el miedo.
- Y esa fue la última vez que vieron a esa niña o a su hermano - susurró en un tono ultratumba.
- Harold, por favor, dime que eso no es verdad.
- Es verdad, pero no te preocupes, pequeña, que yo estoy aquí para protegerte. - Me dio un beso en la mejilla y yo me abracé a él con mucha fuerza por el miedo. - Vale, vale, era broma, esa historia no es real.
- No más historias de miedo, por favor.
- Sí, sí. Por cierto, este lugar es fantástico. Es casi tan bonito como tú - me guiñó un ojo y reí. Entonces oí un crujido y me congelé.
- ¿Qué era eso? - dije girando mi cabeza en todas direcciones para ver si había algo por ahí, pero era imposible. Me froté los ojos para intentar aclarar algunas sombras pero no conseguí nada.
- April, lo que te he contado era simplemente una historia, no flipes. - Entonces oí el ruido de nuevo.
- No, en serio, Harry, hay algo ahí.
- Seguramente será alguien de una parcela cercana, tranquila. - Puse mi cabeza en su regazo y le miré, él bajó su cabeza para mirarme y suspiró. - Esto es tan perfecto... deberíamos acampar con más frecuencia. - Entonces se tumbó y cambiamos de posición, de forma que los dos estábamos boca arriba pero él tenía apoyada su cabeza en mi barriga. - ¿Sabías que las estrellas tienen entre 1 billón y 10 billones de años?
- Vaya...
- Y esa estrella de allí - dijo señalando a una que brillaba un poco más que las demás - se llama estrella Polar y es una de las más brillantes del firmamento.
- ¿Cómo sabes todo eso, Harold?
- He investigado un poco, quería ser capaz de explicarte todo eso - reí provocando que su cabeza se moviera de arriba a abajo sin parar.
- Me gusta aquella - dije señalando una que parecía parpadear.
- ¿Esa que brilla? ¿La que parece que parpadea?
- Esa - dije toda contenta.
- Pues esa será nuestra estrella - se giró sonriente y se levantó.
- ¿Qué haces?
- ¿Te apetece que demos un paseo?
- Bueno, está bien - estiré mis brazos para que cogiera mis manos y tirara para ayudarme a levantarme, apagó el fuego y salimos de nuestra parcela. Íbamos tan entretenidos mientras paseábamos en la oscuridad, que no nos dimos cuenta de que habíamos salido del camping y nos habíamos adentrado en el bosque. - ¿Por qué piensas que esto fue una idea? - dije apartando una rama de mi cara mientras que seguía a Harry en la oscuridad y apretaba su mano con fuerza.
- Pensé que sería una aventura. - contestó sin levantar la mirada de la pequeña parte del suelo que iluminaba su móvil.
- No, si una aventura es. - Llevábamos media hora dando vuelvas y estaba un poco asustada - Harry, tenemos que admitir que esto no es lo nuestro y que somos unos torpes con respecto a la orientación. - Harry se giró riendo.
- Ese no es el espíritu. Vamos, ya encontraremos el camino de vuelta. - Me dio un beso en la mejilla y me abrazó. Entonces se levantó un viento bastante fresco y me estremecí - Venga, sigamos avanzando, tenemos que volver para meternos en nuestros sacos calentitos. - Se giró de nuevo y emprendimos la marcha.
- ¡Eh, Harry, recuerdo este árbol! - dije señalando uno con forma retorcida. Me giré a la izquierda e hice un esfuerzo para ver en la oscuridad - ¡Lo he encontrado! - solté su mano y fui corriendo hacia nuestra parcela.
- Oh Dios mío, gracias a Dios, pensaba que nunca lo encontraríamos - dijo nada más que me alcanzó. Me giré y le miré levantando una ceja - ¿Qué? Estaba tan cagado como tú pero tenía que actuar en plan tranquilo para no asustarte. - sonrió y le di un golpecito en la nariz.
- Vayamos ya a la cama, señor. - Lo empujé hacia la tienda y nos pusimos nuestros pijamas y ropa de abrigo por encima, nos metimos en nuestros respectivos sacos de dormir y nos quedamos en silencio escuchando a los bichos de fuera hasta que nos quedamos dormidos.
Me desperté en mitad de la noche porque Harry me estaba dando así que me giré para ver qué quería.
- ¿Qué coño estás haciendo?
- Nada - dijo parando.
- Harry, ¿te pasa algo?
- No, sigue durmiendo.
- Vale - suspiré y me giré de nuevo.
- Bueno, puede que tenga un poco de frío. - reí.
- Pero si llevas tu pijama de invierno y un abrigo.
- Sí, pero tengo frío.
- Ven aquí, anda - Bajé la cremallera de sacó, salió del suyo y se metió en el mío. Rodeó mi cadera con sus brazos y yo su torso con los míos. Estábamos bastante apretados pero se estaba agusto porque hacía calor. Después de unos minutos mirándonos a los ojos sin decir absolutamente nada, solo sonriendo como imbéciles, nos besamos con toda la pasión que pudimos teniendo en cuenta que no podíamos mover nuestro cuerpo un solo centímetro de lo apretados que estábamos.
- ¿Ya somos como esas parejas adorables de las películas? - susurró unos segundos después de que paráramos de besarnos.
- La más adorable - sonreí, nos besamos de nuevo y apoyé mi cabeza en su pecho, de forma que él apoyó la suya sobre uno de mis hombros. Sentía sus manos en mi cintura y que nuestras respiraciones iban a la vez, sentía que éramos una sola persona. Y sentí que debía decírselo. - Harry, ¿estás despierto?
- Sí - dijo con voz de adormilado.
- Te quiero - apartó su cabeza de mi hombro y me miró con la sonrisa más grande que había visto en mi vida, con los hoyuelos más marcados que nunca. Nos quedamos unos segundos mirándonos, nos besamos con tanto amor como el de hacía unos minutos y volvimos a la misma posición.
- Creo que pasamos el mismo árbol hace diez minutos - murmuré mirando por la ventana del coche. - Vamos en círculos. - Harry frunció el ceño, quitó una mano del volante y me dio un beso en la mejilla. Era viernes y estaba anocheciendo, Harry había tenido la idea de pasar el fin de semana en un camping para poder estar solos tres días así que había aceptado en ir con él, el único problema era que no quería decirme a dónde íbamos y estaba segura de que estábamos perdidos.
- Circles, we're going in circles dizzy's all it makes us... - canturreó mientras escaneaba la carretera por si veía alguna señal que le indicara dónde estábamos.
- Muy mono - dije sarcásticamente. Entonces miré al frente y vi a una anciana paseando a su perro - Frena y le pregunto cómo se llega a donde quiera que me estés llevando. - Sacudió la cabeza y apareció una media sonrisa en su cara. Aceleró más y nos adentramos en una carretera que iba entre dos bosques. Estaba anocheciendo y daba bastante miedo. - ¿Qué coño haces?
- Tengo un GPS en la guantera, no hay por qué pararse. - Controlé mis instintos asesinos y saqué el aparato. Lo encendí y metí la dirección que me dijo Harry.
- Erro. Por favor, diga destino. - La estúpida voz del GPS llevaba repitiendo eso dos minutos.
- Harry, ¿cómo has puesto el GPS en portugués? - reí - Y lo más importante, ¿cómo se pone en inglés? - Harry se rió pero luego se puso muy serio.
- No lo sé, pero estamos perdidos y sé que no tiene gracia pero aun así nos estamos riendo. - Rió de nuevo, cogió el GPS y pulsó varios botones.
- Fel. Säg destination, Fel. Säg destination, Fel. Säg destination. - repetía el dichoso aparato. Harry se desvió y paró el coche en el arcén para intentar arreglarlo.
- Esto será interesante. - dijo observando cómo se desquiciaba. - ¿Dónde estamos? - dije examinando el bosque que quedaba a mi lado y la carretera bastante antigua.
- No lo sé, giré a la izquierda en el primer desvío de la autopista, tal y como debí haber hecho.
- Harry, tiraste hacia la derecha. - reí.
- No hace gracia - dijo riéndose. - No sé dónde coño estamos. - Cogí el GPS.
- Estamos a 42.3 millas de donde se supone que deberíamos estar.
- Parece que todavía nos queda un largo camino.
- ¿A qué esperas para arrancar?
- No sé en qué dirección ir.
- ¿Y por qué no preguntamos?
- Primero, ¿a quién? ¡Estamos en medio del bosque! Segundo, no necesito preguntar, puedo ver un mapa. - Se quitó el cinturón y se inclinó sobre mí para abrir la guantera y sacar un mapa de carretera de Inglaterra.
- Harry, no necesitas demostrarme nada... para de ser tan orgulloso y preguntemos a alguien. ¡Se supone que deberíamos estar en el camping desde hace horas!
- Vale, pero la próxima vez no nos perderemos. Lo prometo. - Entonces abrió la puerta pero la cerró en seguida - ¿Y si vemos a una asesino con un hacha o si alguien sale del bosque y viene hacia nuestro coche con un... - dijo con un tono profundo.
- ¡Basta! ¡Me estás asustando! - le interrumpí. Harry se rió y puso su mano sobre mi rodilla.
- No te preocupes, si algo de eso pasara, yo te protegería. Soy prácticamente un ninja. - sonrió y de pronto, se incorporó rápidamente, arrancó el coche y volvimos a la carretera - Ya sé dónde estamos y sé cómo llegar. Soy como un GPS humano, lo juro.
Finalmente y a las 2am, llegamos al camping que me había prometido. Era uno de primera categoría que se encontraba en mitad del bosque que había de camino a Eastmidlands. Nada más que llegamos, fuimos a la recepción, cogimos la parcela más alejada pero a la vez cercana a la piscina y al supermercado, y fuimos directamente a montar la tienda. Y por fin, a las 4am, nos fuimos a dormir.
[Narra Danielle]
No sé qué coño hacía yo allí, ni siquiera sabía lo que me había llevado a tomar la decisión de ir a su casa, pero lo importante era que mi corazón había hablado y había sabido entender lo que me había dicho. Así que ahí estaba yo, en la puerta de su casa sin saber si llamar o no al timbre. Minutos después de debatir internamente qué hacer, pensé que como ya le había echado huevos y había venido, ¿por qué no echarle más y hacer lo que tenía previsto hacer? Total, que llamé al porterillo y varios segundos después escuché su voz.
- ¿Quién es?
- Yo.
- ¿Quién es yo? - reí.
- Dani.
- Ah - hubo un gran silencio - perdona, ya te abro - dicho esto, pulsó el botón y empujé la puerta para entrar. Crucé el gran jardín de la entrada y llamé a la puerta de la casa, él no tardó ni un segundo en abrirme - Perdona, es que normalmente las fans dicen "yo" y ha pasado algunas veces que las he dejado entrar pensando que eras tú... bueno, o mis hermanas.
- No pasa nada, Liam. - silencio.
- Pasa, pasa.
- Gracias - se apartó y entré. Su casa estaba tal y como la última vez que la vi, con la diferencia de que faltaban fotos nuestras.
- ¿Y qué te ha traído por aquí?
- El otro día, cuando me llamaste por lo de las niñas esas que me habían grabado en vídeo, quise preguntarte cómo te iban las cosas, pero me colgaste.
- No, te colgué...
- Liam, lo hiciste - insistí - Sé que para ti quizás no sea fácil o normal mantener una amistad después de una ruptura pero yo te quiero, Liam, y te perdí como novio y fue muy duro así que paso de perderte como amigo.
- Danielle, yo no puedo ser tu amigo.
- ¿Por qué no?
- Porque siente que te hago daño.
- No seas tonto, ¿por qué?
- Rompimos porque mis fans se entrometían demasiado en tu vida y eso poco a poco te reconcomía, no quiero que al volver a acercarme a ti pase lo mismo.
- Entonces, si yo te dijera que no me importaría olvidar todo este tiempo que hemos estado separados y volver a salir juntos empezando de cero o contando los dos años que llevábamos juntos, como quieras, ¿me dirías que no?
- Sí.
- ¿De verdad? Liam, te estoy diciendo que ya no me importa que las fans me sigan, que me he dado cuenta de que te quiero y que si tu me quieres, todo lo demás me da igual, que me gustaría volver contigo, ¿qué me dices?
[Narra April]
- ¡Tienes que estar de coña! - exclamó mientras miraba su teléfono con cierta rabia. Habíamos pasado todo el día en la piscina del camping y ya había anochecido, de forma que acabábamos de encender un fuego para no morirnos de frío pese a que era 20 de agosto. Y es que la noche en el bosque era bastante fría.
- No deberías leer los insultos o las mierdas que te manden - dije sentándome en una de las sillas que habíamos traído y que estaba a su lado.
- No es eso, todo el mundo está diciendo que Zayn pega más contigo que tú conmigo.
- ¿Cómo?
- Sí, hay fotos por ahí de vosotros fumando por la calle y la gente dice que os prefiere juntos que a nosotros dos.
- Serían de el otro día, fui a acompañarlo a que se hiciera un tatuaje y así yo cogía nuevas ideas.
- Eso no me importa - suspiró - ¿Zayn? ¿En serio? ¿Zayn? Él no tiene nada que yo tenga ¿verdad?
- Bueno, él no me tiene a mí, si eso cuenta. - Me dio un beso en la nariz.
- Cuenta para todo. - Siguió leyendo cosas - No creo que hicieras buena pareja con Zayn para nada. Vale que los dos fuméis, os gusten los tatuajes y los piercings y que solo seas un año mayor que él, pero eres demasiado buena para él.
- ¿Demasiado buena? Mira, será mejor que no hablemos más del tema.
- Pero Zayn es demasiado silencioso para ti y medís lo mismo.
- Harold, no importa porque no estoy saliendo con Zayn ¿vale?
- ¿Pero por qué tienen que emparejarte con Zayn? ¿Solo porque alguien ha hecho fotos de vosotros dos fumando juntos mientra ibais de camino al estudio de tatuajes? ¿Solo porque tengáis el mismo gusto musical y cinematográfico? ¿Solo porque sois cómo almas gemelas? Pues vaya cosa - Harry estaba muy celoso, parecía que iba a reventar - Pues sí, sois almas gemelas pero no eres su tipo.
- Creía que su tipo eran las chicas con piernas largas.
- Exacto, pero tú eres mucho más que unas piernas largas.
- Harry, no voy a dejarte por Zayn. Vale que tengamos muchas cosas en común, pero mi novio eres tú, el es uno de mis mejores amigos y punto.
- Vale, ya está, ya lo dejo - sonrió y guardó su móvil - Por cierto, no me gusta eso de que fumes.
- Lo sé, ya sabes que solo lo hago cuando estoy estresada.
- ¿Lo estabas?
- Llevaba más de un mes sin verte, por Dios, era demasiado. - Rió y me hizo una señal para que me sentara en su regazo así que le obedecí. Al rato, fuimos al supermercado del camping a comprar algo para cenar. - ¡Cantemos una canción! - dije una hora después de haber cenado y haber estado absolutamente nada. Harry negó con la cabeza y suspiré - ¿Historias de miedo? - pregunté sonriendo mientras él volvía a mirar el móvil. - ¡Vamos, Harry! Hemos venido para pasar tiempo juntos por primera vez en mucho tiempo, para de mirar el móvil y disfrutemos. - Me quedé mirándole, él seguía metido en la pantalla de su móvil.
- Yo estoy disfrutando.
- No, no lo estás. No has querido hacer nada en toda la noche - crucé los brazos - ¿Y si tostamos nubes de algodón? - Sin darle tiempo a responder, me levanté y me metí en la tienda para coger la gran bolsa de nubes que habíamos comprado.
- ¿Nubes? Acabamos de cenar, no tengo hambre, pequeña.
- Pero podríamos dividirlas, las blancas son las mías y las rosas, las tuyas. Y podríamos ser como esas parejas adorables de las películas que se sientan juntas y se acurrucan mientras cantan canciones de acampadas y tuestan sus nubes y se las dan el uno al otro y luego se besan de una manera súper pastelosa y...
- Y entonces llega el asesino del hacha y los decapita. - Me interrumpió con una sonrisa orgullosa y yo le lancé una mirada fría. Entonces se incorporó y cogió la bolsa de nubes que yo había dejado en el suelo. - Pero eso nunca pasa de verdad. - rió y buscó un palo con la mirada. Cuando lo encontró, abrió la bolsa y clavó una nube rosa en él para luego acercarlo al fuego. Me acerqué a él y le susurré al oído:
- Harry, no te preocupes, sé que esto no es lo tuyo. - Cogí la bolsa que había dejado a su lado y me senté en la otra silla para ver cómo su nube se tostaba lentamente.
- Enana, abre la boca - levanté la vista del fuego y vi cómo alejaba el palo de él para soplar la nube y luego llevarla con cuidado a mis labios. Después cogió una nube blanca, la clavó en el palo y me la dio para que yo la tostara.
- ¿Estás seguro de que lo estoy haciendo bien? - dije mirando con cierto asco a la nube negra que estaba en el extremo del palo.
- No, la estás quemando - me quitó el palo y cuando la nube se enfrió, la tiró. - Es la cuarta nube que quemas - dijo riéndose.
- ¿Por qué no lo consigo? ¡Las tuyas son perfectas! - dije mientras veía como tostaba otra nube rosa.
- Soy el amo. - Cogí otra nube de la bolsa, la clavé en el palo y la acerqué al fuego.
- Esta me va a salir perfecta - sonrió y me incliné sobre él para besarle, pero se apartó con los ojos muy abiertos.
- ¡Está ardiendo! - Harry empezó a reírse como un histérico mientras yo soplaba sin parar para intentar apagarla. Una vez que lo hice, tiré el palo al suelo y me senté enfadada.
- No puedo hacerlo - crucé los brazos. Harry se acercó a mí y rodeó mis hombros con su brazo.
- Sí que puedes - me dio un beso en la mejilla.
- No, no puedo. - Se agachó para coger el palo de nuevo y clavó una nube blanca.
- Vamos a intentarlo de nuevo, ¿no? - Cogió mi mano y me dio el palo, sin soltar mi mano inclinó el palo sobre el fuego y lo giró lentamente. Unos segundos después, tiró de mi mano para sacar una nube perfectamente tostada.
- Pero ¿cómo lo haces?
- Abre la boca - le obedecí y dejó caer la nube con mucho cuidado.
- Perfecta - dije después de tragarla.
- Casi tanto como tú. - sonrió y se inclinó para besarme. Y lo sentí, sentí que los dos sonreíamos mientras que nos besábamos y eso me encantaba. - Ahora, ¿qué canciones de acampada te sabes? Estamos de camping y nos está encantando y... - paró porque se dio cuenta de que no sabía ninguna canción de ese tipo, pero al mirarme supo que yo tampoco y lo aprovechó para cantar "So Good" de B.o.B. - ¿Y ahora qué?
- ¡Historias de miedo! - Quitamos las sillas y pusimos una toalla justo al lado del fuego para sentarnos en ella y calentarnos más. Después Harry empezó a contarme la terrorífica historia de una chica y su hermano que se fueron a acampar y nunca volvieron. Por supuesto, él añadió algunos detalles como un fantasma y una bruja y yo estaba paralizada por el miedo.
- Y esa fue la última vez que vieron a esa niña o a su hermano - susurró en un tono ultratumba.
- Harold, por favor, dime que eso no es verdad.
- Es verdad, pero no te preocupes, pequeña, que yo estoy aquí para protegerte. - Me dio un beso en la mejilla y yo me abracé a él con mucha fuerza por el miedo. - Vale, vale, era broma, esa historia no es real.
- No más historias de miedo, por favor.
- Sí, sí. Por cierto, este lugar es fantástico. Es casi tan bonito como tú - me guiñó un ojo y reí. Entonces oí un crujido y me congelé.
- ¿Qué era eso? - dije girando mi cabeza en todas direcciones para ver si había algo por ahí, pero era imposible. Me froté los ojos para intentar aclarar algunas sombras pero no conseguí nada.
- April, lo que te he contado era simplemente una historia, no flipes. - Entonces oí el ruido de nuevo.
- No, en serio, Harry, hay algo ahí.
- Seguramente será alguien de una parcela cercana, tranquila. - Puse mi cabeza en su regazo y le miré, él bajó su cabeza para mirarme y suspiró. - Esto es tan perfecto... deberíamos acampar con más frecuencia. - Entonces se tumbó y cambiamos de posición, de forma que los dos estábamos boca arriba pero él tenía apoyada su cabeza en mi barriga. - ¿Sabías que las estrellas tienen entre 1 billón y 10 billones de años?
- Vaya...
- Y esa estrella de allí - dijo señalando a una que brillaba un poco más que las demás - se llama estrella Polar y es una de las más brillantes del firmamento.
- ¿Cómo sabes todo eso, Harold?
- He investigado un poco, quería ser capaz de explicarte todo eso - reí provocando que su cabeza se moviera de arriba a abajo sin parar.
- Me gusta aquella - dije señalando una que parecía parpadear.
- ¿Esa que brilla? ¿La que parece que parpadea?
- Esa - dije toda contenta.
- Pues esa será nuestra estrella - se giró sonriente y se levantó.
- ¿Qué haces?
- ¿Te apetece que demos un paseo?
- Bueno, está bien - estiré mis brazos para que cogiera mis manos y tirara para ayudarme a levantarme, apagó el fuego y salimos de nuestra parcela. Íbamos tan entretenidos mientras paseábamos en la oscuridad, que no nos dimos cuenta de que habíamos salido del camping y nos habíamos adentrado en el bosque. - ¿Por qué piensas que esto fue una idea? - dije apartando una rama de mi cara mientras que seguía a Harry en la oscuridad y apretaba su mano con fuerza.
- Pensé que sería una aventura. - contestó sin levantar la mirada de la pequeña parte del suelo que iluminaba su móvil.
- No, si una aventura es. - Llevábamos media hora dando vuelvas y estaba un poco asustada - Harry, tenemos que admitir que esto no es lo nuestro y que somos unos torpes con respecto a la orientación. - Harry se giró riendo.
- Ese no es el espíritu. Vamos, ya encontraremos el camino de vuelta. - Me dio un beso en la mejilla y me abrazó. Entonces se levantó un viento bastante fresco y me estremecí - Venga, sigamos avanzando, tenemos que volver para meternos en nuestros sacos calentitos. - Se giró de nuevo y emprendimos la marcha.
- ¡Eh, Harry, recuerdo este árbol! - dije señalando uno con forma retorcida. Me giré a la izquierda e hice un esfuerzo para ver en la oscuridad - ¡Lo he encontrado! - solté su mano y fui corriendo hacia nuestra parcela.
- Oh Dios mío, gracias a Dios, pensaba que nunca lo encontraríamos - dijo nada más que me alcanzó. Me giré y le miré levantando una ceja - ¿Qué? Estaba tan cagado como tú pero tenía que actuar en plan tranquilo para no asustarte. - sonrió y le di un golpecito en la nariz.
- Vayamos ya a la cama, señor. - Lo empujé hacia la tienda y nos pusimos nuestros pijamas y ropa de abrigo por encima, nos metimos en nuestros respectivos sacos de dormir y nos quedamos en silencio escuchando a los bichos de fuera hasta que nos quedamos dormidos.
Me desperté en mitad de la noche porque Harry me estaba dando así que me giré para ver qué quería.
- ¿Qué coño estás haciendo?
- Nada - dijo parando.
- Harry, ¿te pasa algo?
- No, sigue durmiendo.
- Vale - suspiré y me giré de nuevo.
- Bueno, puede que tenga un poco de frío. - reí.
- Pero si llevas tu pijama de invierno y un abrigo.
- Sí, pero tengo frío.
- Ven aquí, anda - Bajé la cremallera de sacó, salió del suyo y se metió en el mío. Rodeó mi cadera con sus brazos y yo su torso con los míos. Estábamos bastante apretados pero se estaba agusto porque hacía calor. Después de unos minutos mirándonos a los ojos sin decir absolutamente nada, solo sonriendo como imbéciles, nos besamos con toda la pasión que pudimos teniendo en cuenta que no podíamos mover nuestro cuerpo un solo centímetro de lo apretados que estábamos.
- ¿Ya somos como esas parejas adorables de las películas? - susurró unos segundos después de que paráramos de besarnos.
- La más adorable - sonreí, nos besamos de nuevo y apoyé mi cabeza en su pecho, de forma que él apoyó la suya sobre uno de mis hombros. Sentía sus manos en mi cintura y que nuestras respiraciones iban a la vez, sentía que éramos una sola persona. Y sentí que debía decírselo. - Harry, ¿estás despierto?
- Sí - dijo con voz de adormilado.
- Te quiero - apartó su cabeza de mi hombro y me miró con la sonrisa más grande que había visto en mi vida, con los hoyuelos más marcados que nunca. Nos quedamos unos segundos mirándonos, nos besamos con tanto amor como el de hacía unos minutos y volvimos a la misma posición.
sábado, 8 de diciembre de 2012
Capítulo 21.
[Narra April]
Eran casi las 7pm, lo que significaba que era casi la hora de responder la llamada de Harry en el Skype. Justo a la hora, mi móvil vibró en baja frecuencia, por lo que supe que era una mención que alguien a quien yo seguía.
@Harry_Styles: "Hora de nuestra usual cita por Skype, @AprilTucker :)"
Solté el móvil encima de la mesa y cogí el portátil, que ya tenía abierto el programa. Le quité el volumen a la tele y respondí la llamada de Harry.
- ¡Bonjour mon amour! - exclamó Harry al otro lado. Su sonrisa era inmensa y supongo que la mía también.
- Hola, enano.
- ¿Qué tal por Londres?
- Como siempre, esto está muerto - suspiré - ¿Qué tal por... el estado en el que quiera que estés?
- Washington.
- ¿Que tal por Washington?
- Muy bien, aquí son las 10am así que dentro de nada empezaremos a recoger las cosas y bueno, esta noche es el último concierto y mañana llegaremos a Londres.
- Menos mal, tengo muchas ganas de verte.
- De eso quería yo hablar - carraspeó - Llevo sin ver a mi familia muchos meses, ¿te importa que pase varios días en Cheshire?
- No, claro que no... es tu familia.
- Sé que llevamos saliendo cuatro meses y que de ese tiempo solo hemos pasado más o menos un mes juntos pero te lo compensaré. Por lo pronto, cuando vuelva a Londres celebraremos cada uno de los mesiversarios que hemos pasado separados.
- Harry, no hace falta.
- Me da igual - reí - Por cierto, te he escrito una canción. - Dicho eso se levantó y volvió segundos después con una guitarra en la mano. - ¿Estás lista? - preguntó suavemente moviendo los ojos con nerviosismo. Asentí y vi cómo sus dedos empezaban a moverse por las cuerdas de la guitarra. Entonces empezó a sonar una suave melodía, Harry miraba fijamente a la cámara de forma que parecía que me miraba a mí pero no cantaba, nada más que tocaba la guitarra. Estuvimos en silencio hasta que terminó con una tímida sonrisa - La escribí el otro día en el bus.
- ¿No tiene letra?
- Tiene hasta título, pero no quiero adelantarte nada hasta que salga el próximo álbum.
- ¿Va a estar en vuestro tercer disco? - pregunté sorprendida.
- Hombre, para una vez que me pongo a escribir, más vale que la pongan - reímos.
- ¿No puedes decirme cómo se llama?
- "Rhythm Of Love".
- Ya estoy deseando oírla.
- ¿Tienes planes para hoy?
- Sí - asentí - Las chicas vendrán en unos minutos a cenar y eso.
- Así que hoy tenéis noche de chicas eeh.
- Noche de chicas y Timmy - rió.
- ¿Cómo está el campeón?
- Bien, os echa de menos pero está muy bien - Harry sonreía pero en su mirada se notaba que lo extrañaba mucho.
- Nosotros también. Y a Lindsay. Mucho.
- Pronto nos volveremos a ver - dije para alegrar la conversación un poco.
- Mira esto, pequeña - dijo de repente sosteniendo una simple cadena de plata con un "Harry" en el centro.
- Es preciosa - sonrió victorioso y la guardó en una caja rectangular de color azul.
- Será mucho más preciosa cuando te la pongas, estoy deseando dártela.
- Solo unos días más.
- Cuatro días.
- Que empiece la cuenta atrás - reímos.
[Narra Danielle]
- ¿Qué se siente al haberte dejado Liam? - preguntó una chica.
- ¿Puedo, por favor, entrar en mi coche? - Había ido al supermercado a comprar pizzas congeladas, un pack de seis botellines y varios paquetes de patatas y chucherías para la noche de chicas y al salir, me había topado con un grupo de niñas que habían rodeado mi coche y no me dejaban entrar.
- Ni siquiera le gustabas - añadió.
- ¿Por qué iba a hacerlo? - una de sus amigas rió.
- Por favor, quitaos de en medio.
- Sonríe a la cámara, esto va a Twitter - dijo la cabecilla del grupo.
- Espero que no rompa el objetivo - añadió otra entre risas. Se echaron a un lado y me metí en el coche. Eliminé esos comentarios de mi mente. Incluso después de que pasara un tiempo desde la ruptura seguían molestándome. No podían aceptar lo que Liam y yo tuvimos. Ese era el único pensamiento que rondaba en mi cabeza mientras conducía de vuelta casa. Y justo como las chicas habían dicho, el vídeo estaba en Twitter.
Durante todo el día solo quise alejarme de la tecnología y la atención que Liam había provocado sobre mí. Mi portátil y mi móvil estaban guardados en la cocina y mi televisión estaba apagada. Me senté en el sofá a leer mi libro favorito y a planear juegos para la noche de chicas.
Iba por la mitad del libro cuando mi móvil comenzó a sonar. Me congelé al leer el nombre de quien me llamaba pero aun así, lo descolgué.
------ CONVERSACIÓN TELEFÓNICA --------
- Hola - dije intentando parecer lo más feliz posible.
- Yo eh... - suspiró - He visto el vídeo de las chicas esas hablándote mal y solo quería saber si estabas bien.
- Estoy bien - dije mirándome la camiseta.
- Puedes decírmelo si no lo estás, Danielle.
- Estoy bien. - suspiró.
- Siento muchísimo que todavía hagan eso.
- Como he dicho, está bien.
- Y siento mucho la forma en la que terminamos. - añadió provocando que se me acelerara el corazón.
- Está bien, Liam - repetí de nuevo, intentando convencerme a mí misma de que era verdad. Hubo un gran silencio en el que nada más que se escuchaban nuestras respiraciones.
- Bueno, supongo que nos veremos por Londres cuando vuelva.
-------- FIN DE LA CONVERSACIÓN --------
Había colgado antes de que pudiera decirle adiós o de que pudiera preguntarle cómo le iban las cosas. Yo no quería tener una relación tan fría con él y estaba segura de que él tampoco pero todo era tan complicado...
Miré el reloj. Las 20h, quizás fuera hora de ir a casa de April. No tenía muchas ganas después de lo que había pasado, pero quizás ellas podrían aconsejarme o por lo menos ayudarme a rayarme menos.
[Narra April]
- ¡Hola, enana! - dijo Harry girando la cámara para que viera su cara. Acababa de poner el DVD que Harry me había mandado por correo la semana pasada. Desde que se fue a US, había estado mandándome DVD's cada semana con grabaciones de todo lo que hacían y los sitios a los que iban para que luego yo supiera todas y cada una de las cosas que habían hecho y para que supiera que siempre me había tenido presente. - Mira dónde estamos hoy ¡Lou, quítate de ahí! - se enfocó de nuevo e hizo un redoble de tambores con la boca - ¡la Estatua de la Libertad! - giró la cámara hacia ella - Sí, hoy estamos en Nueva York. Sería mucho mejor estar aquí, en la ciudad del amor, contigo.
- La ciudad del amor es París, subnormal - dijo Zayn por detrás.
- Cállate, Zayn, no estropees mi vídeo.
- Lo estropeas tú mismo diciendo tales tonterías. - Me estaba hartando de reír cuando llamaron a la puerta. Saqué el DVD, lo guardé y fui a abrir.
- Hola - dijo Danielle entrando rápidamente.
- Vale, ya me estás diciendo qué ha pasado.
- Prefiero esperar a que estemos todas - Justo entonces sonó el timbre así que me giré para abrir de nuevo.
- Hola, Delilah - le di dos besos.
- Hola, chicas - pasó y dejó sus cosas sobre el sofá. Delilah era la chica con 19 años más guapa, natural, divertida e inmadura que había conocido en mi vida. Era modelo y había salido en varios anuncios, la verdad es que para mí era la mujer más preciosa del mundo. Era la hostia y me alegraba de que estuviera con Louis, no había nadie mejor que ella para él. En el momento en el que la conocí, se ganó un hueco de mi corazón y eso no lo hacía cualquiera.
Las chicas se pusieron el pijama y luego cocinamos las pizzas que había traído Danielle. Después de cenar, acosté a Timmy y nos quedamos en el suelo del salón cotilleando, no sin antes habernos hecho varias fotos para el Twitter de Lindsay.
- Mirad el tweet que me acaban de mandar - dijo Dels riéndose mientras que nos lo enseñaba. Era de una chica diciéndole que esperaba que su contrato expirase pronto, no hacía ninguna gracia pero Delilah se reía. Me encantaba esa chica. - ¿Tú no recibes ninguno de esos?
- Sí, y no entiendo por qué.
- Os lo explicaré - Lindsay carraspeó - Algunas Directioners creen que Larry, el bromance entre Louis y Harry, es real y que vosotras solo sois tías a las que ha contratado su administración para desmentir que son gays.
- Raro.
- ¿Y tú no les respondes ni nada?
- Paso. Si respondo, la gente empieza a meterse con las chicas esas y paso, simplemente lo ignoro.
- ¿Cómo lleváis que los chicos vuelvan mañana? - preguntó mi hermana.
- Yo estoy muy nerviosa - dijo Delilah mientras comía galletas - Me siento muy sola en el piso sin Louis ni Harry dando vueltas por ahí.
- Yo lo llevo bien. Vamos, no estoy nerviosa porque tendré que esperar cuatro días para ver a Harry.
- ¿Por qué? - preguntó Danielle.
- Quiere pasar un tiempo con su familia antes de volver a Londres. Y lo entiendo, es normal que quiera ver a su madre y su hermana, pero lo echo mucho de menos.
- Pues yo hoy he tenido un encontronazo con unas chicas que me han grabado en vídeo mientras se reían de mí y lo han subido en Twitter - Danielle suspiró y bebió de su botellín - Lo peor es que Liam lo ha visto y me ha llamado.
- ¿Qué? - exclamó mi hermana.
- Sí, fue muy incómodo y luego me dijo "Ya nos veremos por Londres cuando vuelva" y colgó sin que me diera tiempo a preguntarle cómo le iban las cosas. Y me frustra porque yo quiero saber qué es de su vida y sé que él quiere saber lo mismo de la mía, pero que no se atreve a preguntar por si siento que me agobia o lo que sea.
- Maldito Liam y su cortesía. - dijo Lindsay provocando que nos riéramos.
- Yo creo que deberíais hablar del tema - dijo Delilah - Sí, en plan... no sé, quedad para contaros cómo van las cosas. Así también sabrás si sigue sintiendo algo por ti.
- Yo estoy con Dels.
- Y yo.
- Está bien...
[Narra Harry]
Por fin era 10 de agosto. Ya estaba en tierras inglesas, concretamente en el tren que llevaba a Cheshire. Le había mandado un mensaje a April avisándole de que había llegado para que no se preocupara y diciéndole que la llamaría por la noche. No me gustaba el hecho de no verla nada más llegar después de estar un mes separados, pero mi madre llevaba mucho más tiempo sin verme y una madre era una madre.
Cuando llegué, mi madre no estaba en casa y yo no tenía las llaves de allí así que tuve que esperar una hora sentado en la acera hasta que llegara. Para mi sorpresa, no iba sola. La acompañaban mi hermana Gemma, su novio Liam y mis abuelos. Sin pensármelo dos veces, me levanté y fui corriendo hacia ellos nada más verlos al principio de la calle. Sí, parecía un niño pequeño, pero es que solo tenía diecinueve años y llevaba meses sin ver a mi familia.
Almorzamos, merendamos y cenamos juntos y luego mis abuelos, mi hermana y su novio se fueron, dejándonos solos a mi madre y a mí.
- Bueno, nos has contado todo lo que has hecho en este tiempo, pero no nos has dicho nada sobre tu novia. - Noté cómo me puse colorado. Cogí a Dusty, el gato, y dejé que se acomodara en mi regazo.
- ¿Qué quieres que te cuente? - dije acariciando al minino. Mi madre se sentó a mi lado.
- Solo sé que tiene el pelo larguísimo y precioso y que tiene la piel de un tono pálido pero también precioso así que, ¿qué tal si empiezas por contarme cómo se llama? - Preguntó mientras me acariciaba como si yo fuera su gato.
- ¿Cómo sabes eso?
- Por las fotos de las revistas en las que salís paseando cogidos de la mano y besándoos en el coche.
- Ah.
- No evites el tema, ¿cómo se llama?
- April.
- Bonito nombre, cuéntame más.
- A ver... tiene 21 años y es bailarina desde los dieciséis.
- Harry, sabes que no me importa la diferencia de edad pero, tío, siempre te las buscas mayores. Incluso cuando tenías catorce años te ibas a por las de dieciocho.
- Tienes razón, pero esta chica es especial. A pesar de que ha sufrido mucho a lo largo de su vida, es súper feliz e intenta que todos lo seamos.
- Parece estupenda.
- Lo es.
- ¿Desde cuándo estáis juntos?
- Desde el cuatro de abril.
- ¿Lleváis juntos más de cuatro meses? - preguntó muy sorprendida, yo asentí orgulloso - ¿Y cuándo piensas traerla?
- No es tan sencillo, yo la hubiera traído encantado.
- ¿Pero?
- Pero tiene dos problemas llamados Lindsay y Timmy.
- ¿Tiene dos hijos?
- No - reí - son sus hermanos.
- Ah - suspiró - me habías asustado.
- No me malinterpretes, no son ningún problema, todo lo contrario. Pero claro, al tener que cuidar de ellos, April no puede dejarlos solos mucho tiempo, ni irse de gira, ni irse más de dos noches seguidas a mi casa a dormir...
- ¿Son mayores los hermanos?
- Lindsay tiene dieciséis años y es genial, es un chica bastante guay - suspiré - Timmy tiene cinco añitos y es un maldito terremoto, es igual que April pero es muy listo, mucho más que cualquier niño de su edad aunque siempre está preguntando el por qué de las cosas.
- ¡Ay por Dios que mi niño se me ha enamorado! - me abrazó y me llenó la cara de besos - No te has visto la sonrisa al hablar de los hermanos de April, se nota que también los quieres mucho a ellos.
- Como para no quererlos.
- Has hablado de Timmy como si fuera tu hijo, con la típica sonrisa de orgullo de padre.
- Hombre, es que prácticamente April es su madre y bueno, yo espero que algún día me trate como un padre.
- ¿Quién eres y qué has hecho con mi golfillo?
- ¡Mamá!
- ¿Qué? - se hizo la inocente - La próxima vez que vengas, hazlo con April y sus hermanos.
[Narra April]
- Vamos, ten cuidado - Louis puso su mano sobre mi hombro mientras nos acercábamos al andén en el que iba a entrar el tren de Harry en apenas unos minutos. Timmy quiso venir conmigo porque echaba mucho de menos a Harry así que Louis insistió en traernos para asegurarse de que llegábamos sin problemas. Timmy se revolvía entre mis brazos porque quería ir andando, pero es que había un par de paparazzis que nos llevaban siguiendo desde que salimos de casa de Louis y no quería andar despacio por si nos paraban para preguntarnos cosas. - Una cosa es molestarme a mí, pero molestar a April y a un niño de cinco años es otra - dijo Louis girándose hacia uno de los paparazzis. Justo en ese momento, el otro nos hizo una foto a Timmy y a mí. Mi hermano se asustó y comenzó a hacer pucheros así que lo cogí de tal forma que pudiera poner su cabeza en mi hombro e intenté retirarme lo máximo posible. - Escucha, tío, haces eso una sola vez más y te juro que cojo la cámara y la rompo - el paparazzi retrocedió.
- ¿Te has asustado? - noté como Timmy asentía - No pasa nada, cariño. - Le di un beso y le acaricié la cabeza. - Gracias por venir con nosotros, Louis. - dije mientras nos íbamos al final del andén.
- No pasa nada - me hizo señas para que le pasara a Timmy y lo hice, de forma que lo cogió al igual que lo tenía yo antes - No me puedo creer que te hayas asustado, colega.
- No me he asustado - murmuró.
- Oh, sí que lo has hecho.
- No.
- Sí - canturreó Louis.
- No me he asustado, era broma - dijo Timmy levantando la cabeza de su hombro para que nos lo creyéramos - ¿Ves? No he llorado, no tengo miedo.
- Ah, menos mal - suspiró - Ya pensaba yo que eras un cagado. - Entonces empezó a retumbar la estación, señal de que venía un tren. Miré al monitor del andén y sonreí al ver que se trataba del tren en el que venía Harry. Una vez que paró en frente de nosotros, esperamos unos minutos hasta que se vaciara todo, y entonces, salió Harry. Como no queríamos llamar la atención más de lo que lo estábamos haciendo, simplemente nos dimos un pico, nos cogimos de la mano y fuimos hacia su coche, que lo había dejado en el parking de la estación hacía cuatro días. En el camino no dijimos una sola palabra, solo mirábamos el frente felices de sentir nuestras manos juntas mientras Louis nos seguía unos metros por detrás con Timmy en brazos. Al llegar al coche, Louis nos dejó a Timmy y se fue hacia el suyo.
- ¿Qué es esto? - pregunté señalando una silla de esas para los niños pequeños que se ponían en los coches.
- ¿Recuerdas que la última vez que Timmy se montó en el coche se quejó por el dolor de cuello? - asentí - Pues la vi en unos grandes almacenes de Chicago y la compré.
- No tenías por qué.
- Sí, así Timmy ahora no se hará daño - lo cogió en brazos y lo sentó en ella - ¿Te gusta, colega? Es de Spiderman.
- ¿Te la ha dado él? - preguntó mi hermano levantando los brazos para que Harry pudiera ponerle bien el cinturón.
- Exacto.
- Mentira, Spiderman no existe.
- ¿Quién te ha dicho esa tontería?
- Lindsay.
- Pues no la creas, Spiderman existe y me ha dado esta silla para ti, ¿te gusta o no?
- ¡Sí! - exclamó muy feliz. Harry y yo nos miramos sonriendo y nos sentamos en nuestros respectivos asientos. Una vez dentro, nos besamos con todas las ganas que habíamos acumulado en el mes que habíamos estado sin vernos y luego, arrancó.
- ¿Te ha costado muy cara la silla? - pregunté al rato.
- No lo sé.
- ¿Cómo no puedes saberlo?
- Claro que lo sé, pero no te lo voy a decir porque no quiero que me pagues nada. Solo te diré que era un chollo, porque además venía con la pegatina esa de "Bebé a bordo".
- No la habrás pegado ¿no?
- ¿Tú que crees? - En efecto, me giré y la vi ahí, pegada en la luna trasera. En ese momento no lo sospechamos, pero unos días más tarde íbamos a tener que desmentir en Twitter y, en el caso de Harry, entrevistas, que yo estuviera embarazada. Sí, la gente malinterpretaba todo.
- Mi hermano no es un bebé.
- Ya, pero no había pegatinas de "Niño de cinco años a bordo". Además lo que importa es su función, que es avisar a la gente para que no se pegue mucho a mi coche.
Esa noche, intentamos ir a cenar pero era imposible pasear o pararse en algún lado sin que se nos acercaran fans o paparazzis. ¿Tan difícil era de entender que llevaba un mes sin ver a mi novio y quería estar con él todo el tiempo del mundo? Eso parecía.
Total, que decidimos pasar una noche tranquila en su casa aprovechando que Delilah y Louis estaban de vacaciones en Ibiza.
Al abrir los ojos a la mañana siguiente, me encontré con los de Harry mirándome atentamente. Al ver que me había despertado, sonrió como un niño pequeño al ver los regalos debajo del árbol, mostrando sus preciosos hoyuelos.
- ¿Puedo decirte algo? - preguntó en un susurro, abandonando su tono de voz de dormido o de travieso para convertirlo en uno mucho más maduro.
- Por supuesto - se mordió el labio inferior y abrió mucho los ojos, intentando visualizar cómo ordenar las palabras. - Vamos, Harold, escúpelo.
- Te quiero - dijo rápidamente. Sus ojos se movieron rápidamente para encontrarse con los míos durante un segundo antes de ponerse a jugar con las sábanas para disimular lo que acababa de decir.
- ¿Qué? - Yo seguía mirándolo aunque él intentaba hacer cualquier cosa por evitar mi mirada. Entonces recordé cuando me dijo eso por primera vez y empezó a dar vueltas por mi cabeza una y otra vez. Finalmente, me miró a los ojos. Parecía un niño pequeño al que le acababan de decir que no podía hacer algo o que no le compraban algo. - Harry...
- Lo sé, no debía haberlo dicho. Lo siento, April. - suspiró - Es solo que... las cosas están yendo muy bien y pensé que quizás...
- Harry - lo interrumpí - No te disculpes, no es que no quiera decirlo, es solo que...
- No quieres decírmelo a mí ¿no? - me cortó.
- No, Harry, nada de eso. Simplemente no estoy lista para decirlo - asintió y bostezó.
- Lo entiendo.
- ¿De verdad? - Sonrió forzadamente y asintió.
- Sí. - Hubo un gran silencio incómodo que él rompió a los pocos minutos - Sé que te molesta que las fans y los paparazzis estén todo el rato persiguiéndonos y he pensado que podríamos hacer una cosa.
- No me molesta - mentí - Hombre, no es agradable pero lo entiendo.
- El caso es que sé de un lugar al que podríamos ir, un lugar en el que nadie sabrá quiénes somos, un lugar en el que podremos hacer lo que queramos.
- ¿Cuál?
- Será una sorpresa, sólo déjame llevarte allí.
Eran casi las 7pm, lo que significaba que era casi la hora de responder la llamada de Harry en el Skype. Justo a la hora, mi móvil vibró en baja frecuencia, por lo que supe que era una mención que alguien a quien yo seguía.
@Harry_Styles: "Hora de nuestra usual cita por Skype, @AprilTucker :)"
Solté el móvil encima de la mesa y cogí el portátil, que ya tenía abierto el programa. Le quité el volumen a la tele y respondí la llamada de Harry.
- ¡Bonjour mon amour! - exclamó Harry al otro lado. Su sonrisa era inmensa y supongo que la mía también.
- Hola, enano.
- ¿Qué tal por Londres?
- Como siempre, esto está muerto - suspiré - ¿Qué tal por... el estado en el que quiera que estés?
- Washington.
- ¿Que tal por Washington?
- Muy bien, aquí son las 10am así que dentro de nada empezaremos a recoger las cosas y bueno, esta noche es el último concierto y mañana llegaremos a Londres.
- Menos mal, tengo muchas ganas de verte.
- De eso quería yo hablar - carraspeó - Llevo sin ver a mi familia muchos meses, ¿te importa que pase varios días en Cheshire?
- No, claro que no... es tu familia.
- Sé que llevamos saliendo cuatro meses y que de ese tiempo solo hemos pasado más o menos un mes juntos pero te lo compensaré. Por lo pronto, cuando vuelva a Londres celebraremos cada uno de los mesiversarios que hemos pasado separados.
- Harry, no hace falta.
- Me da igual - reí - Por cierto, te he escrito una canción. - Dicho eso se levantó y volvió segundos después con una guitarra en la mano. - ¿Estás lista? - preguntó suavemente moviendo los ojos con nerviosismo. Asentí y vi cómo sus dedos empezaban a moverse por las cuerdas de la guitarra. Entonces empezó a sonar una suave melodía, Harry miraba fijamente a la cámara de forma que parecía que me miraba a mí pero no cantaba, nada más que tocaba la guitarra. Estuvimos en silencio hasta que terminó con una tímida sonrisa - La escribí el otro día en el bus.
- ¿No tiene letra?
- Tiene hasta título, pero no quiero adelantarte nada hasta que salga el próximo álbum.
- ¿Va a estar en vuestro tercer disco? - pregunté sorprendida.
- Hombre, para una vez que me pongo a escribir, más vale que la pongan - reímos.
- ¿No puedes decirme cómo se llama?
- "Rhythm Of Love".
- Ya estoy deseando oírla.
- ¿Tienes planes para hoy?
- Sí - asentí - Las chicas vendrán en unos minutos a cenar y eso.
- Así que hoy tenéis noche de chicas eeh.
- Noche de chicas y Timmy - rió.
- ¿Cómo está el campeón?
- Bien, os echa de menos pero está muy bien - Harry sonreía pero en su mirada se notaba que lo extrañaba mucho.
- Nosotros también. Y a Lindsay. Mucho.
- Pronto nos volveremos a ver - dije para alegrar la conversación un poco.
- Mira esto, pequeña - dijo de repente sosteniendo una simple cadena de plata con un "Harry" en el centro.
- Es preciosa - sonrió victorioso y la guardó en una caja rectangular de color azul.
- Será mucho más preciosa cuando te la pongas, estoy deseando dártela.
- Solo unos días más.
- Cuatro días.
- Que empiece la cuenta atrás - reímos.
[Narra Danielle]
- ¿Qué se siente al haberte dejado Liam? - preguntó una chica.
- ¿Puedo, por favor, entrar en mi coche? - Había ido al supermercado a comprar pizzas congeladas, un pack de seis botellines y varios paquetes de patatas y chucherías para la noche de chicas y al salir, me había topado con un grupo de niñas que habían rodeado mi coche y no me dejaban entrar.
- Ni siquiera le gustabas - añadió.
- ¿Por qué iba a hacerlo? - una de sus amigas rió.
- Por favor, quitaos de en medio.
- Sonríe a la cámara, esto va a Twitter - dijo la cabecilla del grupo.
- Espero que no rompa el objetivo - añadió otra entre risas. Se echaron a un lado y me metí en el coche. Eliminé esos comentarios de mi mente. Incluso después de que pasara un tiempo desde la ruptura seguían molestándome. No podían aceptar lo que Liam y yo tuvimos. Ese era el único pensamiento que rondaba en mi cabeza mientras conducía de vuelta casa. Y justo como las chicas habían dicho, el vídeo estaba en Twitter.
Durante todo el día solo quise alejarme de la tecnología y la atención que Liam había provocado sobre mí. Mi portátil y mi móvil estaban guardados en la cocina y mi televisión estaba apagada. Me senté en el sofá a leer mi libro favorito y a planear juegos para la noche de chicas.
Iba por la mitad del libro cuando mi móvil comenzó a sonar. Me congelé al leer el nombre de quien me llamaba pero aun así, lo descolgué.
------ CONVERSACIÓN TELEFÓNICA --------
- Hola - dije intentando parecer lo más feliz posible.
- Yo eh... - suspiró - He visto el vídeo de las chicas esas hablándote mal y solo quería saber si estabas bien.
- Estoy bien - dije mirándome la camiseta.
- Puedes decírmelo si no lo estás, Danielle.
- Estoy bien. - suspiró.
- Siento muchísimo que todavía hagan eso.
- Como he dicho, está bien.
- Y siento mucho la forma en la que terminamos. - añadió provocando que se me acelerara el corazón.
- Está bien, Liam - repetí de nuevo, intentando convencerme a mí misma de que era verdad. Hubo un gran silencio en el que nada más que se escuchaban nuestras respiraciones.
- Bueno, supongo que nos veremos por Londres cuando vuelva.
-------- FIN DE LA CONVERSACIÓN --------
Había colgado antes de que pudiera decirle adiós o de que pudiera preguntarle cómo le iban las cosas. Yo no quería tener una relación tan fría con él y estaba segura de que él tampoco pero todo era tan complicado...
Miré el reloj. Las 20h, quizás fuera hora de ir a casa de April. No tenía muchas ganas después de lo que había pasado, pero quizás ellas podrían aconsejarme o por lo menos ayudarme a rayarme menos.
[Narra April]
- ¡Hola, enana! - dijo Harry girando la cámara para que viera su cara. Acababa de poner el DVD que Harry me había mandado por correo la semana pasada. Desde que se fue a US, había estado mandándome DVD's cada semana con grabaciones de todo lo que hacían y los sitios a los que iban para que luego yo supiera todas y cada una de las cosas que habían hecho y para que supiera que siempre me había tenido presente. - Mira dónde estamos hoy ¡Lou, quítate de ahí! - se enfocó de nuevo e hizo un redoble de tambores con la boca - ¡la Estatua de la Libertad! - giró la cámara hacia ella - Sí, hoy estamos en Nueva York. Sería mucho mejor estar aquí, en la ciudad del amor, contigo.
- La ciudad del amor es París, subnormal - dijo Zayn por detrás.
- Cállate, Zayn, no estropees mi vídeo.
- Lo estropeas tú mismo diciendo tales tonterías. - Me estaba hartando de reír cuando llamaron a la puerta. Saqué el DVD, lo guardé y fui a abrir.
- Hola - dijo Danielle entrando rápidamente.
- Vale, ya me estás diciendo qué ha pasado.
- Prefiero esperar a que estemos todas - Justo entonces sonó el timbre así que me giré para abrir de nuevo.
- Hola, Delilah - le di dos besos.
- Hola, chicas - pasó y dejó sus cosas sobre el sofá. Delilah era la chica con 19 años más guapa, natural, divertida e inmadura que había conocido en mi vida. Era modelo y había salido en varios anuncios, la verdad es que para mí era la mujer más preciosa del mundo. Era la hostia y me alegraba de que estuviera con Louis, no había nadie mejor que ella para él. En el momento en el que la conocí, se ganó un hueco de mi corazón y eso no lo hacía cualquiera.
Las chicas se pusieron el pijama y luego cocinamos las pizzas que había traído Danielle. Después de cenar, acosté a Timmy y nos quedamos en el suelo del salón cotilleando, no sin antes habernos hecho varias fotos para el Twitter de Lindsay.
- Mirad el tweet que me acaban de mandar - dijo Dels riéndose mientras que nos lo enseñaba. Era de una chica diciéndole que esperaba que su contrato expirase pronto, no hacía ninguna gracia pero Delilah se reía. Me encantaba esa chica. - ¿Tú no recibes ninguno de esos?
- Sí, y no entiendo por qué.
- Os lo explicaré - Lindsay carraspeó - Algunas Directioners creen que Larry, el bromance entre Louis y Harry, es real y que vosotras solo sois tías a las que ha contratado su administración para desmentir que son gays.
- Raro.
- ¿Y tú no les respondes ni nada?
- Paso. Si respondo, la gente empieza a meterse con las chicas esas y paso, simplemente lo ignoro.
- ¿Cómo lleváis que los chicos vuelvan mañana? - preguntó mi hermana.
- Yo estoy muy nerviosa - dijo Delilah mientras comía galletas - Me siento muy sola en el piso sin Louis ni Harry dando vueltas por ahí.
- Yo lo llevo bien. Vamos, no estoy nerviosa porque tendré que esperar cuatro días para ver a Harry.
- ¿Por qué? - preguntó Danielle.
- Quiere pasar un tiempo con su familia antes de volver a Londres. Y lo entiendo, es normal que quiera ver a su madre y su hermana, pero lo echo mucho de menos.
- Pues yo hoy he tenido un encontronazo con unas chicas que me han grabado en vídeo mientras se reían de mí y lo han subido en Twitter - Danielle suspiró y bebió de su botellín - Lo peor es que Liam lo ha visto y me ha llamado.
- ¿Qué? - exclamó mi hermana.
- Sí, fue muy incómodo y luego me dijo "Ya nos veremos por Londres cuando vuelva" y colgó sin que me diera tiempo a preguntarle cómo le iban las cosas. Y me frustra porque yo quiero saber qué es de su vida y sé que él quiere saber lo mismo de la mía, pero que no se atreve a preguntar por si siento que me agobia o lo que sea.
- Maldito Liam y su cortesía. - dijo Lindsay provocando que nos riéramos.
- Yo creo que deberíais hablar del tema - dijo Delilah - Sí, en plan... no sé, quedad para contaros cómo van las cosas. Así también sabrás si sigue sintiendo algo por ti.
- Yo estoy con Dels.
- Y yo.
- Está bien...
[Narra Harry]
Por fin era 10 de agosto. Ya estaba en tierras inglesas, concretamente en el tren que llevaba a Cheshire. Le había mandado un mensaje a April avisándole de que había llegado para que no se preocupara y diciéndole que la llamaría por la noche. No me gustaba el hecho de no verla nada más llegar después de estar un mes separados, pero mi madre llevaba mucho más tiempo sin verme y una madre era una madre.
Cuando llegué, mi madre no estaba en casa y yo no tenía las llaves de allí así que tuve que esperar una hora sentado en la acera hasta que llegara. Para mi sorpresa, no iba sola. La acompañaban mi hermana Gemma, su novio Liam y mis abuelos. Sin pensármelo dos veces, me levanté y fui corriendo hacia ellos nada más verlos al principio de la calle. Sí, parecía un niño pequeño, pero es que solo tenía diecinueve años y llevaba meses sin ver a mi familia.
Almorzamos, merendamos y cenamos juntos y luego mis abuelos, mi hermana y su novio se fueron, dejándonos solos a mi madre y a mí.
- Bueno, nos has contado todo lo que has hecho en este tiempo, pero no nos has dicho nada sobre tu novia. - Noté cómo me puse colorado. Cogí a Dusty, el gato, y dejé que se acomodara en mi regazo.
- ¿Qué quieres que te cuente? - dije acariciando al minino. Mi madre se sentó a mi lado.
- Solo sé que tiene el pelo larguísimo y precioso y que tiene la piel de un tono pálido pero también precioso así que, ¿qué tal si empiezas por contarme cómo se llama? - Preguntó mientras me acariciaba como si yo fuera su gato.
- ¿Cómo sabes eso?
- Por las fotos de las revistas en las que salís paseando cogidos de la mano y besándoos en el coche.
- Ah.
- No evites el tema, ¿cómo se llama?
- April.
- Bonito nombre, cuéntame más.
- A ver... tiene 21 años y es bailarina desde los dieciséis.
- Harry, sabes que no me importa la diferencia de edad pero, tío, siempre te las buscas mayores. Incluso cuando tenías catorce años te ibas a por las de dieciocho.
- Tienes razón, pero esta chica es especial. A pesar de que ha sufrido mucho a lo largo de su vida, es súper feliz e intenta que todos lo seamos.
- Parece estupenda.
- Lo es.
- ¿Desde cuándo estáis juntos?
- Desde el cuatro de abril.
- ¿Lleváis juntos más de cuatro meses? - preguntó muy sorprendida, yo asentí orgulloso - ¿Y cuándo piensas traerla?
- No es tan sencillo, yo la hubiera traído encantado.
- ¿Pero?
- Pero tiene dos problemas llamados Lindsay y Timmy.
- ¿Tiene dos hijos?
- No - reí - son sus hermanos.
- Ah - suspiró - me habías asustado.
- No me malinterpretes, no son ningún problema, todo lo contrario. Pero claro, al tener que cuidar de ellos, April no puede dejarlos solos mucho tiempo, ni irse de gira, ni irse más de dos noches seguidas a mi casa a dormir...
- ¿Son mayores los hermanos?
- Lindsay tiene dieciséis años y es genial, es un chica bastante guay - suspiré - Timmy tiene cinco añitos y es un maldito terremoto, es igual que April pero es muy listo, mucho más que cualquier niño de su edad aunque siempre está preguntando el por qué de las cosas.
- ¡Ay por Dios que mi niño se me ha enamorado! - me abrazó y me llenó la cara de besos - No te has visto la sonrisa al hablar de los hermanos de April, se nota que también los quieres mucho a ellos.
- Como para no quererlos.
- Has hablado de Timmy como si fuera tu hijo, con la típica sonrisa de orgullo de padre.
- Hombre, es que prácticamente April es su madre y bueno, yo espero que algún día me trate como un padre.
- ¿Quién eres y qué has hecho con mi golfillo?
- ¡Mamá!
- ¿Qué? - se hizo la inocente - La próxima vez que vengas, hazlo con April y sus hermanos.
[Narra April]
- Vamos, ten cuidado - Louis puso su mano sobre mi hombro mientras nos acercábamos al andén en el que iba a entrar el tren de Harry en apenas unos minutos. Timmy quiso venir conmigo porque echaba mucho de menos a Harry así que Louis insistió en traernos para asegurarse de que llegábamos sin problemas. Timmy se revolvía entre mis brazos porque quería ir andando, pero es que había un par de paparazzis que nos llevaban siguiendo desde que salimos de casa de Louis y no quería andar despacio por si nos paraban para preguntarnos cosas. - Una cosa es molestarme a mí, pero molestar a April y a un niño de cinco años es otra - dijo Louis girándose hacia uno de los paparazzis. Justo en ese momento, el otro nos hizo una foto a Timmy y a mí. Mi hermano se asustó y comenzó a hacer pucheros así que lo cogí de tal forma que pudiera poner su cabeza en mi hombro e intenté retirarme lo máximo posible. - Escucha, tío, haces eso una sola vez más y te juro que cojo la cámara y la rompo - el paparazzi retrocedió.
- ¿Te has asustado? - noté como Timmy asentía - No pasa nada, cariño. - Le di un beso y le acaricié la cabeza. - Gracias por venir con nosotros, Louis. - dije mientras nos íbamos al final del andén.
- No pasa nada - me hizo señas para que le pasara a Timmy y lo hice, de forma que lo cogió al igual que lo tenía yo antes - No me puedo creer que te hayas asustado, colega.
- No me he asustado - murmuró.
- Oh, sí que lo has hecho.
- No.
- Sí - canturreó Louis.
- No me he asustado, era broma - dijo Timmy levantando la cabeza de su hombro para que nos lo creyéramos - ¿Ves? No he llorado, no tengo miedo.
- Ah, menos mal - suspiró - Ya pensaba yo que eras un cagado. - Entonces empezó a retumbar la estación, señal de que venía un tren. Miré al monitor del andén y sonreí al ver que se trataba del tren en el que venía Harry. Una vez que paró en frente de nosotros, esperamos unos minutos hasta que se vaciara todo, y entonces, salió Harry. Como no queríamos llamar la atención más de lo que lo estábamos haciendo, simplemente nos dimos un pico, nos cogimos de la mano y fuimos hacia su coche, que lo había dejado en el parking de la estación hacía cuatro días. En el camino no dijimos una sola palabra, solo mirábamos el frente felices de sentir nuestras manos juntas mientras Louis nos seguía unos metros por detrás con Timmy en brazos. Al llegar al coche, Louis nos dejó a Timmy y se fue hacia el suyo.
- ¿Qué es esto? - pregunté señalando una silla de esas para los niños pequeños que se ponían en los coches.
- ¿Recuerdas que la última vez que Timmy se montó en el coche se quejó por el dolor de cuello? - asentí - Pues la vi en unos grandes almacenes de Chicago y la compré.
- No tenías por qué.
- Sí, así Timmy ahora no se hará daño - lo cogió en brazos y lo sentó en ella - ¿Te gusta, colega? Es de Spiderman.
- ¿Te la ha dado él? - preguntó mi hermano levantando los brazos para que Harry pudiera ponerle bien el cinturón.
- Exacto.
- Mentira, Spiderman no existe.
- ¿Quién te ha dicho esa tontería?
- Lindsay.
- Pues no la creas, Spiderman existe y me ha dado esta silla para ti, ¿te gusta o no?
- ¡Sí! - exclamó muy feliz. Harry y yo nos miramos sonriendo y nos sentamos en nuestros respectivos asientos. Una vez dentro, nos besamos con todas las ganas que habíamos acumulado en el mes que habíamos estado sin vernos y luego, arrancó.
- ¿Te ha costado muy cara la silla? - pregunté al rato.
- No lo sé.
- ¿Cómo no puedes saberlo?
- Claro que lo sé, pero no te lo voy a decir porque no quiero que me pagues nada. Solo te diré que era un chollo, porque además venía con la pegatina esa de "Bebé a bordo".
- No la habrás pegado ¿no?
- ¿Tú que crees? - En efecto, me giré y la vi ahí, pegada en la luna trasera. En ese momento no lo sospechamos, pero unos días más tarde íbamos a tener que desmentir en Twitter y, en el caso de Harry, entrevistas, que yo estuviera embarazada. Sí, la gente malinterpretaba todo.
- Mi hermano no es un bebé.
- Ya, pero no había pegatinas de "Niño de cinco años a bordo". Además lo que importa es su función, que es avisar a la gente para que no se pegue mucho a mi coche.
Esa noche, intentamos ir a cenar pero era imposible pasear o pararse en algún lado sin que se nos acercaran fans o paparazzis. ¿Tan difícil era de entender que llevaba un mes sin ver a mi novio y quería estar con él todo el tiempo del mundo? Eso parecía.
Total, que decidimos pasar una noche tranquila en su casa aprovechando que Delilah y Louis estaban de vacaciones en Ibiza.
Al abrir los ojos a la mañana siguiente, me encontré con los de Harry mirándome atentamente. Al ver que me había despertado, sonrió como un niño pequeño al ver los regalos debajo del árbol, mostrando sus preciosos hoyuelos.
- ¿Puedo decirte algo? - preguntó en un susurro, abandonando su tono de voz de dormido o de travieso para convertirlo en uno mucho más maduro.
- Por supuesto - se mordió el labio inferior y abrió mucho los ojos, intentando visualizar cómo ordenar las palabras. - Vamos, Harold, escúpelo.
- Te quiero - dijo rápidamente. Sus ojos se movieron rápidamente para encontrarse con los míos durante un segundo antes de ponerse a jugar con las sábanas para disimular lo que acababa de decir.
- ¿Qué? - Yo seguía mirándolo aunque él intentaba hacer cualquier cosa por evitar mi mirada. Entonces recordé cuando me dijo eso por primera vez y empezó a dar vueltas por mi cabeza una y otra vez. Finalmente, me miró a los ojos. Parecía un niño pequeño al que le acababan de decir que no podía hacer algo o que no le compraban algo. - Harry...
- Lo sé, no debía haberlo dicho. Lo siento, April. - suspiró - Es solo que... las cosas están yendo muy bien y pensé que quizás...
- Harry - lo interrumpí - No te disculpes, no es que no quiera decirlo, es solo que...
- No quieres decírmelo a mí ¿no? - me cortó.
- No, Harry, nada de eso. Simplemente no estoy lista para decirlo - asintió y bostezó.
- Lo entiendo.
- ¿De verdad? - Sonrió forzadamente y asintió.
- Sí. - Hubo un gran silencio incómodo que él rompió a los pocos minutos - Sé que te molesta que las fans y los paparazzis estén todo el rato persiguiéndonos y he pensado que podríamos hacer una cosa.
- No me molesta - mentí - Hombre, no es agradable pero lo entiendo.
- El caso es que sé de un lugar al que podríamos ir, un lugar en el que nadie sabrá quiénes somos, un lugar en el que podremos hacer lo que queramos.
- ¿Cuál?
- Será una sorpresa, sólo déjame llevarte allí.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Capítulo 20.
[Narra April]
- April, él me odia. - dijo Harry sentándose a mi lado en el banco del parque mientras Timmy jugaba dándole patadas a una pelota de fútbol alrededor.
Era principios de junio, hacía unos días que los chicos habían vuelto así que Harry y yo habíamos decidido pasar todo el tiempo posible juntos antes de que tuvieran que irse de nuevo el trece de junio. Y habíamos pensado que, como todo iba bien, sería buena idea que él pasara más tiempo con mi hermano puesto que era pequeño y quizás no entendiera quién era Harry ni qué significaba en mi vida.
- No te odia - dije riendo mientras entrelazaba sus dedos con los míos.
- Entonces explícame por qué acaba de llamarme troll de pelo rizado.
- Solo está preocupado, eso es todo. Pensará que eres un tonto del culo como mi último novio. Ahora ve y diviértete, enséñale de quién me enamoré. - sonreí, le di un pico y lo empujé un poco para que se levantara del banco.
- Vale, pero si termino con un balonazo en la cabeza, será mejor que me des otro beso - sonrió y se dio la vuelta, volviendo al lado de mi hermano.
- ¿Por qué has besado a mi hermana? - preguntó a la defensiva y cruzando los brazos.
- Me ha besado ella - dijo Harry acobardado, provocando que me riera.
- Eso no importa, ¿por qué?
- Porque la quiero - respondió sonriendo hacia mí.
- No, no la quieres - dijo mirando al suelo para darla unas pataditas al balón.
- ¿Qué te hace pensar eso? - preguntó Harry agachado para poder estar más o menos a su altura.
- Porque eres Harry Styles y Lindsay dice que puedes tener a cualquier chica del mundo que quieras y tú quieres a mi hermana. Que yo recuerde, April ha tenido un novio que dijo que la quería, pero era mentira. - Harry parecía tan sorprendido como yo, ¿cómo había podido decir eso un niño de cinco años?
- Pero yo no miento.
- ¿Y cómo puedo creerte? Es que yo no quiero que mi hermana llore como la última vez, me pone triste. - Timmy suspiró y me miró.
- Bueno, hombrecito, no le voy a hacer llorar porque te estoy diciendo toda la verdad. La quiero mucho y pienso, pienso que algún día incluso nos casaremos... ¿crees que le gustaría? - A mi hermano se le iluminó la mirada.
- ¡Le encantaría! Pero recuerda, no la hagas llorar - cogió la pelota con sus pequeñas manos - ¡Ahora voy a darte un paliza! - la dejó en el suelo y le dio un pequeña patada.
- ¡Eso ya lo veremos!
[Narra Harry]
Era diez de junio, quedaban tres días para que nos fuéramos a US por dos meses y teníamos que prepararlo todo así que, haciendo revisión con April de las cosas que me tenía que llevar, llegamos a la conclusión de que necesitaba calcetines porque siempre que me los quitaba los perdía y nada más que me quedaban tres pares.
- No dejes que te vean - susurré haciéndole una señal para que me siguiera por un callejón. Llevábamos una hora dando vueltas por la ciudad y no nos había visto nadie hasta ahora.
-¡Harry! ¿Por qué nos escondemos? - preguntó una vez que me había parado en un callejón bastante escondido - Son cámaras, no asesinos.
- Estoy intentando cuidar de ti.
- ¿Sí? Pues no lo parece - espetó.
- Solo quiero que nuestra relación quede entre nosotros lo máximo que podamos - suspiré. Me sorprendía que April quisiera que la vieran tan pronto, sólo habíamos estado saliendo durante poco más de dos meses. - Una vez que las fans, los paparazzis y los periódicos se metan en esto, es muy duro. Es que nuestra relación tiene que ser cosa nuestra, no de todo el mundo. Solo nosotros. - dije suavemente cogiendo su mano.
- Siempre será nuestra y nada podrá cambiarlo, Harry - me dio un beso en la mejilla y miró hacia la salida del callejón - ¿Podemos hacerlo público? ¿Podemos anunciar que estamos juntos?
- Sabes que quiero, pero...
- Llevamos saliendo dos meses y todo el mundo piensa que estás soltero y yo... me duele cuando dices en las entrevistas que no estás con nadie porque pienso que no soy lo bastante buena para ti y me duele cuando no podemos pasear de la mano, sino que tengo que ir a tres metros de ti para que no empiecen rumores. - su voz se quebró y paró de hablar.
- April, no estés triste - dije acariciando su mejilla - Odio cuando lloras, es el peor sentimiento que he experimentado en toda mi vida.
- Harry, ¿me puedes decir por lo menos por qué seguimos saliendo en secreto? Solo una razón. - dijo con una voz muy vulnerable. Cogí un mechón de su pelo y empecé a jugar con él.
- April, ¿sabes lo que la gente les dice a las novias de los otros chicos o a cualquier chica que se le relacione con ellos? - Dije recordando tweets de los que Delilah y Danielle habían hablado varias veces. - La gente les dice que se mueran y que son feas y horrorosas y todo tipo de mentiras y cosas horribles - asintió y apoyó su cabeza en mi pecho. - No quiero que te hagan daño, no quiero que leas esas cosas, no quiero verte llorar - le besé la cabeza. - No pueden saber nada sobre nosotros. He estado esperando a alguien como tú toda mi vida y no puedo ni imaginarme cómo intentarán separarnos.
- No lo harán - suspiró - Harry, no soy una mascota o un trofeo o una muñeca, soy una persona y no puedes protegerme de todo. Algún día tendré que enfrentarme a todo eso que dices ¿no? Y tú siempre estarás ahí para hacerme sentir bien así que estaré genial - asentí. Tenía razón. No me gustaba eso de no poder pasear cogidos de la mano y ni besarnos en público, ni mucho menos mentir al mundo entero ocultando la razón de mi felicidad.
- ¿Deberíamos hacerlo oficial hoy?
- ¿Ahora mismo?
- ¿Serás capaz de aguantarlo? No quiero que pase nada de eso, pero yo no podré evitarlo.
- Harry, estaré bien. Simplemente, no quiero seguir escondiéndome. Estaremos bien. Estamos enamorados y somos fuertes ¿no?
- Sí.
- Pues ahora vamos a pasear hasta el coche cogidos de la mano y sin escondernos.
[Narra April]
Lindsay se sentó a mi lado mientras que Timmy y yo veíamos Bob Esponja.
- No sé por qué lees esa basura, está lleno de rumores y tonterías. - suspiré viendo cómo Lindsay leía una revista de cotilleos muy concentrada.
- Shh - se puso el dedo índice en sus labios y pasó de página - ¡Anda, pero si es Harry! - sonrió mientras me enseñaba una foto de Harry abriendo la puerta de su coche - ¿Quién es la nueva princesa de Harry Styles? Lee más para descubrirlo. - Leyó en voz alta. Me levanté rápidamente y me senté a su lado, pasó la página y nos quedamos con la boca abierta al ver una foto que ocupaba casi toda la página de Harry y yo besándonos en su coche.
- Oh Dios mío - dije tapándome la boca con las manos. El artículo estaba lleno de fotos de nosotros paseando cogidos de la mano mientras Harry llevaba las bolsas de la compra que hicimos el pasado diez de junio. En todas salíamos de espaldas y en la del beso solo se me veía de perfil así que podía respirar más o menos tranquila.
- ¡Oh mira eso! ¡Sois Harry y tú besándoos! ¡Y Harry y tú paseando de la mano! ¡Y Harry y tú cogidos de la cintura! ¡Y Harry y tú haciendo el tonto! ¡No habías salido en una revista hasta ahora! ¡Qué guay! - cogió aire - ¿Cómo te sientes?
- Estoy en una maldita revista. ¡Estoy en la misma revista que Chris Brown y Rihanna! ¡Oh Dios mío! ¡Míranos! ¡Somos adorables!
- Supongo que te acostumbrarás a ello... - entonces me llegó una mención de Harry a Twitter.
@Harry_Styles: "Sí, las fotos que circulan por ahí de una chica y yo paseando y besándonos en mi coche son verdaderas. Se trata de mi novia @AprilTucker por favor, no la amenacéis ni nada de eso xx."
Yo: "@Harry_Styles: Salgo mucho mejor en las fotos que tú eeh ;) xx"
@Harry_Styles: "Eso ha sido suerte, ya veremos la próxima vez xx."
- ¡Harry y tú acabáis de tener la conversación más mona de vuestra historia en Twitter! - gritó mi hermana.
- Sí, lo acabo de vivir.
- Perdona, lo siento, es que todo esto es pff - rió - Como lea que se meten contigo, voy dando caña cuenta por cuenta para que te dejen en paz.
- Sé defenderme sola. - Harry tenía razón. La mayoría de tweets que recibía era de gente metiéndose conmigo, solo dos o tres eran diciendo que estaban feliz por él. En fin, me gustó pensar que eso cambiaría en algún momento.
Era 20 de julio y mis hermanos y yo acabábamos de aterrizar en Los Ángeles, California. Llevaba más de un mes sin ver a los chicos, solo hablaba con Harry por Skype y los echaba mucho de menos. Sobre todo ahora que tenía vacaciones y no sabía qué hacer para no aburrirme.
Era la primera vez que mis hermanos y yo cruzábamos el charco y la primera vez que íbamos a Estados Unidos así que estábamos muy emocionados. Era de noche así que cogimos un taxi que nos dejó en el hotel en el que se alojaban los chicos. Esa noche los chicos tenían concierto así que aprovechamos para dormir todo el rato, además al día siguiente habíamos planeado pasar el día en la playa por lo que estaría bien descansar para darlo todo al día siguiente.
A raíz de que hiciéramos público lo nuestro, todo el mundo le preguntaba a Harry por mí en sus entrevistas y todos estaban mucho más pendientes de lo que hacía y dejaba de hacer. Por no hablar de que yo no podía twittear nada tranquila porque enseguida me asaltaban con preguntas. Pero daba igual porque éramos tan felices como el primer día.
Me desperecé y bostecé, me senté en la cama y vi cómo dormía mi hermano. Me levanté con cuidado para ir al servicio a beber agua pero me paré al ver la hora que era. Me acerqué corriendo a la cama y empecé a despertar a mis hermanos zarandeándolos.
- Lindsay, despierta. - Se quejó y me dio la espalda mientras se tapaba la cabeza con la almohada. - No, Lindsay, se supone que que hemos quedado con los chicos en la playa de Santa Mónica las 12am. Nada más que lo dije, se levantó de un salto y empezó a prepararse.
- ¿Qué hora es? - preguntó Timmy desperezándose.
- Las 11:30am. Si no te das prisa, Zayn se hartará de esperar.
- ¿Ha venido Zayn?
- Sí.
- ¿Pues a qué esperas? ¡Vamos! ¡Ayúdame a ponerme el bañador! - Diez minutos después nosotros dos estábamos listos, solo quedaba Lindsay, que llevaba media hora peinándose.
- Vamos a la playa, no hace falta que te prepares tanto.
- Lo sé, peeeero... ya estoy lista - dijo dándose un último retoque. - Vamos.
Por el camino, llamamos a Liam para pedirle perdón por llegar tarde pero él simplemente se rió ya que todavía no habían llegado porque Zayn se estaba arreglando el tupé. El taxi que habíamos cogido iba justo al lado de la playa así que ahí estábamos los tres mirando cómo saltaban los delfines a través de la ventanilla del viejo taxi. Finalmente, llegamos a donde habíamos quedado con los chicos y para nuestra sorpresa, ellos estaban ya allí.
Después de saludarnos y decirnos lo mucho que nos echábamos de menos, bajamos a la playa y buscamos un sitio en el que hubiera sol y sombra. Dejamos las toallas y la nevera que traían los chicos y nos pusimos a hablar de lo que había pasado en todo el tiempo que llevábamos sin vernos y a hacernos fotos.
Después de un rato jugando al fútbol todos juntos, se fueron a bañarse. Todos menos Harry y yo. Estábamos hablando cuando pasó por delante un hombre que vendía pulseras y baratijas de ese estilo.
- Hola, ¿interesada en comprar alguna pulsera, tobillera, pendientes o algo? Son todos hechos a mano y por ser tú, te los dejaré a un precio inmejorable. - dijo con una voz rasposa y sin parar de sonreír un solo segundo. Antes de que pudiera decirle "no, gracias", Harry le había pedido que le enseñara una pulsera hecha de nudos intrincados. - Gracias, colega, también me gustan los tuyos - dijo el hombre después de que Harry le hiciera un cumplido sobre sus tatuajes. Tuve que aguantarme la risa pensando en la estrella, el "Hi!" y las demás chorradas que Harry tenía tatuadas. - ¿Y tú, guapa? ¿Te ha llamado la atención algo? - Me incliné y le señalé un aro para la nariz. Miramos otras muchas más cosas y le decíamos al hombre lo bonitas que eran. Al final, Harry iba a comprar dos pulseras y yo el piercing.
- ¿Cuánto es? - preguntó Harry mientras buscaba su cartera.
- ¿Sabes, colega? Vosotros me dais buen rollo, vuestra aura relaja a mi aura, colega, moláis - Harry y yo nos miramos confusos porque nada de lo que decía parecía tener sentido - Os lo regalo, colega, moláis, las cosas buenas son para la gente buena - me dio lo que habíamos comprado y antes de irse añadió - Y para la preciosa dama - dijo mientras buscaba algo en el bolsillo izquierdo de su bañador, al rato sacó una pequeña cadena de plata - Es una pulsera de los deseos, pídele a él que te la ponga y mientras que lo hace, pide un deseo. El día que se caiga, significa que el deseo se ha cumplido - se agachó, recogió sus cosas y se fue. Me giré hacia Harry, que todavía seguía sonriendo.
- ¿Qué coño acaba de pasar?
- Sinceramente, no lo sé pero... me gusta tu aura - reímos - Deja que te ponga la pulsera - Se la di y me la puso en la muñeca derecha mientras que intentaba pensar en un buen deseo. - ¿De verdad crees en eso?
- No lo sé, ya veremos qué pasa el día en que se caiga.
- Haré todo lo posible para que se cumpla, te lo prometo.
- ¿Y qué te hace pensar que puedes hacer algo?
- ¿No has deseado nada relacionado conmigo?
- Nunca lo sabrás - se hizo el ofendido y me reí - Por cierto, ¿te acuerdas de que hace un tiempo te rompí el collar ese tuyo del avión de papel?
- Sí, te dije que no importaba porque habías sido tú quien lo había roto.
- Pues te compré uno - dije sacándolo de mi mochila - este no es un avión de papel, pero es que no lo encontraba por ningún lado.
- ¿Eso es una daga? - asentí - Me encanta.
- ¿En serio? Porque si no, no pasa nada.
- De verdad, prefiero la daga antes que el avión de papel - reí y se lo puse. - ¿Te apetece bañarte?
- Ahora mismo no tengo muchas ganas, ve tú y luego ya si eso voy yo.
- Está bien.
- Échale un ojo a Timmy.
- Por supuesto.
Me desperté después de haberme dormido accidentalmente mientras tomaba el sol y miré a ver si me había quemado pero no, seguía tan blanca como siempre. Me quité las gafas de sol y me di cuenta de que Harry no estaba. Ni Harry, ni los chicos, ni mis hermanos. Me quité el moño playero para hacérmelo de nuevo pero en mejores condiciones, me puse las gafas de sol y me levanté para ver si estaban en el agua. Y ahí estaba Harry, sentado en la orilla. Fui hacia él y me arrodillé a su lado.
- Hola dormilona, vaya siesta que te has echado.
- Pues sí - reí - menos mal que el sol no pega mucho y que me he pasado con la crema, que si no, podrían cogerme para Jersey Shore.
- Hombre, el moño choni ya lo tienes.
- Este es mi moño playero, tonto - le di un golpe en el hombro - ¿Dónde están los demás?
- Han ido al chiringuito a comer algo, yo me he quedado aquí para cerciorarme de que nadie se acercaba a tu preciosa figura en bikini.
- ¿Qué estás haciendo? - pregunté al ver que había un hoyo delante de él.
- Quería cavar un hoyo y lo he hecho.
- Solía hacerlo cuando era pequeña, cuando ya estaba hecho me metía en él, dejaba que el agua entrase e iba diciendo por ahí que era mi piscina.
- Vaya personaja, ¿quieres ayudarme a hacerlo más grande?
- Sí. - Después de diez minutos cavando el hoyo era enorme, pero paramos para que no se derrumbaran los bordes. Nos levantamos y nos metimos dentro, llegaba por las rodillas. Nos reímos de lo infantiles que estábamos siendo.
- No es lo suficientemente grande como para que sea nuestra piscina privada, pero nos podemos sentar en el borde. - Nos quedamos ahí sentados hablando de cosas sin sentido hasta que el agua empezó a entrar, entonces jugamos a salpicarnos. Finalmente, y después de estar un rato metidos en el agujero, fuimos al agua a quitarnos la arena mojada que se nos había quedado en la piel y a comer con el resto de los chicos.
Después, aprovechamos que todos se estaban echando una siesta y nos fuimos a dar un paseo.
- Mira, esta concha me recuerda a la sirenita - Me agaché para coger una pequeña concha de color lila.
- Sí, parece su sujetador - dijo quitándomela para ponérsela en uno de sus pezones.
- Harry - reí.
- ¿Qué?
- Te harían falta tres más para taparte todos los pezones - dije sin poder parar de reír. Tiró la concha y me cogió la mano. Seguimos paseando por la orilla hasta que me di con una roca afilada en el pie, grité un poco y aproveché mi elasticidad para mirarme la planta del pie. Sangraba un poco. Me metí en el agua para limpiarlo y estaba mejor, pero seguía doliendo cuando andaba.
- ¿Te duele mucho?
- Sí, pero puedo andar de puntillas, estoy bien. - Se arrodilló ante mí y me cogió el pie para mirarlo.
- Tiene mala pinta, pequeña.
- ¿Qué? ¡No! ¡Estaba bien hace unos segundos!
- No, no sé, creo que quizás tenga que llevarte de vuelta. - Sonreí al darme cuenta de que era broma y que solo lo había dicho para tener una excusa para llevarme en su espalda.
- Vale, supongo que tienes razón. - Se dio la vuelta y salté sobre su espalda.
- Me pregunto si puedo correr mientras te llevo así - dijo al ratito de empezar a andar. Y antes de que pudiera responder, empezó a correr pero a los pocos segundos paró. - Vale, no, mejor sigo andando. - Le pegué en el brazo.
- Cállate, que no peso tanto. - siguió llevándome en su espalda hasta que llegamos al sitio en el que nos habíamos instalado. Al rato, recogimos todo y volvimos al hotel puesto que esa noche había concierto.
Durante todo el concierto, mis hermanos y yo estuvimos en el backstage. Mi hermana haciendo fotos para twittearlas y mi hermano y yo bailando.
En el descanso a mitad del concierto, Timmy me dijo que se hacía pis así que fui a llevarlo al servicio. Esperando en la cola, encendí un cigarro y se me acercó una niña con pinta de guarra.
- No sé si lo sabes, pero Harry odia que las chicas fumen - me giré para poder hablarle a los ojos. ¿Cómo había podido reconocerme si en las fotos que habían salido a la luz con Harry yo llevaba el pelo suelto y ahora lo tenía recogido en un moño playero? Además, en esas fotos no se me veía la cara.
- A él no le importa - dije con una sonrisa.
- No sé si lo sabes, pero a Harry no le gustan las chicas tatuadas.
- Si no le gustaran las chicas tatuadas, ¿no crees que no estaríamos juntos?
- No sé si lo sabes, pero no estás sobre el escenario así que no hace faltas que vayas enseñando piernas ni ombligo - Me miré de arriba abajo, ¿qué había de malo en lo que yo llevaba? (esto)
- No sé si lo sabes, pero yo puedo vestirme como me salga de los huevos porque estoy buena y si quiero enseño piernas, ombligo y hasta las tetas.
- Qué borde eres.
- Solo con quien se lo merece - dicho esto le di la espalda e intenté ignorar los comentarios que hacía con otra chica que se le había unido, pero no podía. Decían cosas como "¿cuántos años tendrá?", "Seguro que es otra de las guarras de Harry", "Me apuesto lo que sea a que no duran ni un mes". No pude más me giré y le solté lo que necesitaba soltarle - Vamos a ver, pedazo de subnormal. Harry y yo llevamos ya tres meses juntos así que has perdido la apuesta y tengo 21 años ¿hay algo de malo en eso? No, así que meteros con alguien de vuestra edad o volved al concierto, que habréis venido para eso y no para meteros conmigo. - Me giré de nuevo y me metí en el servicio con Timmy. Cuando salí, había un grupo de niñas en la puerta.
- Hola - dijo una de ellas emocionada - Nos hemos enterado de que estabas aquí y queríamos venir a saludarte.
- Muchas gracias, pero no teníais por qué, os estáis perdiendo el concierto.
- ¿Quién es este pequeñín? - dijo una de ellas cogiendo la mano de mi hermano, que estaba en mis brazos. - ¿Es tu hijo?
- No, no, yo no tengo hijos - reí - Es mi hermano pequeño.
- Es una absoluta monada.
- Gracias.
- ¿Nos podemos hacer un foto?
- Claro - una de las chicas sacó su cámara y se la dio a un guarda de seguridad para que nos la hiciera. Las chicas se rieron cuando miraron la foto y vieron que Timmy y yo habíamos puesto una cara rara, luego se fueron.
Dejé a Timmy un momento en el suelo para sacar mi móvil del bolsillo y ver la hora y cuando me di cuenta ya no estaba. Asustada, empecé a correr en círculos y al seguir sin encontrarlo, fui al backstage.
- ¿Qué pasa? - preguntó Harry al verme llegar corriendo al backstage.
- No puedo encontrar a Timmy - puso sus manos en mis hombros para calmarme - Juro que solo lo solté dos segundos. - Harry se pasó la mano por el pelo. ¿Cómo había podido perder a mi hermano?
- ¿Has mirado por todos lados?
- Sí, creo que sí.
- Ahora tengo que volver al escenario, no te preocupes, seguro que lo encontramos - dicho esto me besó y se fue. No sabía qué hacer así que me quedé allí sentada sobre las cajas en las que se guardan los altavoces. Entonces se escuchó un gran "ooh" así que levanté la mirada y vi a Harry con Timmy en brazos. - No vuelvas a asustar a tu hermana así otra vez ¿vale? - dijo Harry con el micrófono en la mano. Timmy asintió asustado, Harry le dio un beso en la mejilla y lo dejó en el suelo para que se fuera corriendo hacia mí.
Esa noche, Twitter se revolucionó un poco cuando Liam subió una foto de Harry y de mí durmiendo juntos en la playa, cuando mi hermana subió todas las que había hecho y cuando Harry me mencionó diciendo que yo había ido al concierto con un cartel que ponía "Bésame, soy mayor de edad". Yo le respondí que era un mentiroso y luego las chicas con las que me hice la foto, la twittearon con el título "@Harry_Styles tu novia está un poco mal de la cabeza" así que Harry les respondió. Total, que la gente empezó a insultarme y Harry tuvo que defenderme diciendo "En vez de mandarle amenazas a mi maravillosa novia, ¿por qué no recordamos el hecho de que tengo nariz de pene? ¡Raro! :)"
Unas pocas chicas alagaban mis piernas y lo bien que estaba sin maquillar, otras decían que estaban felices si Harry era feliz y muchas me insultaban, pero no les prestaba atención porque estaba enamorada de él y eso era lo único que importaba.
Al día siguiente, mis hermanos y yo volvimos a Londres para estar un mes sin los chicos, pero esa vez no fue tan duro porque por lo menos tenía el consuelo del maravilloso día que habíamos pasado todos juntos en LA.
- April, él me odia. - dijo Harry sentándose a mi lado en el banco del parque mientras Timmy jugaba dándole patadas a una pelota de fútbol alrededor.
Era principios de junio, hacía unos días que los chicos habían vuelto así que Harry y yo habíamos decidido pasar todo el tiempo posible juntos antes de que tuvieran que irse de nuevo el trece de junio. Y habíamos pensado que, como todo iba bien, sería buena idea que él pasara más tiempo con mi hermano puesto que era pequeño y quizás no entendiera quién era Harry ni qué significaba en mi vida.
- No te odia - dije riendo mientras entrelazaba sus dedos con los míos.
- Entonces explícame por qué acaba de llamarme troll de pelo rizado.
- Solo está preocupado, eso es todo. Pensará que eres un tonto del culo como mi último novio. Ahora ve y diviértete, enséñale de quién me enamoré. - sonreí, le di un pico y lo empujé un poco para que se levantara del banco.
- Vale, pero si termino con un balonazo en la cabeza, será mejor que me des otro beso - sonrió y se dio la vuelta, volviendo al lado de mi hermano.
- ¿Por qué has besado a mi hermana? - preguntó a la defensiva y cruzando los brazos.
- Me ha besado ella - dijo Harry acobardado, provocando que me riera.
- Eso no importa, ¿por qué?
- Porque la quiero - respondió sonriendo hacia mí.
- No, no la quieres - dijo mirando al suelo para darla unas pataditas al balón.
- ¿Qué te hace pensar eso? - preguntó Harry agachado para poder estar más o menos a su altura.
- Porque eres Harry Styles y Lindsay dice que puedes tener a cualquier chica del mundo que quieras y tú quieres a mi hermana. Que yo recuerde, April ha tenido un novio que dijo que la quería, pero era mentira. - Harry parecía tan sorprendido como yo, ¿cómo había podido decir eso un niño de cinco años?
- Pero yo no miento.
- ¿Y cómo puedo creerte? Es que yo no quiero que mi hermana llore como la última vez, me pone triste. - Timmy suspiró y me miró.
- Bueno, hombrecito, no le voy a hacer llorar porque te estoy diciendo toda la verdad. La quiero mucho y pienso, pienso que algún día incluso nos casaremos... ¿crees que le gustaría? - A mi hermano se le iluminó la mirada.
- ¡Le encantaría! Pero recuerda, no la hagas llorar - cogió la pelota con sus pequeñas manos - ¡Ahora voy a darte un paliza! - la dejó en el suelo y le dio un pequeña patada.
- ¡Eso ya lo veremos!
[Narra Harry]
Era diez de junio, quedaban tres días para que nos fuéramos a US por dos meses y teníamos que prepararlo todo así que, haciendo revisión con April de las cosas que me tenía que llevar, llegamos a la conclusión de que necesitaba calcetines porque siempre que me los quitaba los perdía y nada más que me quedaban tres pares.
- No dejes que te vean - susurré haciéndole una señal para que me siguiera por un callejón. Llevábamos una hora dando vueltas por la ciudad y no nos había visto nadie hasta ahora.
-¡Harry! ¿Por qué nos escondemos? - preguntó una vez que me había parado en un callejón bastante escondido - Son cámaras, no asesinos.
- Estoy intentando cuidar de ti.
- ¿Sí? Pues no lo parece - espetó.
- Solo quiero que nuestra relación quede entre nosotros lo máximo que podamos - suspiré. Me sorprendía que April quisiera que la vieran tan pronto, sólo habíamos estado saliendo durante poco más de dos meses. - Una vez que las fans, los paparazzis y los periódicos se metan en esto, es muy duro. Es que nuestra relación tiene que ser cosa nuestra, no de todo el mundo. Solo nosotros. - dije suavemente cogiendo su mano.
- Siempre será nuestra y nada podrá cambiarlo, Harry - me dio un beso en la mejilla y miró hacia la salida del callejón - ¿Podemos hacerlo público? ¿Podemos anunciar que estamos juntos?
- Sabes que quiero, pero...
- Llevamos saliendo dos meses y todo el mundo piensa que estás soltero y yo... me duele cuando dices en las entrevistas que no estás con nadie porque pienso que no soy lo bastante buena para ti y me duele cuando no podemos pasear de la mano, sino que tengo que ir a tres metros de ti para que no empiecen rumores. - su voz se quebró y paró de hablar.
- April, no estés triste - dije acariciando su mejilla - Odio cuando lloras, es el peor sentimiento que he experimentado en toda mi vida.
- Harry, ¿me puedes decir por lo menos por qué seguimos saliendo en secreto? Solo una razón. - dijo con una voz muy vulnerable. Cogí un mechón de su pelo y empecé a jugar con él.
- April, ¿sabes lo que la gente les dice a las novias de los otros chicos o a cualquier chica que se le relacione con ellos? - Dije recordando tweets de los que Delilah y Danielle habían hablado varias veces. - La gente les dice que se mueran y que son feas y horrorosas y todo tipo de mentiras y cosas horribles - asintió y apoyó su cabeza en mi pecho. - No quiero que te hagan daño, no quiero que leas esas cosas, no quiero verte llorar - le besé la cabeza. - No pueden saber nada sobre nosotros. He estado esperando a alguien como tú toda mi vida y no puedo ni imaginarme cómo intentarán separarnos.
- No lo harán - suspiró - Harry, no soy una mascota o un trofeo o una muñeca, soy una persona y no puedes protegerme de todo. Algún día tendré que enfrentarme a todo eso que dices ¿no? Y tú siempre estarás ahí para hacerme sentir bien así que estaré genial - asentí. Tenía razón. No me gustaba eso de no poder pasear cogidos de la mano y ni besarnos en público, ni mucho menos mentir al mundo entero ocultando la razón de mi felicidad.
- ¿Deberíamos hacerlo oficial hoy?
- ¿Ahora mismo?
- ¿Serás capaz de aguantarlo? No quiero que pase nada de eso, pero yo no podré evitarlo.
- Harry, estaré bien. Simplemente, no quiero seguir escondiéndome. Estaremos bien. Estamos enamorados y somos fuertes ¿no?
- Sí.
- Pues ahora vamos a pasear hasta el coche cogidos de la mano y sin escondernos.
[Narra April]
Lindsay se sentó a mi lado mientras que Timmy y yo veíamos Bob Esponja.
- No sé por qué lees esa basura, está lleno de rumores y tonterías. - suspiré viendo cómo Lindsay leía una revista de cotilleos muy concentrada.
- Shh - se puso el dedo índice en sus labios y pasó de página - ¡Anda, pero si es Harry! - sonrió mientras me enseñaba una foto de Harry abriendo la puerta de su coche - ¿Quién es la nueva princesa de Harry Styles? Lee más para descubrirlo. - Leyó en voz alta. Me levanté rápidamente y me senté a su lado, pasó la página y nos quedamos con la boca abierta al ver una foto que ocupaba casi toda la página de Harry y yo besándonos en su coche.
- Oh Dios mío - dije tapándome la boca con las manos. El artículo estaba lleno de fotos de nosotros paseando cogidos de la mano mientras Harry llevaba las bolsas de la compra que hicimos el pasado diez de junio. En todas salíamos de espaldas y en la del beso solo se me veía de perfil así que podía respirar más o menos tranquila.
- ¡Oh mira eso! ¡Sois Harry y tú besándoos! ¡Y Harry y tú paseando de la mano! ¡Y Harry y tú cogidos de la cintura! ¡Y Harry y tú haciendo el tonto! ¡No habías salido en una revista hasta ahora! ¡Qué guay! - cogió aire - ¿Cómo te sientes?
- Estoy en una maldita revista. ¡Estoy en la misma revista que Chris Brown y Rihanna! ¡Oh Dios mío! ¡Míranos! ¡Somos adorables!
- Supongo que te acostumbrarás a ello... - entonces me llegó una mención de Harry a Twitter.
@Harry_Styles: "Sí, las fotos que circulan por ahí de una chica y yo paseando y besándonos en mi coche son verdaderas. Se trata de mi novia @AprilTucker por favor, no la amenacéis ni nada de eso xx."
Yo: "@Harry_Styles: Salgo mucho mejor en las fotos que tú eeh ;) xx"
@Harry_Styles: "Eso ha sido suerte, ya veremos la próxima vez xx."
- ¡Harry y tú acabáis de tener la conversación más mona de vuestra historia en Twitter! - gritó mi hermana.
- Sí, lo acabo de vivir.
- Perdona, lo siento, es que todo esto es pff - rió - Como lea que se meten contigo, voy dando caña cuenta por cuenta para que te dejen en paz.
- Sé defenderme sola. - Harry tenía razón. La mayoría de tweets que recibía era de gente metiéndose conmigo, solo dos o tres eran diciendo que estaban feliz por él. En fin, me gustó pensar que eso cambiaría en algún momento.
Era 20 de julio y mis hermanos y yo acabábamos de aterrizar en Los Ángeles, California. Llevaba más de un mes sin ver a los chicos, solo hablaba con Harry por Skype y los echaba mucho de menos. Sobre todo ahora que tenía vacaciones y no sabía qué hacer para no aburrirme.
Era la primera vez que mis hermanos y yo cruzábamos el charco y la primera vez que íbamos a Estados Unidos así que estábamos muy emocionados. Era de noche así que cogimos un taxi que nos dejó en el hotel en el que se alojaban los chicos. Esa noche los chicos tenían concierto así que aprovechamos para dormir todo el rato, además al día siguiente habíamos planeado pasar el día en la playa por lo que estaría bien descansar para darlo todo al día siguiente.
A raíz de que hiciéramos público lo nuestro, todo el mundo le preguntaba a Harry por mí en sus entrevistas y todos estaban mucho más pendientes de lo que hacía y dejaba de hacer. Por no hablar de que yo no podía twittear nada tranquila porque enseguida me asaltaban con preguntas. Pero daba igual porque éramos tan felices como el primer día.
Me desperecé y bostecé, me senté en la cama y vi cómo dormía mi hermano. Me levanté con cuidado para ir al servicio a beber agua pero me paré al ver la hora que era. Me acerqué corriendo a la cama y empecé a despertar a mis hermanos zarandeándolos.
- Lindsay, despierta. - Se quejó y me dio la espalda mientras se tapaba la cabeza con la almohada. - No, Lindsay, se supone que que hemos quedado con los chicos en la playa de Santa Mónica las 12am. Nada más que lo dije, se levantó de un salto y empezó a prepararse.
- ¿Qué hora es? - preguntó Timmy desperezándose.
- Las 11:30am. Si no te das prisa, Zayn se hartará de esperar.
- ¿Ha venido Zayn?
- Sí.
- ¿Pues a qué esperas? ¡Vamos! ¡Ayúdame a ponerme el bañador! - Diez minutos después nosotros dos estábamos listos, solo quedaba Lindsay, que llevaba media hora peinándose.
- Vamos a la playa, no hace falta que te prepares tanto.
- Lo sé, peeeero... ya estoy lista - dijo dándose un último retoque. - Vamos.
Por el camino, llamamos a Liam para pedirle perdón por llegar tarde pero él simplemente se rió ya que todavía no habían llegado porque Zayn se estaba arreglando el tupé. El taxi que habíamos cogido iba justo al lado de la playa así que ahí estábamos los tres mirando cómo saltaban los delfines a través de la ventanilla del viejo taxi. Finalmente, llegamos a donde habíamos quedado con los chicos y para nuestra sorpresa, ellos estaban ya allí.
Después de saludarnos y decirnos lo mucho que nos echábamos de menos, bajamos a la playa y buscamos un sitio en el que hubiera sol y sombra. Dejamos las toallas y la nevera que traían los chicos y nos pusimos a hablar de lo que había pasado en todo el tiempo que llevábamos sin vernos y a hacernos fotos.
Después de un rato jugando al fútbol todos juntos, se fueron a bañarse. Todos menos Harry y yo. Estábamos hablando cuando pasó por delante un hombre que vendía pulseras y baratijas de ese estilo.
- Hola, ¿interesada en comprar alguna pulsera, tobillera, pendientes o algo? Son todos hechos a mano y por ser tú, te los dejaré a un precio inmejorable. - dijo con una voz rasposa y sin parar de sonreír un solo segundo. Antes de que pudiera decirle "no, gracias", Harry le había pedido que le enseñara una pulsera hecha de nudos intrincados. - Gracias, colega, también me gustan los tuyos - dijo el hombre después de que Harry le hiciera un cumplido sobre sus tatuajes. Tuve que aguantarme la risa pensando en la estrella, el "Hi!" y las demás chorradas que Harry tenía tatuadas. - ¿Y tú, guapa? ¿Te ha llamado la atención algo? - Me incliné y le señalé un aro para la nariz. Miramos otras muchas más cosas y le decíamos al hombre lo bonitas que eran. Al final, Harry iba a comprar dos pulseras y yo el piercing.
- ¿Cuánto es? - preguntó Harry mientras buscaba su cartera.
- ¿Sabes, colega? Vosotros me dais buen rollo, vuestra aura relaja a mi aura, colega, moláis - Harry y yo nos miramos confusos porque nada de lo que decía parecía tener sentido - Os lo regalo, colega, moláis, las cosas buenas son para la gente buena - me dio lo que habíamos comprado y antes de irse añadió - Y para la preciosa dama - dijo mientras buscaba algo en el bolsillo izquierdo de su bañador, al rato sacó una pequeña cadena de plata - Es una pulsera de los deseos, pídele a él que te la ponga y mientras que lo hace, pide un deseo. El día que se caiga, significa que el deseo se ha cumplido - se agachó, recogió sus cosas y se fue. Me giré hacia Harry, que todavía seguía sonriendo.
- ¿Qué coño acaba de pasar?
- Sinceramente, no lo sé pero... me gusta tu aura - reímos - Deja que te ponga la pulsera - Se la di y me la puso en la muñeca derecha mientras que intentaba pensar en un buen deseo. - ¿De verdad crees en eso?
- No lo sé, ya veremos qué pasa el día en que se caiga.
- Haré todo lo posible para que se cumpla, te lo prometo.
- ¿Y qué te hace pensar que puedes hacer algo?
- ¿No has deseado nada relacionado conmigo?
- Nunca lo sabrás - se hizo el ofendido y me reí - Por cierto, ¿te acuerdas de que hace un tiempo te rompí el collar ese tuyo del avión de papel?
- Sí, te dije que no importaba porque habías sido tú quien lo había roto.
- Pues te compré uno - dije sacándolo de mi mochila - este no es un avión de papel, pero es que no lo encontraba por ningún lado.
- ¿Eso es una daga? - asentí - Me encanta.
- ¿En serio? Porque si no, no pasa nada.
- De verdad, prefiero la daga antes que el avión de papel - reí y se lo puse. - ¿Te apetece bañarte?
- Ahora mismo no tengo muchas ganas, ve tú y luego ya si eso voy yo.
- Está bien.
- Échale un ojo a Timmy.
- Por supuesto.
Me desperté después de haberme dormido accidentalmente mientras tomaba el sol y miré a ver si me había quemado pero no, seguía tan blanca como siempre. Me quité las gafas de sol y me di cuenta de que Harry no estaba. Ni Harry, ni los chicos, ni mis hermanos. Me quité el moño playero para hacérmelo de nuevo pero en mejores condiciones, me puse las gafas de sol y me levanté para ver si estaban en el agua. Y ahí estaba Harry, sentado en la orilla. Fui hacia él y me arrodillé a su lado.
- Hola dormilona, vaya siesta que te has echado.
- Pues sí - reí - menos mal que el sol no pega mucho y que me he pasado con la crema, que si no, podrían cogerme para Jersey Shore.
- Hombre, el moño choni ya lo tienes.
- Este es mi moño playero, tonto - le di un golpe en el hombro - ¿Dónde están los demás?
- Han ido al chiringuito a comer algo, yo me he quedado aquí para cerciorarme de que nadie se acercaba a tu preciosa figura en bikini.
- ¿Qué estás haciendo? - pregunté al ver que había un hoyo delante de él.
- Quería cavar un hoyo y lo he hecho.
- Solía hacerlo cuando era pequeña, cuando ya estaba hecho me metía en él, dejaba que el agua entrase e iba diciendo por ahí que era mi piscina.
- Vaya personaja, ¿quieres ayudarme a hacerlo más grande?
- Sí. - Después de diez minutos cavando el hoyo era enorme, pero paramos para que no se derrumbaran los bordes. Nos levantamos y nos metimos dentro, llegaba por las rodillas. Nos reímos de lo infantiles que estábamos siendo.
- No es lo suficientemente grande como para que sea nuestra piscina privada, pero nos podemos sentar en el borde. - Nos quedamos ahí sentados hablando de cosas sin sentido hasta que el agua empezó a entrar, entonces jugamos a salpicarnos. Finalmente, y después de estar un rato metidos en el agujero, fuimos al agua a quitarnos la arena mojada que se nos había quedado en la piel y a comer con el resto de los chicos.
Después, aprovechamos que todos se estaban echando una siesta y nos fuimos a dar un paseo.
- Mira, esta concha me recuerda a la sirenita - Me agaché para coger una pequeña concha de color lila.
- Sí, parece su sujetador - dijo quitándomela para ponérsela en uno de sus pezones.
- Harry - reí.
- ¿Qué?
- Te harían falta tres más para taparte todos los pezones - dije sin poder parar de reír. Tiró la concha y me cogió la mano. Seguimos paseando por la orilla hasta que me di con una roca afilada en el pie, grité un poco y aproveché mi elasticidad para mirarme la planta del pie. Sangraba un poco. Me metí en el agua para limpiarlo y estaba mejor, pero seguía doliendo cuando andaba.
- ¿Te duele mucho?
- Sí, pero puedo andar de puntillas, estoy bien. - Se arrodilló ante mí y me cogió el pie para mirarlo.
- Tiene mala pinta, pequeña.
- ¿Qué? ¡No! ¡Estaba bien hace unos segundos!
- No, no sé, creo que quizás tenga que llevarte de vuelta. - Sonreí al darme cuenta de que era broma y que solo lo había dicho para tener una excusa para llevarme en su espalda.
- Vale, supongo que tienes razón. - Se dio la vuelta y salté sobre su espalda.
- Me pregunto si puedo correr mientras te llevo así - dijo al ratito de empezar a andar. Y antes de que pudiera responder, empezó a correr pero a los pocos segundos paró. - Vale, no, mejor sigo andando. - Le pegué en el brazo.
- Cállate, que no peso tanto. - siguió llevándome en su espalda hasta que llegamos al sitio en el que nos habíamos instalado. Al rato, recogimos todo y volvimos al hotel puesto que esa noche había concierto.
Durante todo el concierto, mis hermanos y yo estuvimos en el backstage. Mi hermana haciendo fotos para twittearlas y mi hermano y yo bailando.
En el descanso a mitad del concierto, Timmy me dijo que se hacía pis así que fui a llevarlo al servicio. Esperando en la cola, encendí un cigarro y se me acercó una niña con pinta de guarra.
- No sé si lo sabes, pero Harry odia que las chicas fumen - me giré para poder hablarle a los ojos. ¿Cómo había podido reconocerme si en las fotos que habían salido a la luz con Harry yo llevaba el pelo suelto y ahora lo tenía recogido en un moño playero? Además, en esas fotos no se me veía la cara.
- A él no le importa - dije con una sonrisa.
- No sé si lo sabes, pero a Harry no le gustan las chicas tatuadas.
- Si no le gustaran las chicas tatuadas, ¿no crees que no estaríamos juntos?
- No sé si lo sabes, pero no estás sobre el escenario así que no hace faltas que vayas enseñando piernas ni ombligo - Me miré de arriba abajo, ¿qué había de malo en lo que yo llevaba? (esto)
- No sé si lo sabes, pero yo puedo vestirme como me salga de los huevos porque estoy buena y si quiero enseño piernas, ombligo y hasta las tetas.
- Qué borde eres.
- Solo con quien se lo merece - dicho esto le di la espalda e intenté ignorar los comentarios que hacía con otra chica que se le había unido, pero no podía. Decían cosas como "¿cuántos años tendrá?", "Seguro que es otra de las guarras de Harry", "Me apuesto lo que sea a que no duran ni un mes". No pude más me giré y le solté lo que necesitaba soltarle - Vamos a ver, pedazo de subnormal. Harry y yo llevamos ya tres meses juntos así que has perdido la apuesta y tengo 21 años ¿hay algo de malo en eso? No, así que meteros con alguien de vuestra edad o volved al concierto, que habréis venido para eso y no para meteros conmigo. - Me giré de nuevo y me metí en el servicio con Timmy. Cuando salí, había un grupo de niñas en la puerta.
- Hola - dijo una de ellas emocionada - Nos hemos enterado de que estabas aquí y queríamos venir a saludarte.
- Muchas gracias, pero no teníais por qué, os estáis perdiendo el concierto.
- ¿Quién es este pequeñín? - dijo una de ellas cogiendo la mano de mi hermano, que estaba en mis brazos. - ¿Es tu hijo?
- No, no, yo no tengo hijos - reí - Es mi hermano pequeño.
- Es una absoluta monada.
- Gracias.
- ¿Nos podemos hacer un foto?
- Claro - una de las chicas sacó su cámara y se la dio a un guarda de seguridad para que nos la hiciera. Las chicas se rieron cuando miraron la foto y vieron que Timmy y yo habíamos puesto una cara rara, luego se fueron.
Dejé a Timmy un momento en el suelo para sacar mi móvil del bolsillo y ver la hora y cuando me di cuenta ya no estaba. Asustada, empecé a correr en círculos y al seguir sin encontrarlo, fui al backstage.
- ¿Qué pasa? - preguntó Harry al verme llegar corriendo al backstage.
- No puedo encontrar a Timmy - puso sus manos en mis hombros para calmarme - Juro que solo lo solté dos segundos. - Harry se pasó la mano por el pelo. ¿Cómo había podido perder a mi hermano?
- ¿Has mirado por todos lados?
- Sí, creo que sí.
- Ahora tengo que volver al escenario, no te preocupes, seguro que lo encontramos - dicho esto me besó y se fue. No sabía qué hacer así que me quedé allí sentada sobre las cajas en las que se guardan los altavoces. Entonces se escuchó un gran "ooh" así que levanté la mirada y vi a Harry con Timmy en brazos. - No vuelvas a asustar a tu hermana así otra vez ¿vale? - dijo Harry con el micrófono en la mano. Timmy asintió asustado, Harry le dio un beso en la mejilla y lo dejó en el suelo para que se fuera corriendo hacia mí.
Esa noche, Twitter se revolucionó un poco cuando Liam subió una foto de Harry y de mí durmiendo juntos en la playa, cuando mi hermana subió todas las que había hecho y cuando Harry me mencionó diciendo que yo había ido al concierto con un cartel que ponía "Bésame, soy mayor de edad". Yo le respondí que era un mentiroso y luego las chicas con las que me hice la foto, la twittearon con el título "@Harry_Styles tu novia está un poco mal de la cabeza" así que Harry les respondió. Total, que la gente empezó a insultarme y Harry tuvo que defenderme diciendo "En vez de mandarle amenazas a mi maravillosa novia, ¿por qué no recordamos el hecho de que tengo nariz de pene? ¡Raro! :)"
Unas pocas chicas alagaban mis piernas y lo bien que estaba sin maquillar, otras decían que estaban felices si Harry era feliz y muchas me insultaban, pero no les prestaba atención porque estaba enamorada de él y eso era lo único que importaba.
Al día siguiente, mis hermanos y yo volvimos a Londres para estar un mes sin los chicos, pero esa vez no fue tan duro porque por lo menos tenía el consuelo del maravilloso día que habíamos pasado todos juntos en LA.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)