[Narra April]
Llevábamos un mes buscando la casa perfecta para dar el gran paso en nuestra relación de mudarnos y vivir juntos. Sí, al final Harry me había convencido para hacerlo y es que yo me moría de ganas por estar cada minutos de mis días con él. Parecía muy fácil al principio, pero después de un mes viendo casas ya se hacía insoportable. Y es que cada una era mejor que la anterior.
Habíamos visto pisos en el centro, pero eran demasiado pequeños como para que viviéramos cuatro personas y habíamos visto casas en las afueras pero eran demasiado grandes y estaban alejadas de todo: de mi trabajo, de los colegios de mis hermanos y del estudio de Harry.
- April, hoy Louis me ha hablado de una casa que vio mientras corría por la mañana - dijo Harry nada más que entré en mi casa - Me ha dado el número y he hablado con la dueña, así que tenemos cita para ir a verla en unos minutos.
- ¿Dónde está?
- Al lado de Westminster Bridge Road.
- Pero si eso está en pleno centro de Londres, será carísimo.
- Espera a verlo y luego ya te quejas de lo que sea - cogimos nuestros abrigos, avisamos a mis hermanos de a dónde íbamos y nos montamos rápidamente en el coche. Quince minutos más tarde estábamos en frente del Big Ben, pero en la otra orilla del Támesis. Llamamos al timbre y nos abrió una señora mayor.
- Buenas tardes - dijimos los dos a la vez.
- Buenas, usted debe ser Mr. Styles.
- Así es.
- Encantada, yo soy Mrs. Lambeth. Vienen a ver la casa, ¿me equivoco?
- En absoluto.
- Bien, pasen - se apartó y entramos en una pequeña habitación en la que solo había una luz en el techo y unas escaleras que subían hacia arriba. La mujer empezó a subir y nosotros la seguimos. Al final de las escaleras, había un gran portón muy antiguo y que, a juzgar por los esfuerzos de la anciana, pesaba mucho. Finalmente, abrió la puerta y me quedé con la boca abierta.
Pese a la apariencia antigua del edificio, al otro lado de la puerta había un loft súper moderno de dos plantas, cada una tan grande como las de la casa de Zayn. La pared que daba a la calle era de cristal reflectante, de forma que teníamos vistas al mismísimo Big Ben pero la gente de fuera no vea nada de lo que había en el interior. Las otras tres paredes, eran de color blanco. Estaba amueblado de una forma muy moderna, pero los muebles no entraban en el precio. El salón quedaba al fondo, al lado de la pared de cristal y la cocina a la izquierda, en la zona más interior. Subiendo la escaleras de metal, llegábamos a la planta de arriba, que era un segundo loft al que le habían destrozado parte del suelo para comunicarlo con el otro. Esa planta estaba pintada del mismo color y tenía también la pared que daba a la calle de cristal.
- ¿Os gusta? - estábamos tan maravillados que ni siquiera podíamos contestar - Bueno, les dejo un tiempo para que se decidan. - Dicho esto desapareció escaleras abajo.
- ¿Qué dices, April?
- Es perfecto, es la casa que siempre había soñado y las vistas son... las vistas son pff.
- Pues nos lo quedamos.
- Harold, es muy grande y cara, no necesitamos algo así para los cuatro.
- La gente como tú merece casas como ésta.
- Nada de bromas, necesitamos decidir qué casa comprar porque si algo está claro es que queremos vivir juntos y que mis hermanos también.
- ¿Nos la quedamos?
- Es que es muy grande, viviremos cuatro personas pero cuando estemos nosotros solos quizás la veamos muy vacía.
- Bueno, dentro de un tiempo empezaremos a llenar las habitaciones.
- ¿A qué te refieres?
- Ya sabes, cuando empecemos a tener hijos. Cada uno tendrá su propia habitación.
- Sí, para eso si estará bien.
- Y mientras tanto, Lindsay tendrá su propia habitación y un despacho en el que estudiar, Timmy tendrá también su propia habitación más una sala donde poder jugar y nosotros tendremos nuestra propia habitación con toda la intimidad que ello conlleva.
- Además no es muy ruidosa ya que lo único que tenemos delante es el río - dije mirando al Támesis a través del enorme ventanal.
- Y el hospital St Thomas está en esta misma calle.
- Y Lindsay podrá ir andando al instituto ya que solo tiene que cruzar el puente y coger el metro en Westminster.
- Y a Timmy lo llevaré yo.
- Me encanta.
- ¿Nos la quedamos?
- Nos la quedamos. - Fuimos a la planta baja y le comunicamos la decisión de Mrs. Lambeth, contenta, sacó el contrato del piso y lo firmamos.
Esa misma tarde, nos pasamos por la casa para enseñársela a mis hermanos y una semana después ya nos habíamos mudado oficialmente. Como los muebles no venían con la casa, solo contábamos con mi antigua tele sobre una caja de cartón y algunas cosas que nos habíamos traído de nuestras antiguas casas.
- ¿Quien tiene todavía una Wii? - preguntó Harry riéndose cuando la vio en una de mis cajas. Era por la mañana así que estábamos aprovechando que mis hermanos estaban en el colegio para traer más cosas y poner un poco de orden en ese caos.
- Bueno, siento no haber evolucionado. Además, la tengo desde hace años y todavía funciona así que no me voy a comprar otra consola así porque sí.
- Pues yo he traído mi Play Station 3 - dejó la caja sobre el suelo y vio los juegos - Todos son terribles. - por alguna razón no paraba de sonreír - ¡Oh, tienes Mariokart! ¡Vamos a jugar! - conectamos la Wii a la tele, puse el disco y metimos los mandos en los dos volantes que venían con el juego cuando lo compré. - Oh, que mono.
- Vale, vale, ya lo pillo. Para de reírte de mí. - la carrera empezó y ya por el final Harry iba ganando.
- ¡Ya casi estoy ahí! ¡Vaya paliza que te estoy dando! - Entonces fue golpeado por tres caparazones de tortuga que salieron así de repente, retrocediendo cuatro posiciones y haciéndome ganar a mí la carrera - ¡No! ¡Eso no es justo! - reí - Oh, te hace gracia, ¿no?
- Sí.
- Pues ha sido pura suerte, April. Dos de tres, quien gane consigue miles de besos y quien pierda paga la pizza.
- Hecho. Prepárate, Styles, esto acaba de ponerse serio. - Terminó ganando él, pero nos lo pasamos de miedo. Justo cuando acabamos la competición, llegaron mis hermanos.
- Deberíais ir ya a comprar muebles - dijo mi hermana mientras comíamos - Nos mudamos oficialmente hace una semana y no me gusta eso de tener que sentarme en el suelo para ver la tele o tener que dormir en un colchón hinchable. - Mi hermana se había enamorado de la casa, le había encantado eso de que tuviera un despacho para ella, pero lo que más le gustaba, además de vivir con su ídolo, eran las vistas. Mi hermano estaba un poco confuso por eso de no tener muebles y vivir en una casa extraña y mucho más grande, pero le encantaba su sala de los juguetes. Éramos como una gran familia y eso, sin duda, era lo mejor. Ver a Harry jugar con mi hermano como si fuera su hijo o aconsejar a mi hermana como si fuera sangre de su sangre me encantaba y me emocionaba. Porque, si soy sincera, yo veía a mis hermanos como si fueran mis hijos y ver a mi novio así de cercano a ellos, me volvía loca.
- Tienes razón, Lindsay, esta misma tarde iremos.
- ¿Sí?
- Sí, haz una lista de todo lo que quieres para tu habitación y así te lo compramos - respondió Harry.
Dos horas después, Harry y yo ya estábamos dando vueltas por Ikea cogidos de la mano mientras la gente, sobre todo algunas adolescentes que iban con sus padres, nos miraban atentamente. Íbamos recorriendo el pasillo de los sofás cuando Harry se sentó en uno negro bastante bonito.
- Hogar, dulce hogar - suspiró poniendo los pies sobre la mesita que había delante. Eso de intentar decidir muebles entre tanta variedad de formas y colores era aburrido, así que decidí seguirle el rollo y me senté a su lado.
- Tenemos un pisito monísimo.
- Sí.
- Ups, la hora del concurso - cogí el mando que había sobre la misma mesita y apreté los botones bajo la atenta mirada de Harry - No funciona la tele.
- Ya veo - rió - Bueno, me muero de hambre ¡a comer! - se levantó y lo seguí hasta que llegamos a la simulación de una cocina mucho más pequeña que la nuestra, allí se sentó en la mesa del comedor y cogió unos cubiertos - Mmmm huele que alimenta.
- Eso es porque está delicioso - dije abriendo el horno y haciendo como si dejara un plato en frente de él - Lo he hecho yo misma.
- Águila al horno - reí.
- Tu plato favorito - reímos y me fui hacia el fregadero para intentar abrir el grifo - El grifo tampoco no funciona - Harry rió.
- Bueno, da igual porque - se levantó y se fue a la cocina de al lado - por eso compré un piso con dos cocinas.
- Eres tan listo, te espero en la habitación - me fui corriendo a la zona de las habitaciones y él me siguió muy de cerca, me tumbé en una cama y él hizo lo mismo a mi lado.
- April, no sé cómo decirte esto pero... hay una familia china en nuestro baño - miramos y nos reímos.
- Qué divertido - dije incorporándome - eres divertido.
- Gracias - nos levantamos, nos volvimos a dar la manos y seguimos paseando por los pasillos del enorme establecimiento. Horas más tarde y ya de noche, volvimos a casa con algunos muebles, los otros nos lo traerían los transportistas al día siguiente. Habíamos conseguido comprar tres sofás, una mesa enorme para el comedor, otra más pequeña para el salón, una tele de plasma enorme, todo lo necesario para la cocina, sillas para el comedor, los canapés de cada cama, estanterías para todas las habitaciones posibles y un dosel para la cama de Lindsay.
Puse la tabla del revés y agarré una de las patas mientras Harry la atornillaba con el taladro o como quiera que se llamase esa herramienta. Fuera estaba lloviendo y las gotas de lluvia golpeaban contra la pared de cristal provocando que ese sonido relajante sonara en toda la casa. Llevábamos toda la mañana montando los muebles que habíamos comprado el día anterior, en tres sólo habíamos conseguido terminar las camas, los tres sofás, las sillas y la mesa del comedor así que ahora íbamos por la mesita del salón. Nos quedaba mucho por delante y yo no podía más.
- ¿Te importa si salgo a fumarme un cigarro? - nada más preguntarlo me arrepentí. Harry paró de inmediato y me miró sorprendido.
- Pensé que sólo fumabas cuando estabas nerviosa o estresada.
- Y lo estoy, Harry, las mudanzas no son especialmente relajantes ¿sabes? Además me pone nerviosa el hecho de que solo llevemos unos días viviendo aquí y ya lo sepa todo el mundo ¿cómo es posible que se haya enterado la prensa o las fans? Me pone nerviosa el hecho de saber que cada vez que quiera salir a la calle va a haber un grupo de niñas preguntándome por ti o pidiéndome fotos.
- No, supongo que no me importa - dijo rápidamente, pero algo en su voz me decía que que mentía. Aun así, me puse el abrigo sobre el pijama y salí a la calle con el pelo recogido en un moño chorra y los pies embutidos en mis babuchas que imitaban los pies de un monstruo. Me daba igual si hubiera chicas o no, era la puerta de mi casa y yo salía como quería. Por suerte, esta vez no había nadie, supuse que fue porque estaba lloviendo. - No lo entiendo - dijo Harry desde las escaleras que llevaban al portón de la casa clavando su mirada en el cigarro. Él lo detestaba, detestaba todo lo que tenía que ver con el tabaco. Detestaba la idea de inhalar sustancias químicas y dejar que ese humo entrara en mis pulmones, simplemente no iba con él. - Esas cosas te pueden provocar enfermedades ¿lo sabes? - bajó las escaleras y se acercó a mí. Expiré una columna de humo girando la cabeza en la dirección contraria a la que se encontraba Harry.
- Lo sé - dije harta de oír siempre los mismos sermones.
- Además no entiendo que lo necesites con tanta fuerza como para salir a la calle mientras está lloviendo.
- No lo necesito, sé que no debería hacerlo.
- Entonces, ¿por qué lo haces?
- Es un viejo hábito.
- April, ¿tú quieres tener hijos? - dijo con un tono más suave - No importa si los quieres conmigo o con otro tío. Aunque definitivamente preferiría que fuese conmigo. - reí - El caso es que si quieres tener hijos, tienes que parar de fumar. - pese a que solo había consumido la mitad del cigarrillo, lo tiré a la acera y miré a Harry.
- Vale, vale, Harold. Lo dejaré - Harry sonrió e intentó decir algo pero lo paré levantando la mano - Pero tú serás el que compre toneladas de lacasitos, chicles y otras cosas extrañas hasta que pueda vivir sin el tabaco. - Harry sonrió, me abrazó y me besó la cabeza, luego volvimos adentro para seguir montando muebles.
- Timmy, te prometo que no hay monstruos bajo tu cama - le aseguré a mi hermano por quinta vez esa noche. Era la primera noche que Timmy dormiría en una cama para él solo y en una habitación para él solo ya que las noches anteriores había dormido con Harry y conmigo.
- Pero los monstruos comen personas. - Harry suspiró y le besó la cabeza.
- Comprobaré otra vez que no hay monstruos ¿vale? - Timmy asintió con energía y Harry se tiró al suelo fingiendo que estaba buscando a los monstruos.
- Nada por aquí, solo un poco de polvo de hadas - Harry abrió su mano y sopló, haciendo sonreír a mi hermano.
- Pero, ¿y si son invisibles? - preguntó recorriendo con la mirada cada recoveco de la habitación. Me quedé pensando una solución para calmar a mi hermano hasta que Harry salió de la habitación, volvió a los pocos segundos con el peluche gigante de Batman que regaló Zayn a mi hermano las navidades pasadas y lo dejó en la cama, justo a su lado.
- Batman te protegerá al igual que hace con todos los ciudadanos de Gotham City. - Timmy sonrió contengo y abrazó al peluche con mucha fuerza. Harry yo yo nos quedamos allí con él hasta que se durmió del todo, entonces nos fuimos a nuestra habitación.
Estaba durmiendo cuando noté que Harry daba un respingo y respiraba de manera agitada. Me giré con cuidado y le miré con los ojos entre cerrados.
- Harold, ¿estás bien?
- Sí, sí, estoy bien. - balbuceó.
- No, no lo estás, ¿qué te pasa?
- He tenido una pesadilla, eso es todo - susurró y se aclaró la garganta para hablar con un tono más grave - Pero no era de niñas, era una pesadilla masculina.
- ¿Quieres hablar sobre ello? - dije cogiendo el cuello de mi camiseta con los labios. Bueno, de la camiseta de Harry que yo llevaba puesta. Esperaba que Harry me contara alguna historia dramática en la que yo le abandonaba o algo, pero en lugar de eso, tuve que reírme al oír lo que me contó.
- Louis moría - su respiración se agitó de nuevo.
- Harry, todo está bien. ¿Quieres que llame a Lou y así nos aseguramos de que está bien?
- No - suspiró.
- ¿Seguro? ¿Y si lo llamo y lo pongo en altavoz? No tendrás que decir nada, pero te enterarás de todo ¿va?
- Vale - dijo después de un largo silencio. Marqué le número de Louis y esperé pacientemente hasta que lo descolgó.
--------- CONVERSACIÓN TELEFÓNICA --------
- ¿Sí? - dijo con una voz ronca típica de persona dormida.
- ¿Lou?
- ¿Quién es? - se escuchó decir a Delilah malhumorada por detrás - ¡Son las cuatro de la mañana, joder!
- Perdón, me he equivocado de número.
-------- FIN DE LA CONVERSACIÓN --------------
- ¿Mejor?
- Ajá.
- Volvamos a dormir.
- Vale. - cerré los ojos e intenté coger sueño de nuevo - April.
- ¿Qué?
- Gracias.
sábado, 22 de diciembre de 2012
domingo, 16 de diciembre de 2012
Capítulo 24.
[Narra Harry]
Era cuatro de octubre, lo que significaba dos cosas. La primera, que llevaba un mes sin ver a April ni a los niños y la segunda, que quedaban dos días para verlos.
Que hubiera doce horas de diferencia era jodido, pero April y yo siempre hacíamos todo lo posible por hablar por Skype por lo menos una vez al día. En esas conversaciones la notaba feliz, sabía que estaba haciendo todo lo que yo le había dejado en la nota, pero también me hacía darme cuenta de lo mucho que me estaba perdiendo. Me estaba perdiendo los primeros días de Timmy en la escuela primaria y los primeros de Lindsay en el último curso, aquél que marcaba a cuál universidad iría. April me había contado que a ambos les iba muy bien, que estaban haciendo muchos amigos pero que también estaban muy nerviosos por los cambios que estaban viviendo, sobre todo Timmy, que para él todo eso era nuevo. Y bueno, Lindsay ya estaba hartándose de estudiar para conseguir nota. También me estaba perdiendo la aparición de April en su primer anuncio en la tele, aquél de un juego de baile para la Xbox en el que lo único que tenía que hacer era bailar con una chica y dos chicos más. Me daba miedo de que cuando volviera todo hubiera cambiado a ritmos agigantados, de que Timmy hubiera crecido demasiado, de que Lindsay no tuviera tiempo para que yo le contara cotilleos de famosos o de que April hubiera aprendido a ser feliz sin mí.
- ¡Vamos, Harry! - dijo Niall entusiasmado - ¿Te ocurre algo?
- Nada - balbuceé. Sabía que no me había creído, pero ese no era el momento de tener una conversación de hombre a hombre. Sacudí mi cabeza para alejarme de esos oscuros pensamientos e intenté concentrarme en pensar respuestas para las posibles preguntas que nos harían.
- ¡Que pase One Direction! - exclamó la entrevistadora provocando que las niñas que habían ido de público gritaran eufóricas. Entramos de uno en uno en el plató y nos sentamos en un enorme sofá. - Hola, chicos, ¿cómo estáis?
- Hola - dijimos todos a la vez. Entonces miré al público y se me paró el corazón. Por un segundo, juré haber visto a April sentada entre la multitud. Tuve que parpadear varias veces para escapar de esa fantasía.
- ¿Harry? - Zayn puso su mano en mi hombro.
- Perdón - reí nervioso como si no me pasara nada malo - me había quedado embobado. - La entrevista empezó como todas, nos hicieron preguntas sobre el Take Me Home Tour, sobre cómo nos sentíamos, cómo nos iba la vida, nos pidieron que mostráramos nuestros tatuajes y, por suerte o por desgracia, llegó el turno del ámbito personal.
- He oído por ahí que hay algunas relaciones funcionando - dejó caer la entrevistadora - ¡Levantad la mano si estáis cogidos! - Louis, Liam, Zayn y yo intercambiamos miradas antes de levantar simultáneamente la mano.
- Empecemos contigo, Louis - la mujer carraspeó - He escuchado que las cosas han estado yendo bien para ti y Delilah - Louis suspiró pero de una manera feliz y satisfecha.
- Sí, Dels es genial. Llevamos saliendo desde más de un año ¿no? - nos preguntó a los chicos buscando confirmación.
- Sabía que eran perfectos el uno para el otro desde el momento en el que les vi juntos por primera vez. - dije.
- Sí, es la locura personificada y es muy dulce y cariñosa con las fans aunque muchas se metan con ella por tener la edad de Harry. La quiero mucho. - añadió con una sonrisa de oreja a oreja.
- Que bien, me alegro mucho por vosotros.
- Gracias.
- Liam - dijo contenta - ¿cómo es eso de que has vuelto con Danielle?
- Supongo que estábamos destinados.
- Creo que todo el mundo estará de acuerdo conmigo en que sois la pareja más perfecta y adorable del mundo.
- ¡Eh! - exclamó Louis.
- Gracias - dijo Liam riéndose.
- Zayn - suspiró - lo tuyo con Perrie es especial, es decir, casi nunca hay fotos de vosotros ni nada de eso, ¿cómo lo hacéis?
- Supongo que Louis y Dels y Harry y April se llevan toda la atención.
- Pero, os va bien ¿verdad?
- Perfectamente, gracias.
- Liam - dijo contenta - ¿cómo es eso de que has vuelto con Danielle?
- Supongo que estábamos destinados.
- Creo que todo el mundo estará de acuerdo conmigo en que sois la pareja más perfecta y adorable del mundo.
- ¡Eh! - exclamó Louis.
- Gracias - dijo Liam riéndose.
- Zayn - suspiró - lo tuyo con Perrie es especial, es decir, casi nunca hay fotos de vosotros ni nada de eso, ¿cómo lo hacéis?
- Supongo que Louis y Dels y Harry y April se llevan toda la atención.
- Pero, os va bien ¿verdad?
- Perfectamente, gracias.
- Ahora Harry, las fans quieren saber quién es esta chica tan guapa - señaló a la pantalla gigante que había detrás de nosotros y al girarme, vi que ponían fotos de April en el estreno de nuestra película. Estaba realmente preciosa. Luego fueron cambiándolas y poniendo algunas de nosotros paseando de la mano por la ciudad hasta que llegaron a la del beso que le di en el photocall del estreno de nuestra película, dejaron esa foto puesta.
- ¡Harreh! - Zayn me zarandeó suavemente y noté cómo mis mejillas se ponían rojas.
- Esa es, eh, April, mi novia. - quité las manos de Zayn de mis hombros.
- Vaya - dijo la mujer mirando la pantalla y asintiendo con aprobación - ¿Te importaría contarnos algo sobre ella?
- Bueno... es muy simpática y nos llevamos muy bien - No sabía qué decir porque nunca me había visto en esa situación - Es pensativa y educada, pero también puede ser... mm... salvaje y, eh, espontánea de vez en cuando. - Cogí mi vaso de agua y le di un gran trago - La conocí hace un año, pero parece que la conozco de toda la vida. Además de los chicos y mi madre y mi hermana, es mi persona favorita. - Mi sonrisa se fue haciendo y más y más grande a medida que hablaba de April - La echo muchísimo de menos, obviamente, por culpa del tour. Pero es una persona brillante y siempre pienso que soy increíblemente afortunado por tener a alguien como ella en mi vida.
- ¿Y cuánto tiempo lleváis juntos?
- Hoy mismo hacemos seis meses juntos - Conforme fui diciendo esta frase, mi sonrisa creció mucho más, me dolían incluso los hoyuelos. El público entero exclamó "ooh".
- ¿Y cómo os van las cosas?
- Mmmm... no sé, me lo he pasado muy bien con April, es todo un encanto y es muy aventurera. Solo llevamos seis meses saliendo y las cosas ya se han puesto bastante serias.
- Bien, bien. ¿Y cómo de serio crees que va a ser la cosa? Porque hay algunas fans que quieren que la ates bien fuerte. - reí nervioso.
- Quizás - reí - Obviamente no será en un tiempo cercano, pero ya lo veremos eeh.
- ¿Y cómo lleváis lo de la distancia?
- Para ser honesto, esta es la primera relación larga que creo haber tenido en toda mi vida - admití - Es definitivamente difícil pero confiamos el uno en el otro y nos llamamos, Skypeamos y mandamos un montón de mensajes - miré una de mis pulseras y me puse a jugar con ella nervioso - La echo muchísimo de menos, los chicos pueden decírtelo. A veces no soy el mismo si la distancia hace de las suyas, pero de algún modo hace que el tiempo que pasamos juntos sea incluso más especial ¿sabes?
- ¿Y cómo lleváis lo de la distancia?
- Para ser honesto, esta es la primera relación larga que creo haber tenido en toda mi vida - admití - Es definitivamente difícil pero confiamos el uno en el otro y nos llamamos, Skypeamos y mandamos un montón de mensajes - miré una de mis pulseras y me puse a jugar con ella nervioso - La echo muchísimo de menos, los chicos pueden decírtelo. A veces no soy el mismo si la distancia hace de las suyas, pero de algún modo hace que el tiempo que pasamos juntos sea incluso más especial ¿sabes?
- Si April viera esto, ¿hay algo que quisieras decirle?
- Te quiero, April ¡volveré muy pronto! ¡Dos días! - dije mirando a la cámara. El público rió.
- Imagino que vuestras chicas recibirán un montón de odio por parte de las fans por eso de los celos y tal. ¿Alguno quiere hablar del tema? - Liam, Lou, Zayn y yo nos miramos para decidir quién sería el que lo hiciera.
- Te dejo que lo hagas tú, Harry, por eso de que es la primera vez que hablamos de tu novia en una entrevista - dijo Louis con una sonrisa.
- Bueno, yo pienso que las fans generalmente son simpáticas con las chicas. Quizás, de cien comentarios, mi novia April, reciba uno malo - dije recordando algunos tweets - Pero April es fuerte, a ella no le importa lo que le digan. Ya es mayor y ha sufrido por cosas mucho peores como para sufrir ahora por esas chorradas.
- Dels y yo sabemos que no podemos dejar que un comentario tonto se interponga entre nosotros ¿sabes? - añadió Louis.
- Creo que esto lo has manejado bien, Harold. - dijo Liam.
[Narra April]
Ni siquiera podía despertarme sin que mi primer pensamiento estuviera relacionado con Harry. ¿Me había mandado algún mensaje? ¿Tenía alguna llamada perdida suya? Harry. Harry. Harry. Como si fuera un rutina, mis manos examinaron a ciegas la mesita de noche hasta encontrar el teléfono. La pantalla estaba vacía, tan vacía como lo había estado los últimos dos días. Mi visión se volvió un poco borrosa por las lágrimas, la pantalla del teléfono era como un remolino de colores para mis ojos húmedos. Intenté revivir el último momento que tuve con Harry. Fue en el aeropuerto. Recordé como se negaba a soltar mi mano hasta que seguridad lo cogió y le obligó a irse. Ahora apenas podía recordar su olor. Necesitaba sentir de nuevo sus labios junto a los míos, su pecho contra el mío, mi cabeza apoyada en sus clavículas mientras me quedaba dormida. Necesitaba a Harry Styles.
Mis ojos se movieron rápidamente pero no lo hizo mi cuerpo. Quizás me había imaginado el sonido de mi puerta al abrirse. Silenciosamente, me levanté de la cama y recorrí el pasillo de puntillas. Mi respiración estaba entrecortada y mi pulso acelerado, estaba acojonada. Vi una figura sacudiendo la cabeza y quitándose una gran bolsa de viaje. Sin embargo, la sombra que se proyectó en la pared mostraba unos rizos inconfundibles.
- Harry - suspiré de un modo inaudible.
- April - dejó caer la bolsa. Corrí y abracé bien fuerte su torso, sentí como mis pies se elevaban del suelo mientras sus brazos recorrían mi cintura.
- ¿Por qué no has llamado ni nada en dos días? - me soltó suavemente.
- Porque quería que fuera una sorpresa, tonta. - dijo riendo alegremente - Vamos, no llores.
- Pensé que te había pasado algo o incluso que habías dejado de quererme.
- No creo que eso vaya a pasar nunca ¿de acuerdo? - dijo seriamente - Ahora vamos a la cama para hablar y abrazarnos todo lo que queramos ¿va? - Besó la parte superior de mi cabeza.
- Va, pero cuidado de no despertar a Timmy. - Me cogió como una princesa y me llevó por el pasillo, cuando llegamos a la habitación vimos Timmy estaba de pie sobre la cama y me soltó.
- ¡Harry! - dio un salto y Harry lo agarró.
- ¡Pero bueno, tío, estás enorme! - dijo Harry riendo de felicidad - ¿Te has portado bien con la hermana durante este tiempo?
- Síp - sintió - E incluso he visto las pelis de chica que ponía cada día.
- Muy bien, espero que hayas ejercido bien de hombrecito de la casa.
- Sí que lo ha hecho - dije. Timmy se deshizo de los brazos de Harry y se puso de nuevo en la cama. Harry se quitó la camiseta y se tumbó, así que Timmy y yo lo imitamos.
- ¿Cómo te lo has pasado por...?
- Australia.
- Eso - dijo Timmy.
- Muy bien, allí es verano ¿sabes?
- Imposible - dijo Timmy.
- Que sí.
- ¡Pero si estamos a seis de octubre! Es otoño.
- Pero allí es verano.
- ¿Y has visto a algún canguro?
- A muchos - dijo Harry acariciando el pelo de mi hermano, que se había tumbado a su derecha y no paraba de recorrer con su dedo índice los tatuajes que tenía en el torso. - ¿Y a ti cómo te va en el cole?
- Muy bien, mira, me han dado esto - se levantó, pasó por encima de nosotros y desapareció por el pasillo, al rato volvió con un papel y se lo dio a Harry.
- Esto está muy bien, ¿vas a apuntarte a algo?
- No - negó además con la cabeza.
- ¿Ni a fútbol?
- Nop.
- ¿Por qué?
- Porque yo no quiero ser futbolista de mayor.
- ¿Qué quieres ser?
- Como April - Harry y yo nos miramos sorprendidos.
- ¿Bailarín? - mi hermano asintió - Eso es de niñas.
- ¿Y cantar no es de niñas?
- No, hay muchos cantantes masculinos.
- Dime cinco - dijo Timmy mostrando cinco dedos.
- Pues a ver... están Louis Tomlinson, Niall Horan, Liam Payne, Zayn Malik y Harry Styles.
- Ah - Harry y yo reímos - bueno, vale, pues entonces quiero ser futbolista.
- Así me gusta.
- Yo no quiero saber nada del tema, así que tú lo llevas y lo recoges eeh.
- Sí, tranquila - se giró hacia mí y me plantó un suave beso.
- Puag - Timmy sacó la lengua y se fue corriendo al salón, dejándonos solos por primera vez en mucho tiempo.
- No sé cómo me has convencido para que haga esto - dije mirando a través de la ventanilla del coche.
- No ha hecho falta, lo haces porque quieres y punto. - Era sábado, había pasado una semana desde que Harry había vuelto y habíamos llegado a la conclusión, bueno, más bien él había llegado a la conclusión de que llevábamos medio año juntos y que ya era hora de conocer a su familia. Así que ahí estábamos, camino de Holmes Chapel, Cheshire, para pasar un fin de semana con su familia.
- ¿Queda mucho? - preguntó Timmy.
- No - dijo Harry mirándolo por el espejo retrovisor.
- Menos mal, porque me hago pis - reímos.
- Siento no haber podido dejar a mi hermano ni con Lindsay ni con Danielle ni con mi tía.
- No pasa nada, así será mejor.
- No lo veo igual que tú.
- Ya verás como todo saldrá bien. - Media hora más tarde, habíamos aparcado en frente de una casa enorme con un jardín más grande todavía. Harry sacó las dos bolsas de viaje que traíamos para los tres y llamó al timbre, segundos más tarde nos abrió una chica con la misma cara de Harry y que tendría más o menos mi edad.
- ¡Harry! - se abrazaron durante un largo minuto y luego Harry le dio un beso en la mejilla.
- Gemma, esta es April - le di dos besos - Y este es Timmy.
- Hola - dijo mi hermano tímidamente después de que ella le sonriera.
- April, esta es mi hermana Gemma.
- Encantada - dije. Se apartó de la puerta y nos dejó pasar a la entrada. Una vez allí, dimos la vuelta por el jardín y entramos por la puerta trasera.
- ¡Mamá! - gritó - ¡El caraculo ha llegado! - En cuestión de segundos apareció una mujer muy joven y guapa.
- ¡Mi niño! - cogió la cara de Harry y la llenó de besos, luego él se apartó y ella se percató de que yo estaba allí. - Perdona, tú debes ser April, ¿verdad?
- Así es.
- Yo soy Anne - nos dimos dos besos - encantada.
- Igualmente.
- Y tú debes ser Timmy - dijo agachándose y acariciando los hoyuelos de mi hermano.
- Sí y tengo cinco años.
- ¡Ala! ¡Pero si eres todo un hombre! - Timmy asintió orgulloso.
- ¿Y Liam? - preguntó Harry.
- Ha ido a comprar algunos ingredientes para el almuerzo, ya estará al llegar.
- Liam es mi novio - me aclaró Gemma.
- Ah.
- Bueno, vamos a sentarnos aquí dentro al lado de la chimenea y nos hablas un poquito de ti y así te conocemos - dijo Anne señalando dos sofás. Harry y yo nos sentamos en uno, Anne y Gemma en el otro y Timmy salió al jardín a jugar con los gatos. - Harry nos ha contado que eres bailarina.
- Sí, trabajo en X Factor, Britain's Got Talent, y bueno, he animado en las olimpiadas y he bailado para Rita Ora en los VMA.
- ¡No me jodas que eras tú! - exclamó Gemma - Sabía que una era Danielle, pero no podía ni imaginarme que la otra eras tú - rió - Pues lo hiciste muy bien.
- Gracias. - Seguimos hablando de cosas que nos gustaban, las que no y anécdotas curiosas hasta que llegó un hombre bastante guapo, Liam, entonces Anne se puso a cocinar y Gemma y yo nos ofrecimos a ayudarla. Anne era un encanto, era una madre muy moderna, con la que se podía hablar de todo y Gemma era la típica chica de mi edad y teníamos los mismos gustos musicales así que nos llevamos de maravilla desde los primeros minutos de entablar conversación.
Una vez que la comida estuvo hecha, nos sentamos en una gran mesa y el tema de la conversación fue lo que Harry había vivido en Australia y cómo le iba a Timmy en el colegio.
- Harry, cariño, ¿por qué no le enseñas a tu novia la ciudad? - dijo Anne cuando terminamos de comer.
- Eso tenía planeado, mamá, ya le has quitado toda la gracia.
- Bueno, usted perdone.
- ¿Vamos, April?
- Espera, voy a ayudar a tu madre a recoger las cosas.
- No te preocupes, cariño, no siempre se tiene la oportunidad de que mi hijo te enseñe su ciudad natal, pero sí la tendrás de ayudarme con los platos miles de veces así que vete con él.
- Bueno, de acuerdo.
- Volveremos para la cena, mamá.
- Vale.
- Vamos, Timmy.
- Yo quiero quedarme aquí jugando con Liam.
- No puedes, Timmy.
- Pero es que fuera hace frío.
- Déjalo aquí, no pasa nada - dijo Anne desde la cocina - Así podréis estar a solas.
- Gracias - sonreí - Timmy, pórtate bien.
- Sí, adiós. - Harry y yo nos pusimos los abrigos, nuestros beanies y salimos de la casa. Cogió mi mano y fuimos a la parte trasera del jardín, allí me señaló una enorme árbol que estaba en la esquina y empezó a subir por unas escaleras de madera.
- Vaya, ¿qué es esto? - seguí a Harry con cuidado dentro de la pequeña casa de madera.
- Esto es mi escondite secreto favorito - miré a las pegatinas con forma de estrellas que estaban pegadas en el techo y que brillaban en la oscuridad, también vi que las paredes estaban llenas de pósters de Elvis y los Beatles.
- Mola mucho, siempre quise tener una cuando era pequeña.
- Mi padre y yo la construimos un verano - sonrió llenó de orgullo - Solía venir aquí para huir de mi hermana cuando quería picarme.
- ¿Te picaba mucho?
- Sí, pero esa es otra historia - reí - Ahora bajemos, que tenemos que ver muchas cosas. - Nada más bajar del árbol, salimos a la calle y giramos a la izquierda. - Esa es la acera en la que me resbalé un vez y me tuvieron que dar puntos de esparadrapo en la muñeca y ésa era la casa de mi mejor amigo y ahí fue donde aprendí a montar en bici - Harry señalaba mil lugares por segundo, yo ya no sabía ni a dónde mirar. Señalaba todo tipo de cosas mientras que paseábamos tranquilamente de la mano - Aquel pequeño lago que se ve a lo lejos es en el que solía bañarme con mis amigos en verano - rió señalando a un lago que parecía ser de agua estancada - No fue nuestra mejor idea. - Sonreí y apoyé mi cabeza en su hombro, él rodeó mi cintura con su brazo.
- Tienes muchos recuerdos, me encanta escucharte hablar de ellos... tus ojos se iluminan.
- Sí, bueno, me encanta estar aquí y me encanta estar contigo - me dio un beso en la parte superior de la cabeza - En esta plaza, fue donde canté en público por primera vez - dijo asintiendo orgulloso mientras sus ojos recorrían cada centímetro de ella. - Y aquella es la pastelería en la que solía trabajar - aceleramos el paso y llegamos hasta ella, Harry abrió la puerta y entramos. Era pequeña pero acogedora y estaba llena de un olor delicioso a croissant y bollería francesa.
- Es adorable.
- ¡Harry! - el dueño de la pastelería salió de la cocina y le dio a Harry un gran abrazo de oso.
- ¡Jefe! Encantado de verte de nuevo - se soltaron y Harry me señaló - Esta es mi novia April, le estaba enseñando un poco la ciudad - el hombre me dio dos besos y asintió.
- Harry, es preciosa ¡agárrate a ella! - Harry y yo reímos.
- No hace falta, ya se agarra ella sola. - Los dos me enseñaron el resto de la pastelería y me mostraron los mejores pasteles y los favoritos de Harry e incluso me dejaron probar algunos. Luego, nos fuimos al antiguo instituto de Harry. Sabía que se moría por enseñarme el patio donde había pasado tan buenos momentos corriendo y jugando al fútbol. Lo que no sabía, era que había montado una especie de picnic ahí en medio.
- Este es el lugar más extraño en el que he tenido una cita - dije mirando a los alrededores - pero es sorprendentemente romántico y agradable. - Harry estiró el borde de la manta de picnic y me dio uno de los pasteles que habíamos comprado hacía ya un rato.
- ¿Ves esas gradas de allí? - asentí - Mi mejor amigo y yo nos escondimos una vez allí e intentamos tirar globos de agua a otro amigo - rió al recordarlo - Pero ese otro chico nos sorprendió por detrás y nos mojó con una pistola de agua. - Siguió contando todo tipo de batallitas que había vivido en ese instituto hasta que casi oscureció - Espero que algún día me lleves a tu instituto y me cuentes cosas que te hayan pasado - dijo envolviendo mis cintura con sus brazos.
- Me ha gustado mucho ver tu ciudad natal, es como desvelar pequeñas partes de ti - rió.
- Me gusta eso, quizás debería tatuarme la pieza de un puzzle con tu nombre en él.
- Ni se te ocurra.
- Toma - dije dándole a Harry dos cajas de galletas para que las metiera en el carro. Era lunes y como no habíamos podido hacer la compra ese fin de semana porque estuvimos en Holmes Chapel, aprovechamos para hacerla.
- ¿Esto es para mi casa o para la tuya?
- Para la mía, ¿quieres también para la tuya?
- Hombre, las probé en tu casa y me gustaron.
- Vale - reí y cogí otra caja.
- Coge tres más, recuerda que en mi casa también viven Louis y Delilah. - le obedecí.
- ¿Os hace falta algo más?
- No sé, creo que no.
- Pues entonces ya está.
- No me gusta esto de tener que hacer dos compras distintas - dijo mientras nos acercábamos a la caja.
- Hombre, es lo que tiene si tus compañeros de piso te piden que se la hagas aprovechando que vas a ir a acompañar a tu novia a hacer la suya.
- No es eso, no me entiendes.
- ¿Qué quieres decir?
- Pues que llevamos más de seis meses juntos y que creo que ya es hora de que nos vayamos a vivir juntos. - Me quedé en shock, ¿en serio acababa de decirme lo que acababa de decirme? - Bueno, di algo ¿no?
- Harry, eso no es tan sencillo.
- ¿Cómo que no? Me voy a tu casa y ya está.
- ¿Y dónde vas a dormir? ¿En el sofá? Porque te recuerdo que Timmy duerme conmigo.
- Pues nos compramos una casa.
- ¿Estás loco? No puedo permitirme eso, no tengo tanto dinero como para una hipoteca ni rollos de esos.
- April, si no quieres vivir conmigo como hacen otras parejas no pasa nada.
- ¿Eres tonto? Me encantaría, pero es que nuestra situación no es como la de otras parejas.
- ¿Y en qué se diferencia?
- En que yo tengo que cuidar de mis hermanos y ya está, Harry, este no es ni el sitio ni el momento como para hablar algo así.
- Está bien - suspiró y me ayudó a dejar las cosas en la cinta transportadora.
Claro que quería dar ese paso con él, el problema era que no estaba segura de si debíamos hacerlo.
- Creo que esto lo has manejado bien, Harold. - dijo Liam.
[Narra April]
Ni siquiera podía despertarme sin que mi primer pensamiento estuviera relacionado con Harry. ¿Me había mandado algún mensaje? ¿Tenía alguna llamada perdida suya? Harry. Harry. Harry. Como si fuera un rutina, mis manos examinaron a ciegas la mesita de noche hasta encontrar el teléfono. La pantalla estaba vacía, tan vacía como lo había estado los últimos dos días. Mi visión se volvió un poco borrosa por las lágrimas, la pantalla del teléfono era como un remolino de colores para mis ojos húmedos. Intenté revivir el último momento que tuve con Harry. Fue en el aeropuerto. Recordé como se negaba a soltar mi mano hasta que seguridad lo cogió y le obligó a irse. Ahora apenas podía recordar su olor. Necesitaba sentir de nuevo sus labios junto a los míos, su pecho contra el mío, mi cabeza apoyada en sus clavículas mientras me quedaba dormida. Necesitaba a Harry Styles.
Mis ojos se movieron rápidamente pero no lo hizo mi cuerpo. Quizás me había imaginado el sonido de mi puerta al abrirse. Silenciosamente, me levanté de la cama y recorrí el pasillo de puntillas. Mi respiración estaba entrecortada y mi pulso acelerado, estaba acojonada. Vi una figura sacudiendo la cabeza y quitándose una gran bolsa de viaje. Sin embargo, la sombra que se proyectó en la pared mostraba unos rizos inconfundibles.
- Harry - suspiré de un modo inaudible.
- April - dejó caer la bolsa. Corrí y abracé bien fuerte su torso, sentí como mis pies se elevaban del suelo mientras sus brazos recorrían mi cintura.
- ¿Por qué no has llamado ni nada en dos días? - me soltó suavemente.
- Porque quería que fuera una sorpresa, tonta. - dijo riendo alegremente - Vamos, no llores.
- Pensé que te había pasado algo o incluso que habías dejado de quererme.
- No creo que eso vaya a pasar nunca ¿de acuerdo? - dijo seriamente - Ahora vamos a la cama para hablar y abrazarnos todo lo que queramos ¿va? - Besó la parte superior de mi cabeza.
- Va, pero cuidado de no despertar a Timmy. - Me cogió como una princesa y me llevó por el pasillo, cuando llegamos a la habitación vimos Timmy estaba de pie sobre la cama y me soltó.
- ¡Harry! - dio un salto y Harry lo agarró.
- ¡Pero bueno, tío, estás enorme! - dijo Harry riendo de felicidad - ¿Te has portado bien con la hermana durante este tiempo?
- Síp - sintió - E incluso he visto las pelis de chica que ponía cada día.
- Muy bien, espero que hayas ejercido bien de hombrecito de la casa.
- Sí que lo ha hecho - dije. Timmy se deshizo de los brazos de Harry y se puso de nuevo en la cama. Harry se quitó la camiseta y se tumbó, así que Timmy y yo lo imitamos.
- ¿Cómo te lo has pasado por...?
- Australia.
- Eso - dijo Timmy.
- Muy bien, allí es verano ¿sabes?
- Imposible - dijo Timmy.
- Que sí.
- ¡Pero si estamos a seis de octubre! Es otoño.
- Pero allí es verano.
- ¿Y has visto a algún canguro?
- A muchos - dijo Harry acariciando el pelo de mi hermano, que se había tumbado a su derecha y no paraba de recorrer con su dedo índice los tatuajes que tenía en el torso. - ¿Y a ti cómo te va en el cole?
- Muy bien, mira, me han dado esto - se levantó, pasó por encima de nosotros y desapareció por el pasillo, al rato volvió con un papel y se lo dio a Harry.
- Esto está muy bien, ¿vas a apuntarte a algo?
- No - negó además con la cabeza.
- ¿Ni a fútbol?
- Nop.
- ¿Por qué?
- Porque yo no quiero ser futbolista de mayor.
- ¿Qué quieres ser?
- Como April - Harry y yo nos miramos sorprendidos.
- ¿Bailarín? - mi hermano asintió - Eso es de niñas.
- ¿Y cantar no es de niñas?
- No, hay muchos cantantes masculinos.
- Dime cinco - dijo Timmy mostrando cinco dedos.
- Pues a ver... están Louis Tomlinson, Niall Horan, Liam Payne, Zayn Malik y Harry Styles.
- Ah - Harry y yo reímos - bueno, vale, pues entonces quiero ser futbolista.
- Así me gusta.
- Yo no quiero saber nada del tema, así que tú lo llevas y lo recoges eeh.
- Sí, tranquila - se giró hacia mí y me plantó un suave beso.
- Puag - Timmy sacó la lengua y se fue corriendo al salón, dejándonos solos por primera vez en mucho tiempo.
- No sé cómo me has convencido para que haga esto - dije mirando a través de la ventanilla del coche.
- No ha hecho falta, lo haces porque quieres y punto. - Era sábado, había pasado una semana desde que Harry había vuelto y habíamos llegado a la conclusión, bueno, más bien él había llegado a la conclusión de que llevábamos medio año juntos y que ya era hora de conocer a su familia. Así que ahí estábamos, camino de Holmes Chapel, Cheshire, para pasar un fin de semana con su familia.
- ¿Queda mucho? - preguntó Timmy.
- No - dijo Harry mirándolo por el espejo retrovisor.
- Menos mal, porque me hago pis - reímos.
- Siento no haber podido dejar a mi hermano ni con Lindsay ni con Danielle ni con mi tía.
- No pasa nada, así será mejor.
- No lo veo igual que tú.
- Ya verás como todo saldrá bien. - Media hora más tarde, habíamos aparcado en frente de una casa enorme con un jardín más grande todavía. Harry sacó las dos bolsas de viaje que traíamos para los tres y llamó al timbre, segundos más tarde nos abrió una chica con la misma cara de Harry y que tendría más o menos mi edad.
- ¡Harry! - se abrazaron durante un largo minuto y luego Harry le dio un beso en la mejilla.
- Gemma, esta es April - le di dos besos - Y este es Timmy.
- Hola - dijo mi hermano tímidamente después de que ella le sonriera.
- April, esta es mi hermana Gemma.
- Encantada - dije. Se apartó de la puerta y nos dejó pasar a la entrada. Una vez allí, dimos la vuelta por el jardín y entramos por la puerta trasera.
- ¡Mamá! - gritó - ¡El caraculo ha llegado! - En cuestión de segundos apareció una mujer muy joven y guapa.
- ¡Mi niño! - cogió la cara de Harry y la llenó de besos, luego él se apartó y ella se percató de que yo estaba allí. - Perdona, tú debes ser April, ¿verdad?
- Así es.
- Yo soy Anne - nos dimos dos besos - encantada.
- Igualmente.
- Y tú debes ser Timmy - dijo agachándose y acariciando los hoyuelos de mi hermano.
- Sí y tengo cinco años.
- ¡Ala! ¡Pero si eres todo un hombre! - Timmy asintió orgulloso.
- ¿Y Liam? - preguntó Harry.
- Ha ido a comprar algunos ingredientes para el almuerzo, ya estará al llegar.
- Liam es mi novio - me aclaró Gemma.
- Ah.
- Bueno, vamos a sentarnos aquí dentro al lado de la chimenea y nos hablas un poquito de ti y así te conocemos - dijo Anne señalando dos sofás. Harry y yo nos sentamos en uno, Anne y Gemma en el otro y Timmy salió al jardín a jugar con los gatos. - Harry nos ha contado que eres bailarina.
- Sí, trabajo en X Factor, Britain's Got Talent, y bueno, he animado en las olimpiadas y he bailado para Rita Ora en los VMA.
- ¡No me jodas que eras tú! - exclamó Gemma - Sabía que una era Danielle, pero no podía ni imaginarme que la otra eras tú - rió - Pues lo hiciste muy bien.
- Gracias. - Seguimos hablando de cosas que nos gustaban, las que no y anécdotas curiosas hasta que llegó un hombre bastante guapo, Liam, entonces Anne se puso a cocinar y Gemma y yo nos ofrecimos a ayudarla. Anne era un encanto, era una madre muy moderna, con la que se podía hablar de todo y Gemma era la típica chica de mi edad y teníamos los mismos gustos musicales así que nos llevamos de maravilla desde los primeros minutos de entablar conversación.
Una vez que la comida estuvo hecha, nos sentamos en una gran mesa y el tema de la conversación fue lo que Harry había vivido en Australia y cómo le iba a Timmy en el colegio.
- Harry, cariño, ¿por qué no le enseñas a tu novia la ciudad? - dijo Anne cuando terminamos de comer.
- Eso tenía planeado, mamá, ya le has quitado toda la gracia.
- Bueno, usted perdone.
- ¿Vamos, April?
- Espera, voy a ayudar a tu madre a recoger las cosas.
- No te preocupes, cariño, no siempre se tiene la oportunidad de que mi hijo te enseñe su ciudad natal, pero sí la tendrás de ayudarme con los platos miles de veces así que vete con él.
- Bueno, de acuerdo.
- Volveremos para la cena, mamá.
- Vale.
- Vamos, Timmy.
- Yo quiero quedarme aquí jugando con Liam.
- No puedes, Timmy.
- Pero es que fuera hace frío.
- Déjalo aquí, no pasa nada - dijo Anne desde la cocina - Así podréis estar a solas.
- Gracias - sonreí - Timmy, pórtate bien.
- Sí, adiós. - Harry y yo nos pusimos los abrigos, nuestros beanies y salimos de la casa. Cogió mi mano y fuimos a la parte trasera del jardín, allí me señaló una enorme árbol que estaba en la esquina y empezó a subir por unas escaleras de madera.
- Vaya, ¿qué es esto? - seguí a Harry con cuidado dentro de la pequeña casa de madera.
- Esto es mi escondite secreto favorito - miré a las pegatinas con forma de estrellas que estaban pegadas en el techo y que brillaban en la oscuridad, también vi que las paredes estaban llenas de pósters de Elvis y los Beatles.
- Mola mucho, siempre quise tener una cuando era pequeña.
- Mi padre y yo la construimos un verano - sonrió llenó de orgullo - Solía venir aquí para huir de mi hermana cuando quería picarme.
- ¿Te picaba mucho?
- Sí, pero esa es otra historia - reí - Ahora bajemos, que tenemos que ver muchas cosas. - Nada más bajar del árbol, salimos a la calle y giramos a la izquierda. - Esa es la acera en la que me resbalé un vez y me tuvieron que dar puntos de esparadrapo en la muñeca y ésa era la casa de mi mejor amigo y ahí fue donde aprendí a montar en bici - Harry señalaba mil lugares por segundo, yo ya no sabía ni a dónde mirar. Señalaba todo tipo de cosas mientras que paseábamos tranquilamente de la mano - Aquel pequeño lago que se ve a lo lejos es en el que solía bañarme con mis amigos en verano - rió señalando a un lago que parecía ser de agua estancada - No fue nuestra mejor idea. - Sonreí y apoyé mi cabeza en su hombro, él rodeó mi cintura con su brazo.
- Tienes muchos recuerdos, me encanta escucharte hablar de ellos... tus ojos se iluminan.
- Sí, bueno, me encanta estar aquí y me encanta estar contigo - me dio un beso en la parte superior de la cabeza - En esta plaza, fue donde canté en público por primera vez - dijo asintiendo orgulloso mientras sus ojos recorrían cada centímetro de ella. - Y aquella es la pastelería en la que solía trabajar - aceleramos el paso y llegamos hasta ella, Harry abrió la puerta y entramos. Era pequeña pero acogedora y estaba llena de un olor delicioso a croissant y bollería francesa.
- Es adorable.
- ¡Harry! - el dueño de la pastelería salió de la cocina y le dio a Harry un gran abrazo de oso.
- ¡Jefe! Encantado de verte de nuevo - se soltaron y Harry me señaló - Esta es mi novia April, le estaba enseñando un poco la ciudad - el hombre me dio dos besos y asintió.
- Harry, es preciosa ¡agárrate a ella! - Harry y yo reímos.
- No hace falta, ya se agarra ella sola. - Los dos me enseñaron el resto de la pastelería y me mostraron los mejores pasteles y los favoritos de Harry e incluso me dejaron probar algunos. Luego, nos fuimos al antiguo instituto de Harry. Sabía que se moría por enseñarme el patio donde había pasado tan buenos momentos corriendo y jugando al fútbol. Lo que no sabía, era que había montado una especie de picnic ahí en medio.
- Este es el lugar más extraño en el que he tenido una cita - dije mirando a los alrededores - pero es sorprendentemente romántico y agradable. - Harry estiró el borde de la manta de picnic y me dio uno de los pasteles que habíamos comprado hacía ya un rato.
- ¿Ves esas gradas de allí? - asentí - Mi mejor amigo y yo nos escondimos una vez allí e intentamos tirar globos de agua a otro amigo - rió al recordarlo - Pero ese otro chico nos sorprendió por detrás y nos mojó con una pistola de agua. - Siguió contando todo tipo de batallitas que había vivido en ese instituto hasta que casi oscureció - Espero que algún día me lleves a tu instituto y me cuentes cosas que te hayan pasado - dijo envolviendo mis cintura con sus brazos.
- Me ha gustado mucho ver tu ciudad natal, es como desvelar pequeñas partes de ti - rió.
- Me gusta eso, quizás debería tatuarme la pieza de un puzzle con tu nombre en él.
- Ni se te ocurra.
- Toma - dije dándole a Harry dos cajas de galletas para que las metiera en el carro. Era lunes y como no habíamos podido hacer la compra ese fin de semana porque estuvimos en Holmes Chapel, aprovechamos para hacerla.
- ¿Esto es para mi casa o para la tuya?
- Para la mía, ¿quieres también para la tuya?
- Hombre, las probé en tu casa y me gustaron.
- Vale - reí y cogí otra caja.
- Coge tres más, recuerda que en mi casa también viven Louis y Delilah. - le obedecí.
- ¿Os hace falta algo más?
- No sé, creo que no.
- Pues entonces ya está.
- No me gusta esto de tener que hacer dos compras distintas - dijo mientras nos acercábamos a la caja.
- Hombre, es lo que tiene si tus compañeros de piso te piden que se la hagas aprovechando que vas a ir a acompañar a tu novia a hacer la suya.
- No es eso, no me entiendes.
- ¿Qué quieres decir?
- Pues que llevamos más de seis meses juntos y que creo que ya es hora de que nos vayamos a vivir juntos. - Me quedé en shock, ¿en serio acababa de decirme lo que acababa de decirme? - Bueno, di algo ¿no?
- Harry, eso no es tan sencillo.
- ¿Cómo que no? Me voy a tu casa y ya está.
- ¿Y dónde vas a dormir? ¿En el sofá? Porque te recuerdo que Timmy duerme conmigo.
- Pues nos compramos una casa.
- ¿Estás loco? No puedo permitirme eso, no tengo tanto dinero como para una hipoteca ni rollos de esos.
- April, si no quieres vivir conmigo como hacen otras parejas no pasa nada.
- ¿Eres tonto? Me encantaría, pero es que nuestra situación no es como la de otras parejas.
- ¿Y en qué se diferencia?
- En que yo tengo que cuidar de mis hermanos y ya está, Harry, este no es ni el sitio ni el momento como para hablar algo así.
- Está bien - suspiró y me ayudó a dejar las cosas en la cinta transportadora.
Claro que quería dar ese paso con él, el problema era que no estaba segura de si debíamos hacerlo.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Capítulo 23.
[Narra April]
Estaba nerviosa. No solo era el estreno de la nueva película de los chicos, sino que además se trataba de mi primera aparición pública como novia de Harry y estaba un poco asustada. Más que nada por lo que podría pasar, por si hacía el ridículo y por si no le gustaba a la gente. Sí, ya sabían que Harry tenía novia pero nada más que me habían visto de espaldas, de perfil y con un moño playero, de forma que la única vez que me habían visto la cara había sido estando sin arreglar así que tenía miedo de que ahora, estando arreglada, la gente se decepcionara.
Me miré por última vez en el espejo (llevaba esto) y sonreí al ver lo bien que me había maquillado mi hermana. Mi pelo largo y ondulado caía de forma natural sobre mis hombros y su color castaño claro destacaba sobre el rojo pasión del vestido, por no hablar de mi piel blanca. Había usado un poco de base, sombra de ojos y pintalabios rojo a juego con el vestido, pero sobre todo, había usado rímel para destacar mi mirada. Yo estaba acostumbrada a maquillarme de una manera muy exagerada para mis actuaciones, así que verme tan guapa estando maquillada de una manera tan simple, me sorprendió.
Por supuesto que Lindsay y Timmy también iban a la première, pero ellos no lo hacían del mismo modo que yo. Me explico. Al ser la película de los chicos, ellos tenían que posar en una alfombra roja que habían montado a la entrada del cine. De la misma manera, debían hacerlo los famosos que asistían, pero Louis, Liam y Harry nos pidieron a Delilah, a Danielle y a mí que posáramos juntas al llegar. Y eso haríamos. Habíamos quedado para que Dels nos recogiera media hora antes y llegar juntas para posar juntas.
Delilah iba preciosa (así). Llevaba el pelo liso, por lo que se le veía mucho más largo que a mí aunque en su estado natural, era igual que el mío. Se había maquillado con todos ahumados así que había conseguido destacar también sus ojos verdes. Me daba un poco de envidia, porque al ser modelo le quedaba todo muy bien. No sabía como podía ser eso posible pero ahí estaba, una maldita perfección de diecinueve años que tenía la vida resuelta gracias a su físico.
Aparcamos a una manzana del cine para retocarnos un poco por el camino e intentar relajarnos.
- Te juro que mato a Harry cuando acabe todo esto.
- ¿Por qué?
- Por pedirme que hiciera esto. Yo soy bailarina, mi sitio es un escenario, no una alfombra roja.
- Te entiendo, pero al final te acostumbras - dijo Danielle - Me agrada volver a este tipo de eventos y, sobre todo, me muero por ver las caras de las chicas cuando me vean ahí.
- A mí me hubiera gustado verlas cuando salieron las fotos de Liam y tú paseando de la mano por la ciudad - dijo Delilah riéndose.
- Yo lo vi, la cara de mi hermana fue indescriptible. Está deseando verte hoy para abrazarte y matarte a besos.
- Ay Dios - reímos.
- Tú no te preocupes, Aps - dijo Delilah poniendo una mano en mi hombro - cuando lleguemos a la alfombra roja solo tienes que posar.
- Para ti es fácil, eres modelo y sabes qué hacer.
- Empieza mirando a la cámara que esté más a la derecha y una vez que dispare el flash, mira a la de al lado. Así hasta que todas hayan tenido una foto de ti mirando hacia su objetivo. Y de la pose ya me encargo yo, tú limítate a hacer lo que yo haga.
- De acuerdo, gracias.
- No hay de qué, ya me enseñarás a andar tan bien con tacones.
- ¿Qué?
- Mírate, llevas unos taconazos súper altos y andas como si fueras descalza.
- Supongo que es porque estoy acostumbrada a bailar con ese tipo de zapatos.
- Eso es algo que nunca entenderé que alguien sea capaz de hacer. - reí y seguimos andando hasta que llegamos a la esquina de la manzana.
Nada más girar, empezamos a escuchar los gritos de las fans al ver a famosos por ahí y me puse mucho más nerviosa. Justo antes de que pisáramos la alfombra roja y de que alguien pudiera notar nuestra presencia, llegó una limusina negra. Todas las personas que estaban en la entrada del cine empezaron a gritar al identificarla como la limusina de One Direction y las cámaras se giraron en su dirección. La puerta trasera se abrió y salió un Liam bastante emocionado por lo que estaba pasando, detrás de él iban unos Niall, Zayn, Harry y Louis bastante nerviosos e hiperactivos. Salieron de un salto y empezaron a andar por la alfombra roja, parándose a hacerse fotos con algunas fans antes de llegar al propio photocall. Una vez allí, posaron en millones de fotos y luego se acercaron a algunos medios para hacer cortas entrevistas.
Entonces fue cuando Delilah, Dani y yo aprovechamos para pisar la alfombra roja. Delilah y Louis llevaban más de un año juntos por lo que no me sorprendió que todo el mundo empezara a gritar su nombre y a pedirle fotos a los pocos segundos de pisarla y bueno, a Danielle la conocían y la adoraban todas así que... ellas saludaban sonriendo de un lado a otro y yo las imitaba sin saber muy bien ni por qué estaba allí. Seguimos avanzando hasta llegar al photocall, donde las tres posamos abrazándonos o poniendo caras extrañas aunque también cayeron algunas fotos buenas en las que yo podía hacerme pasar por modelo, que precisamente fueron a parar a revistas del corazón en las que comparaban a las mejores y peores vestidas. Justo cuando íbamos a pasar a la segunda parte del photocall, alguien me cogió del brazo y tiró de mí. Me giré y lo vi sonriendo nervioso.
- Esta es mi novia, April - dijo cuando se giró hacia la cámara que estaba grabando una de las entrevistas.
- Hola - dije nerviosa.
- Si me disculpáis un momento - Harry me rodeó la cintura con un brazo y nos alejamos de los chicos - ¿cómo lo llevas?
- Hombre, estaba bastante nerviosa, pero ahora estoy un poco mejor ¿y tú?
- Nervioso, nunca llegas a acostumbrarte a estas cosas.
- Creo que deberías volver a la entrevista.
- Sí, hablamos dentro.
- Vale.
- ¿Tus hermanos están ya allí?
- Sí, con Jay.
- Perfecto, hasta ahora - Entonces, y sin pensar que estábamos rodeados de cámaras de revistas del corazón y periódicos, se inclinó sobre mí y me dio un beso fugaz pero con la suficiente fuerza como para que le dejara un poco de pintalabios rojo en los labios. Pude notar su sonrisa en esos dos segundos que duró el beso, al igual que las miradas y los flashes de todos los presentes. Luego, sonrió y volvió con los chicos así que yo me giré y volví sobre mis pasos para seguir posando con las chicas aunque ahora había algo distinto, ahora todos los fotógrafos sabían que yo era la novia de Harry.
Nada más entrar en la sala vimos a los chicos sentados en la última fila, Harry estaba sentado al lado de Timmy, de manera que lo había controlado durante el tiempo que había estado allí. Delilah, Danielle y yo subimos las escaleras y los chicos se cambiaron de asientos para que Dels pudiera sentarse el lado de Lou, Dani al lado de Liam y yo entre Timmy y Harry. Unos minutos después empezó la película. Era alucinante, la historia de One Direction era increíble y curiosa y perfecta, ahora entendía por qué mi hermana era Directioner. Y bueno, ver a los cinco idiotas de mis amigos en 3D fue una sensación bastante extraña. Cuando terminó la película, muchos de los famosos que habían asistido se acercaron a los chicos para felicitarlos y antes de irnos, los cinco se hicieron fotos con casi todas las fans que estaban en la sala.
Abrí la puerta de mi apartamento lentamente. El silencio me golpeó mientras Timmy corría y para encender la tele, quitarse los zapatos y tumbarse en el sofá. Esos pequeños segundos de silencio me recordaron que iba a estar sola durante un mes. Ese era el precio de salir con un cantante, pero no me consolaba pensar que las parejas de otras estrellas pasaban por lo mismo. Había ido a despedir a Harry al aeropuerto y me había llevado a Timmy conmigo. Le había dado un beso de despedida mientras me aguantaba las lágrimas y forzaba una sonrisa para que se sintiera un poco mejor. No era la primera vez que íbamos a estar separados, es más, otras veces, como por ejemplo en verano, lo habíamos estado mucho más tiempo, pero aún así dolía. Cerré la puerta de un portazo para que no hubiera tanto silencio y Timmy subió el volumen de la televisión como si supiera de qué iba la cosa, como si supiera que eso me iba a hacer sentir mejor. Solté mi bolso, me quité el beanie y me fue directamente a mi habitación para tirarme boca abajo sobre la cama. Acariciando las sábanas, las yemas de mis dedos tocaron algo duro y áspero. Abrí un poco los ojos y vi que había una nota. La cogí sin mover cualquiera parte del cuerpo de fueran los brazos y la acerqué a mi cara para leerla.
"Hola pequeña,
Odio tener que escribir esto porque sé que significa que mañana tendré que decirte adiós y créeme cuando te digo que esa es la última cosa que quisiera hacer en este mundo. No podía dormir esta noche, así que escribí esta nota o carta o lo que quieras llamarlo con la esperanza de que pueda ayudarte a vivir feliz mientras que no estoy. Estás preciosa cuando duermes porque las marcas de preocupación que van apareciendo en tu frente a lo largo del día desaparecen totalmente y pareces la chica sin preocupaciones de la que me enamoré irremediablemente." - Reí ante su romanticismo y sentí como una lágrima caía por mis mejillas. ¿Cómo era capaz de saber qué decir para hacerme llorar y reír al mismo tiempo? Seguí leyendo - "Así que para que no me eches mucho de menos, te he dejado una lista de cosas que debes hacer. Lo primero es lo primero: quítate la ropa esa tan recatada que llevas, sé que solo te la pones cuando sabes que va a haber fotógrafos allá a donde vayamos y ahora que has vuelto del aeropuerto y que vas a estar alejada de ese mundo durante un mes, no hay por qué llevar algo tan incómodo. Ve al armario, allí encontrarás algo mucho más cómodo." - Refunfuñé un poco, me levanté de la cama y fui hacia el armario. Al abrir la puerta, vi que la sudadera suya que más me gustaba estaba colgando de una percha. Sin dudarlo, me quité los pitillos pijos e incómodos de color azul marino y la estúpida blusa blanca y me puse esa sudadera y unos pantalones de chándal suyos que siempre estaban ahí. Automáticamente me sentí mejor. A mí me gustaba vestir enseñando piernas u ombligo y cuando era invierno, no había nada mejor que unos vaqueros, unos botines y una sudadera ancha pero claro, me daba cosa ir así vestida cuando sabía que íbamos a algún lado en el que había fotógrafos así que me había comprado unos conjuntos especiales para ponérmelos en esas ocasiones. Esa sudadera y esos pantalones eran una perfecta combinación de suavidad y calor. Cuando la vi en Harry por primera vez le quedaba ajustada al cuerpo, pero con el paso del tiempo y el uso que hacíamos los dos de ella, se había convertido en una sudadera bastante ancha. No me podía quejar y él tampoco ya que se mezclaban nuestros olores y formaban uno solo bastante dulce. Aquella sudadera guardaba muchos recuerdos, era algo que nos representaba a ambos, y no podía creer que la hubiera dejado aquí para que yo la llevara. - "Paso dos: enciende tu portátil. No te vayas directamente a Tumblr ¿vale? Sé que ahora que Delilah te lo ha enseñado, te gusta mucho buscar fotos de nosotros juntos y eso, pero te he dejado un par de cosas que deberías ver primero. Haz click en el vídeo que he dejado en tu escritorio. No hagas preguntas, simplemente hazlo. Y sí, sé que ahora mismo te estás preguntando algo en voz alta, tontina." - Sonreí al pensar lo bien que me conocía y, antes de dejarme caer sobre la cama con el portátil, me asomé al salón para ver qué hacía Timmy. Estaba embobado con la tele así que volví a mi habitación y me puse cómoda en la cama. Pinché en el vídeo y se abrió de manera que su cara, con una sonrisa infantil, apareció llenando mi pantalla.
- ¡Hola! Sé estás triste, pero tienes que hacer algo por mí ¿vale? ¡Sé feliz! No demasiado feliz, no más feliz de lo que serías si estuvieras conmigo, pero sé feliz. Sal con amigos, ningún chico. Ríe un montón con tus hermanos, Danielle, Delilah o sola, no me importa y baila por el apartamento tal y como sé que te gusta hacer. Haz lo que quieras siempre y cuando te haga feliz y te aleje de llenar tu cara de lágrimas. Tengo que irme ahora, porque acabas de murmurar algo y creo que estás a punto de despertarte. ¡Te quiero! - Y con eso, lanzó un beso a la cámara a la apagó. Me quedé ahí sentada sin saber qué hacer. Notaba el sabor de sus labios en los míos y aunque Harry estuviera intentando mejorar las cosas, seguía siendo duro. Nada podía reemplazarlo, ni siquiera una sudadera o un vídeo. Entonces recordé que dijo que había más de una cosa en mi portátil, cerré la ventana del vídeo y busqué algo distinto hasta que me fijé en que había una nueva lista de reproducción en mi iTunes llamada "Nuestras canciones". Había hecho una lista de todas y cada una de las canciones que significaban algo para nosotros: la canción que sonaba cuando nos conocimos, la que sonaba en el pub al que me llevó a la primera semana de ser follamigos, estaba "Truly, Madly, Deeply", la que me dedicó en el concierto de LA, la que le recordaba a mí, la que había escrito para mí y había grabado cantando él solo tocando su guitarra antes siquiera de que decidieran ponerla en el nuevo disco o no, y la canción que me cantaba cuando no podíamos dormir. Al darle al play fue como si reviviera la relación entera. Mientras que las canciones alegraban mis oídos, volví a la nota.
"Espero no haber hecho demasiado el tonto en ese vídeo, solo quería hacerte sonreír. En fin, lo siguiente que tienes que hacer es ir a la cocina y abrir el congelador. Sí, tienes que salir de la cama, vaga. Haz que ese culito que tienes se mueva." - Me puse las zapatillas y me fui a la cocina. En el congelador, encontré una tarrina de cookie dough del Ben & Jerry's con un post-it que decía "¡CÓMEME!". Sonreí y cogí una cuchara ignorando que había desayunado antes de ir al aeropuerto. Me senté en la mesa del comedor y saqué la nota del bolsillo de la sudadera - "Mereció la pena salir de la cama, ¿no? Ahora, he visto en muchas películas que cuando las chicas están tristes comen tarrinas y tarrinas de helado. Louis me dijo que tu sabor favorito era el mismo que el suyo así que compré uno y lo puse en tu congelador sin que te dieras cuenta. Ahora tienes que encender el DVD. No saques el disco para mirar de qué se trata, simplemente dale al play y confía en mí."
- Timmy, cariño, tengo que mirar una cosita del DVD - dije buscando el mando - Será solo un segundo, ¿vale?
- Pero un segundo muy rápido eeh. - Cogí el mando, me senté en el sofá al lado de mi hermano y pulsé el play. Después de los trailers que vienen siempre al principio de las películas, apareció el título de lo que estaba a punto de de ver: "El Diario de Noah". Típico. Harry sabía que siempre que había empezado a verla no había sido capaz de terminarla, pero que aun así era una de mis favoritas y aunque él no lo quisiera admitir, también era la suya. - ¿Ya podemos poner lo que yo estaba viendo?
- ¿Sabes acaso qué era?
- No, pero creo que eran dibujitos - reí.
- Timmy, ¿te importa que vea yo un ratito la tele? Esta peli dura poco.
- Bueno, pero solo si puedo quedarme contigo.
- Vale - Nos pusimos más cómodos de forma que yo estaba tumbada de lado en el sofá y mi hermano estaba tumbado delante de mí, entre mis brazos. Leí el resto de la carta sin hacer caso de los créditos iniciales.
"Sé que esta película siempre te hace llorar, pero también sé que te da esperanza. Esperanza de un amor de conquistará todo, un amor que resistirá la prueba del tiempo. Después de esta, tienes que ver todas las pelis cursis que te gusten. Ve cualquiera que te haga feliz, cualquiera que te de esperanza. Porque necesitas saber que te querré para siempre, que mi amor resistirá las pruebas del tiempo y de la distancia, que mi amor conquistará todo. Son todos clichés, lo sé, pero son verdad. Te llamaré una vez que aterrice y entonces puedes parar la película aunque bueno, como voy a Australia, tardaré un día entero en llegar y dudo que aguantes un día entero viendo pelis. Recuerda que mientras que yo estoy fuera haciendo lo que me gusta, tú necesitas hacer lo que a ti te gusta también. Eres mucho más guapa cuando estás feliz. Los tiempos felices hacen que los días pasen más rápido y pronto estaré de nuevo en tus brazos. Por ahora, lleva la sudadera, ve el vídeo, escucha la música, come lo que quieras, ve las pelis y cree en el amor.
Te quiere,
Harold."
Estaba nerviosa. No solo era el estreno de la nueva película de los chicos, sino que además se trataba de mi primera aparición pública como novia de Harry y estaba un poco asustada. Más que nada por lo que podría pasar, por si hacía el ridículo y por si no le gustaba a la gente. Sí, ya sabían que Harry tenía novia pero nada más que me habían visto de espaldas, de perfil y con un moño playero, de forma que la única vez que me habían visto la cara había sido estando sin arreglar así que tenía miedo de que ahora, estando arreglada, la gente se decepcionara.
Me miré por última vez en el espejo (llevaba esto) y sonreí al ver lo bien que me había maquillado mi hermana. Mi pelo largo y ondulado caía de forma natural sobre mis hombros y su color castaño claro destacaba sobre el rojo pasión del vestido, por no hablar de mi piel blanca. Había usado un poco de base, sombra de ojos y pintalabios rojo a juego con el vestido, pero sobre todo, había usado rímel para destacar mi mirada. Yo estaba acostumbrada a maquillarme de una manera muy exagerada para mis actuaciones, así que verme tan guapa estando maquillada de una manera tan simple, me sorprendió.
Por supuesto que Lindsay y Timmy también iban a la première, pero ellos no lo hacían del mismo modo que yo. Me explico. Al ser la película de los chicos, ellos tenían que posar en una alfombra roja que habían montado a la entrada del cine. De la misma manera, debían hacerlo los famosos que asistían, pero Louis, Liam y Harry nos pidieron a Delilah, a Danielle y a mí que posáramos juntas al llegar. Y eso haríamos. Habíamos quedado para que Dels nos recogiera media hora antes y llegar juntas para posar juntas.
Delilah iba preciosa (así). Llevaba el pelo liso, por lo que se le veía mucho más largo que a mí aunque en su estado natural, era igual que el mío. Se había maquillado con todos ahumados así que había conseguido destacar también sus ojos verdes. Me daba un poco de envidia, porque al ser modelo le quedaba todo muy bien. No sabía como podía ser eso posible pero ahí estaba, una maldita perfección de diecinueve años que tenía la vida resuelta gracias a su físico.
Aparcamos a una manzana del cine para retocarnos un poco por el camino e intentar relajarnos.
- Te juro que mato a Harry cuando acabe todo esto.
- ¿Por qué?
- Por pedirme que hiciera esto. Yo soy bailarina, mi sitio es un escenario, no una alfombra roja.
- Te entiendo, pero al final te acostumbras - dijo Danielle - Me agrada volver a este tipo de eventos y, sobre todo, me muero por ver las caras de las chicas cuando me vean ahí.
- A mí me hubiera gustado verlas cuando salieron las fotos de Liam y tú paseando de la mano por la ciudad - dijo Delilah riéndose.
- Yo lo vi, la cara de mi hermana fue indescriptible. Está deseando verte hoy para abrazarte y matarte a besos.
- Ay Dios - reímos.
- Tú no te preocupes, Aps - dijo Delilah poniendo una mano en mi hombro - cuando lleguemos a la alfombra roja solo tienes que posar.
- Para ti es fácil, eres modelo y sabes qué hacer.
- Empieza mirando a la cámara que esté más a la derecha y una vez que dispare el flash, mira a la de al lado. Así hasta que todas hayan tenido una foto de ti mirando hacia su objetivo. Y de la pose ya me encargo yo, tú limítate a hacer lo que yo haga.
- De acuerdo, gracias.
- No hay de qué, ya me enseñarás a andar tan bien con tacones.
- ¿Qué?
- Mírate, llevas unos taconazos súper altos y andas como si fueras descalza.
- Supongo que es porque estoy acostumbrada a bailar con ese tipo de zapatos.
- Eso es algo que nunca entenderé que alguien sea capaz de hacer. - reí y seguimos andando hasta que llegamos a la esquina de la manzana.
Nada más girar, empezamos a escuchar los gritos de las fans al ver a famosos por ahí y me puse mucho más nerviosa. Justo antes de que pisáramos la alfombra roja y de que alguien pudiera notar nuestra presencia, llegó una limusina negra. Todas las personas que estaban en la entrada del cine empezaron a gritar al identificarla como la limusina de One Direction y las cámaras se giraron en su dirección. La puerta trasera se abrió y salió un Liam bastante emocionado por lo que estaba pasando, detrás de él iban unos Niall, Zayn, Harry y Louis bastante nerviosos e hiperactivos. Salieron de un salto y empezaron a andar por la alfombra roja, parándose a hacerse fotos con algunas fans antes de llegar al propio photocall. Una vez allí, posaron en millones de fotos y luego se acercaron a algunos medios para hacer cortas entrevistas.
Entonces fue cuando Delilah, Dani y yo aprovechamos para pisar la alfombra roja. Delilah y Louis llevaban más de un año juntos por lo que no me sorprendió que todo el mundo empezara a gritar su nombre y a pedirle fotos a los pocos segundos de pisarla y bueno, a Danielle la conocían y la adoraban todas así que... ellas saludaban sonriendo de un lado a otro y yo las imitaba sin saber muy bien ni por qué estaba allí. Seguimos avanzando hasta llegar al photocall, donde las tres posamos abrazándonos o poniendo caras extrañas aunque también cayeron algunas fotos buenas en las que yo podía hacerme pasar por modelo, que precisamente fueron a parar a revistas del corazón en las que comparaban a las mejores y peores vestidas. Justo cuando íbamos a pasar a la segunda parte del photocall, alguien me cogió del brazo y tiró de mí. Me giré y lo vi sonriendo nervioso.
- Esta es mi novia, April - dijo cuando se giró hacia la cámara que estaba grabando una de las entrevistas.
- Hola - dije nerviosa.
- Si me disculpáis un momento - Harry me rodeó la cintura con un brazo y nos alejamos de los chicos - ¿cómo lo llevas?
- Hombre, estaba bastante nerviosa, pero ahora estoy un poco mejor ¿y tú?
- Nervioso, nunca llegas a acostumbrarte a estas cosas.
- Creo que deberías volver a la entrevista.
- Sí, hablamos dentro.
- Vale.
- ¿Tus hermanos están ya allí?
- Sí, con Jay.
- Perfecto, hasta ahora - Entonces, y sin pensar que estábamos rodeados de cámaras de revistas del corazón y periódicos, se inclinó sobre mí y me dio un beso fugaz pero con la suficiente fuerza como para que le dejara un poco de pintalabios rojo en los labios. Pude notar su sonrisa en esos dos segundos que duró el beso, al igual que las miradas y los flashes de todos los presentes. Luego, sonrió y volvió con los chicos así que yo me giré y volví sobre mis pasos para seguir posando con las chicas aunque ahora había algo distinto, ahora todos los fotógrafos sabían que yo era la novia de Harry.
Nada más entrar en la sala vimos a los chicos sentados en la última fila, Harry estaba sentado al lado de Timmy, de manera que lo había controlado durante el tiempo que había estado allí. Delilah, Danielle y yo subimos las escaleras y los chicos se cambiaron de asientos para que Dels pudiera sentarse el lado de Lou, Dani al lado de Liam y yo entre Timmy y Harry. Unos minutos después empezó la película. Era alucinante, la historia de One Direction era increíble y curiosa y perfecta, ahora entendía por qué mi hermana era Directioner. Y bueno, ver a los cinco idiotas de mis amigos en 3D fue una sensación bastante extraña. Cuando terminó la película, muchos de los famosos que habían asistido se acercaron a los chicos para felicitarlos y antes de irnos, los cinco se hicieron fotos con casi todas las fans que estaban en la sala.
Abrí la puerta de mi apartamento lentamente. El silencio me golpeó mientras Timmy corría y para encender la tele, quitarse los zapatos y tumbarse en el sofá. Esos pequeños segundos de silencio me recordaron que iba a estar sola durante un mes. Ese era el precio de salir con un cantante, pero no me consolaba pensar que las parejas de otras estrellas pasaban por lo mismo. Había ido a despedir a Harry al aeropuerto y me había llevado a Timmy conmigo. Le había dado un beso de despedida mientras me aguantaba las lágrimas y forzaba una sonrisa para que se sintiera un poco mejor. No era la primera vez que íbamos a estar separados, es más, otras veces, como por ejemplo en verano, lo habíamos estado mucho más tiempo, pero aún así dolía. Cerré la puerta de un portazo para que no hubiera tanto silencio y Timmy subió el volumen de la televisión como si supiera de qué iba la cosa, como si supiera que eso me iba a hacer sentir mejor. Solté mi bolso, me quité el beanie y me fue directamente a mi habitación para tirarme boca abajo sobre la cama. Acariciando las sábanas, las yemas de mis dedos tocaron algo duro y áspero. Abrí un poco los ojos y vi que había una nota. La cogí sin mover cualquiera parte del cuerpo de fueran los brazos y la acerqué a mi cara para leerla.
"Hola pequeña,
Odio tener que escribir esto porque sé que significa que mañana tendré que decirte adiós y créeme cuando te digo que esa es la última cosa que quisiera hacer en este mundo. No podía dormir esta noche, así que escribí esta nota o carta o lo que quieras llamarlo con la esperanza de que pueda ayudarte a vivir feliz mientras que no estoy. Estás preciosa cuando duermes porque las marcas de preocupación que van apareciendo en tu frente a lo largo del día desaparecen totalmente y pareces la chica sin preocupaciones de la que me enamoré irremediablemente." - Reí ante su romanticismo y sentí como una lágrima caía por mis mejillas. ¿Cómo era capaz de saber qué decir para hacerme llorar y reír al mismo tiempo? Seguí leyendo - "Así que para que no me eches mucho de menos, te he dejado una lista de cosas que debes hacer. Lo primero es lo primero: quítate la ropa esa tan recatada que llevas, sé que solo te la pones cuando sabes que va a haber fotógrafos allá a donde vayamos y ahora que has vuelto del aeropuerto y que vas a estar alejada de ese mundo durante un mes, no hay por qué llevar algo tan incómodo. Ve al armario, allí encontrarás algo mucho más cómodo." - Refunfuñé un poco, me levanté de la cama y fui hacia el armario. Al abrir la puerta, vi que la sudadera suya que más me gustaba estaba colgando de una percha. Sin dudarlo, me quité los pitillos pijos e incómodos de color azul marino y la estúpida blusa blanca y me puse esa sudadera y unos pantalones de chándal suyos que siempre estaban ahí. Automáticamente me sentí mejor. A mí me gustaba vestir enseñando piernas u ombligo y cuando era invierno, no había nada mejor que unos vaqueros, unos botines y una sudadera ancha pero claro, me daba cosa ir así vestida cuando sabía que íbamos a algún lado en el que había fotógrafos así que me había comprado unos conjuntos especiales para ponérmelos en esas ocasiones. Esa sudadera y esos pantalones eran una perfecta combinación de suavidad y calor. Cuando la vi en Harry por primera vez le quedaba ajustada al cuerpo, pero con el paso del tiempo y el uso que hacíamos los dos de ella, se había convertido en una sudadera bastante ancha. No me podía quejar y él tampoco ya que se mezclaban nuestros olores y formaban uno solo bastante dulce. Aquella sudadera guardaba muchos recuerdos, era algo que nos representaba a ambos, y no podía creer que la hubiera dejado aquí para que yo la llevara. - "Paso dos: enciende tu portátil. No te vayas directamente a Tumblr ¿vale? Sé que ahora que Delilah te lo ha enseñado, te gusta mucho buscar fotos de nosotros juntos y eso, pero te he dejado un par de cosas que deberías ver primero. Haz click en el vídeo que he dejado en tu escritorio. No hagas preguntas, simplemente hazlo. Y sí, sé que ahora mismo te estás preguntando algo en voz alta, tontina." - Sonreí al pensar lo bien que me conocía y, antes de dejarme caer sobre la cama con el portátil, me asomé al salón para ver qué hacía Timmy. Estaba embobado con la tele así que volví a mi habitación y me puse cómoda en la cama. Pinché en el vídeo y se abrió de manera que su cara, con una sonrisa infantil, apareció llenando mi pantalla.
- ¡Hola! Sé estás triste, pero tienes que hacer algo por mí ¿vale? ¡Sé feliz! No demasiado feliz, no más feliz de lo que serías si estuvieras conmigo, pero sé feliz. Sal con amigos, ningún chico. Ríe un montón con tus hermanos, Danielle, Delilah o sola, no me importa y baila por el apartamento tal y como sé que te gusta hacer. Haz lo que quieras siempre y cuando te haga feliz y te aleje de llenar tu cara de lágrimas. Tengo que irme ahora, porque acabas de murmurar algo y creo que estás a punto de despertarte. ¡Te quiero! - Y con eso, lanzó un beso a la cámara a la apagó. Me quedé ahí sentada sin saber qué hacer. Notaba el sabor de sus labios en los míos y aunque Harry estuviera intentando mejorar las cosas, seguía siendo duro. Nada podía reemplazarlo, ni siquiera una sudadera o un vídeo. Entonces recordé que dijo que había más de una cosa en mi portátil, cerré la ventana del vídeo y busqué algo distinto hasta que me fijé en que había una nueva lista de reproducción en mi iTunes llamada "Nuestras canciones". Había hecho una lista de todas y cada una de las canciones que significaban algo para nosotros: la canción que sonaba cuando nos conocimos, la que sonaba en el pub al que me llevó a la primera semana de ser follamigos, estaba "Truly, Madly, Deeply", la que me dedicó en el concierto de LA, la que le recordaba a mí, la que había escrito para mí y había grabado cantando él solo tocando su guitarra antes siquiera de que decidieran ponerla en el nuevo disco o no, y la canción que me cantaba cuando no podíamos dormir. Al darle al play fue como si reviviera la relación entera. Mientras que las canciones alegraban mis oídos, volví a la nota.
"Espero no haber hecho demasiado el tonto en ese vídeo, solo quería hacerte sonreír. En fin, lo siguiente que tienes que hacer es ir a la cocina y abrir el congelador. Sí, tienes que salir de la cama, vaga. Haz que ese culito que tienes se mueva." - Me puse las zapatillas y me fui a la cocina. En el congelador, encontré una tarrina de cookie dough del Ben & Jerry's con un post-it que decía "¡CÓMEME!". Sonreí y cogí una cuchara ignorando que había desayunado antes de ir al aeropuerto. Me senté en la mesa del comedor y saqué la nota del bolsillo de la sudadera - "Mereció la pena salir de la cama, ¿no? Ahora, he visto en muchas películas que cuando las chicas están tristes comen tarrinas y tarrinas de helado. Louis me dijo que tu sabor favorito era el mismo que el suyo así que compré uno y lo puse en tu congelador sin que te dieras cuenta. Ahora tienes que encender el DVD. No saques el disco para mirar de qué se trata, simplemente dale al play y confía en mí."
- Timmy, cariño, tengo que mirar una cosita del DVD - dije buscando el mando - Será solo un segundo, ¿vale?
- Pero un segundo muy rápido eeh. - Cogí el mando, me senté en el sofá al lado de mi hermano y pulsé el play. Después de los trailers que vienen siempre al principio de las películas, apareció el título de lo que estaba a punto de de ver: "El Diario de Noah". Típico. Harry sabía que siempre que había empezado a verla no había sido capaz de terminarla, pero que aun así era una de mis favoritas y aunque él no lo quisiera admitir, también era la suya. - ¿Ya podemos poner lo que yo estaba viendo?
- ¿Sabes acaso qué era?
- No, pero creo que eran dibujitos - reí.
- Timmy, ¿te importa que vea yo un ratito la tele? Esta peli dura poco.
- Bueno, pero solo si puedo quedarme contigo.
- Vale - Nos pusimos más cómodos de forma que yo estaba tumbada de lado en el sofá y mi hermano estaba tumbado delante de mí, entre mis brazos. Leí el resto de la carta sin hacer caso de los créditos iniciales.
"Sé que esta película siempre te hace llorar, pero también sé que te da esperanza. Esperanza de un amor de conquistará todo, un amor que resistirá la prueba del tiempo. Después de esta, tienes que ver todas las pelis cursis que te gusten. Ve cualquiera que te haga feliz, cualquiera que te de esperanza. Porque necesitas saber que te querré para siempre, que mi amor resistirá las pruebas del tiempo y de la distancia, que mi amor conquistará todo. Son todos clichés, lo sé, pero son verdad. Te llamaré una vez que aterrice y entonces puedes parar la película aunque bueno, como voy a Australia, tardaré un día entero en llegar y dudo que aguantes un día entero viendo pelis. Recuerda que mientras que yo estoy fuera haciendo lo que me gusta, tú necesitas hacer lo que a ti te gusta también. Eres mucho más guapa cuando estás feliz. Los tiempos felices hacen que los días pasen más rápido y pronto estaré de nuevo en tus brazos. Por ahora, lleva la sudadera, ve el vídeo, escucha la música, come lo que quieras, ve las pelis y cree en el amor.
Te quiere,
Harold."
domingo, 9 de diciembre de 2012
Capítulo 22.
[Narra April]
- Creo que pasamos el mismo árbol hace diez minutos - murmuré mirando por la ventana del coche. - Vamos en círculos. - Harry frunció el ceño, quitó una mano del volante y me dio un beso en la mejilla. Era viernes y estaba anocheciendo, Harry había tenido la idea de pasar el fin de semana en un camping para poder estar solos tres días así que había aceptado en ir con él, el único problema era que no quería decirme a dónde íbamos y estaba segura de que estábamos perdidos.
- Circles, we're going in circles dizzy's all it makes us... - canturreó mientras escaneaba la carretera por si veía alguna señal que le indicara dónde estábamos.
- Muy mono - dije sarcásticamente. Entonces miré al frente y vi a una anciana paseando a su perro - Frena y le pregunto cómo se llega a donde quiera que me estés llevando. - Sacudió la cabeza y apareció una media sonrisa en su cara. Aceleró más y nos adentramos en una carretera que iba entre dos bosques. Estaba anocheciendo y daba bastante miedo. - ¿Qué coño haces?
- Tengo un GPS en la guantera, no hay por qué pararse. - Controlé mis instintos asesinos y saqué el aparato. Lo encendí y metí la dirección que me dijo Harry.
- Erro. Por favor, diga destino. - La estúpida voz del GPS llevaba repitiendo eso dos minutos.
- Harry, ¿cómo has puesto el GPS en portugués? - reí - Y lo más importante, ¿cómo se pone en inglés? - Harry se rió pero luego se puso muy serio.
- No lo sé, pero estamos perdidos y sé que no tiene gracia pero aun así nos estamos riendo. - Rió de nuevo, cogió el GPS y pulsó varios botones.
- Fel. Säg destination, Fel. Säg destination, Fel. Säg destination. - repetía el dichoso aparato. Harry se desvió y paró el coche en el arcén para intentar arreglarlo.
- Esto será interesante. - dijo observando cómo se desquiciaba. - ¿Dónde estamos? - dije examinando el bosque que quedaba a mi lado y la carretera bastante antigua.
- No lo sé, giré a la izquierda en el primer desvío de la autopista, tal y como debí haber hecho.
- Harry, tiraste hacia la derecha. - reí.
- No hace gracia - dijo riéndose. - No sé dónde coño estamos. - Cogí el GPS.
- Estamos a 42.3 millas de donde se supone que deberíamos estar.
- Parece que todavía nos queda un largo camino.
- ¿A qué esperas para arrancar?
- No sé en qué dirección ir.
- ¿Y por qué no preguntamos?
- Primero, ¿a quién? ¡Estamos en medio del bosque! Segundo, no necesito preguntar, puedo ver un mapa. - Se quitó el cinturón y se inclinó sobre mí para abrir la guantera y sacar un mapa de carretera de Inglaterra.
- Harry, no necesitas demostrarme nada... para de ser tan orgulloso y preguntemos a alguien. ¡Se supone que deberíamos estar en el camping desde hace horas!
- Vale, pero la próxima vez no nos perderemos. Lo prometo. - Entonces abrió la puerta pero la cerró en seguida - ¿Y si vemos a una asesino con un hacha o si alguien sale del bosque y viene hacia nuestro coche con un... - dijo con un tono profundo.
- ¡Basta! ¡Me estás asustando! - le interrumpí. Harry se rió y puso su mano sobre mi rodilla.
- No te preocupes, si algo de eso pasara, yo te protegería. Soy prácticamente un ninja. - sonrió y de pronto, se incorporó rápidamente, arrancó el coche y volvimos a la carretera - Ya sé dónde estamos y sé cómo llegar. Soy como un GPS humano, lo juro.
Finalmente y a las 2am, llegamos al camping que me había prometido. Era uno de primera categoría que se encontraba en mitad del bosque que había de camino a Eastmidlands. Nada más que llegamos, fuimos a la recepción, cogimos la parcela más alejada pero a la vez cercana a la piscina y al supermercado, y fuimos directamente a montar la tienda. Y por fin, a las 4am, nos fuimos a dormir.
[Narra Danielle]
No sé qué coño hacía yo allí, ni siquiera sabía lo que me había llevado a tomar la decisión de ir a su casa, pero lo importante era que mi corazón había hablado y había sabido entender lo que me había dicho. Así que ahí estaba yo, en la puerta de su casa sin saber si llamar o no al timbre. Minutos después de debatir internamente qué hacer, pensé que como ya le había echado huevos y había venido, ¿por qué no echarle más y hacer lo que tenía previsto hacer? Total, que llamé al porterillo y varios segundos después escuché su voz.
- ¿Quién es?
- Yo.
- ¿Quién es yo? - reí.
- Dani.
- Ah - hubo un gran silencio - perdona, ya te abro - dicho esto, pulsó el botón y empujé la puerta para entrar. Crucé el gran jardín de la entrada y llamé a la puerta de la casa, él no tardó ni un segundo en abrirme - Perdona, es que normalmente las fans dicen "yo" y ha pasado algunas veces que las he dejado entrar pensando que eras tú... bueno, o mis hermanas.
- No pasa nada, Liam. - silencio.
- Pasa, pasa.
- Gracias - se apartó y entré. Su casa estaba tal y como la última vez que la vi, con la diferencia de que faltaban fotos nuestras.
- ¿Y qué te ha traído por aquí?
- El otro día, cuando me llamaste por lo de las niñas esas que me habían grabado en vídeo, quise preguntarte cómo te iban las cosas, pero me colgaste.
- No, te colgué...
- Liam, lo hiciste - insistí - Sé que para ti quizás no sea fácil o normal mantener una amistad después de una ruptura pero yo te quiero, Liam, y te perdí como novio y fue muy duro así que paso de perderte como amigo.
- Danielle, yo no puedo ser tu amigo.
- ¿Por qué no?
- Porque siente que te hago daño.
- No seas tonto, ¿por qué?
- Rompimos porque mis fans se entrometían demasiado en tu vida y eso poco a poco te reconcomía, no quiero que al volver a acercarme a ti pase lo mismo.
- Entonces, si yo te dijera que no me importaría olvidar todo este tiempo que hemos estado separados y volver a salir juntos empezando de cero o contando los dos años que llevábamos juntos, como quieras, ¿me dirías que no?
- Sí.
- ¿De verdad? Liam, te estoy diciendo que ya no me importa que las fans me sigan, que me he dado cuenta de que te quiero y que si tu me quieres, todo lo demás me da igual, que me gustaría volver contigo, ¿qué me dices?
[Narra April]
- ¡Tienes que estar de coña! - exclamó mientras miraba su teléfono con cierta rabia. Habíamos pasado todo el día en la piscina del camping y ya había anochecido, de forma que acabábamos de encender un fuego para no morirnos de frío pese a que era 20 de agosto. Y es que la noche en el bosque era bastante fría.
- No deberías leer los insultos o las mierdas que te manden - dije sentándome en una de las sillas que habíamos traído y que estaba a su lado.
- No es eso, todo el mundo está diciendo que Zayn pega más contigo que tú conmigo.
- ¿Cómo?
- Sí, hay fotos por ahí de vosotros fumando por la calle y la gente dice que os prefiere juntos que a nosotros dos.
- Serían de el otro día, fui a acompañarlo a que se hiciera un tatuaje y así yo cogía nuevas ideas.
- Eso no me importa - suspiró - ¿Zayn? ¿En serio? ¿Zayn? Él no tiene nada que yo tenga ¿verdad?
- Bueno, él no me tiene a mí, si eso cuenta. - Me dio un beso en la nariz.
- Cuenta para todo. - Siguió leyendo cosas - No creo que hicieras buena pareja con Zayn para nada. Vale que los dos fuméis, os gusten los tatuajes y los piercings y que solo seas un año mayor que él, pero eres demasiado buena para él.
- ¿Demasiado buena? Mira, será mejor que no hablemos más del tema.
- Pero Zayn es demasiado silencioso para ti y medís lo mismo.
- Harold, no importa porque no estoy saliendo con Zayn ¿vale?
- ¿Pero por qué tienen que emparejarte con Zayn? ¿Solo porque alguien ha hecho fotos de vosotros dos fumando juntos mientra ibais de camino al estudio de tatuajes? ¿Solo porque tengáis el mismo gusto musical y cinematográfico? ¿Solo porque sois cómo almas gemelas? Pues vaya cosa - Harry estaba muy celoso, parecía que iba a reventar - Pues sí, sois almas gemelas pero no eres su tipo.
- Creía que su tipo eran las chicas con piernas largas.
- Exacto, pero tú eres mucho más que unas piernas largas.
- Harry, no voy a dejarte por Zayn. Vale que tengamos muchas cosas en común, pero mi novio eres tú, el es uno de mis mejores amigos y punto.
- Vale, ya está, ya lo dejo - sonrió y guardó su móvil - Por cierto, no me gusta eso de que fumes.
- Lo sé, ya sabes que solo lo hago cuando estoy estresada.
- ¿Lo estabas?
- Llevaba más de un mes sin verte, por Dios, era demasiado. - Rió y me hizo una señal para que me sentara en su regazo así que le obedecí. Al rato, fuimos al supermercado del camping a comprar algo para cenar. - ¡Cantemos una canción! - dije una hora después de haber cenado y haber estado absolutamente nada. Harry negó con la cabeza y suspiré - ¿Historias de miedo? - pregunté sonriendo mientras él volvía a mirar el móvil. - ¡Vamos, Harry! Hemos venido para pasar tiempo juntos por primera vez en mucho tiempo, para de mirar el móvil y disfrutemos. - Me quedé mirándole, él seguía metido en la pantalla de su móvil.
- Yo estoy disfrutando.
- No, no lo estás. No has querido hacer nada en toda la noche - crucé los brazos - ¿Y si tostamos nubes de algodón? - Sin darle tiempo a responder, me levanté y me metí en la tienda para coger la gran bolsa de nubes que habíamos comprado.
- ¿Nubes? Acabamos de cenar, no tengo hambre, pequeña.
- Pero podríamos dividirlas, las blancas son las mías y las rosas, las tuyas. Y podríamos ser como esas parejas adorables de las películas que se sientan juntas y se acurrucan mientras cantan canciones de acampadas y tuestan sus nubes y se las dan el uno al otro y luego se besan de una manera súper pastelosa y...
- Y entonces llega el asesino del hacha y los decapita. - Me interrumpió con una sonrisa orgullosa y yo le lancé una mirada fría. Entonces se incorporó y cogió la bolsa de nubes que yo había dejado en el suelo. - Pero eso nunca pasa de verdad. - rió y buscó un palo con la mirada. Cuando lo encontró, abrió la bolsa y clavó una nube rosa en él para luego acercarlo al fuego. Me acerqué a él y le susurré al oído:
- Harry, no te preocupes, sé que esto no es lo tuyo. - Cogí la bolsa que había dejado a su lado y me senté en la otra silla para ver cómo su nube se tostaba lentamente.
- Enana, abre la boca - levanté la vista del fuego y vi cómo alejaba el palo de él para soplar la nube y luego llevarla con cuidado a mis labios. Después cogió una nube blanca, la clavó en el palo y me la dio para que yo la tostara.
- ¿Estás seguro de que lo estoy haciendo bien? - dije mirando con cierto asco a la nube negra que estaba en el extremo del palo.
- No, la estás quemando - me quitó el palo y cuando la nube se enfrió, la tiró. - Es la cuarta nube que quemas - dijo riéndose.
- ¿Por qué no lo consigo? ¡Las tuyas son perfectas! - dije mientras veía como tostaba otra nube rosa.
- Soy el amo. - Cogí otra nube de la bolsa, la clavé en el palo y la acerqué al fuego.
- Esta me va a salir perfecta - sonrió y me incliné sobre él para besarle, pero se apartó con los ojos muy abiertos.
- ¡Está ardiendo! - Harry empezó a reírse como un histérico mientras yo soplaba sin parar para intentar apagarla. Una vez que lo hice, tiré el palo al suelo y me senté enfadada.
- No puedo hacerlo - crucé los brazos. Harry se acercó a mí y rodeó mis hombros con su brazo.
- Sí que puedes - me dio un beso en la mejilla.
- No, no puedo. - Se agachó para coger el palo de nuevo y clavó una nube blanca.
- Vamos a intentarlo de nuevo, ¿no? - Cogió mi mano y me dio el palo, sin soltar mi mano inclinó el palo sobre el fuego y lo giró lentamente. Unos segundos después, tiró de mi mano para sacar una nube perfectamente tostada.
- Pero ¿cómo lo haces?
- Abre la boca - le obedecí y dejó caer la nube con mucho cuidado.
- Perfecta - dije después de tragarla.
- Casi tanto como tú. - sonrió y se inclinó para besarme. Y lo sentí, sentí que los dos sonreíamos mientras que nos besábamos y eso me encantaba. - Ahora, ¿qué canciones de acampada te sabes? Estamos de camping y nos está encantando y... - paró porque se dio cuenta de que no sabía ninguna canción de ese tipo, pero al mirarme supo que yo tampoco y lo aprovechó para cantar "So Good" de B.o.B. - ¿Y ahora qué?
- ¡Historias de miedo! - Quitamos las sillas y pusimos una toalla justo al lado del fuego para sentarnos en ella y calentarnos más. Después Harry empezó a contarme la terrorífica historia de una chica y su hermano que se fueron a acampar y nunca volvieron. Por supuesto, él añadió algunos detalles como un fantasma y una bruja y yo estaba paralizada por el miedo.
- Y esa fue la última vez que vieron a esa niña o a su hermano - susurró en un tono ultratumba.
- Harold, por favor, dime que eso no es verdad.
- Es verdad, pero no te preocupes, pequeña, que yo estoy aquí para protegerte. - Me dio un beso en la mejilla y yo me abracé a él con mucha fuerza por el miedo. - Vale, vale, era broma, esa historia no es real.
- No más historias de miedo, por favor.
- Sí, sí. Por cierto, este lugar es fantástico. Es casi tan bonito como tú - me guiñó un ojo y reí. Entonces oí un crujido y me congelé.
- ¿Qué era eso? - dije girando mi cabeza en todas direcciones para ver si había algo por ahí, pero era imposible. Me froté los ojos para intentar aclarar algunas sombras pero no conseguí nada.
- April, lo que te he contado era simplemente una historia, no flipes. - Entonces oí el ruido de nuevo.
- No, en serio, Harry, hay algo ahí.
- Seguramente será alguien de una parcela cercana, tranquila. - Puse mi cabeza en su regazo y le miré, él bajó su cabeza para mirarme y suspiró. - Esto es tan perfecto... deberíamos acampar con más frecuencia. - Entonces se tumbó y cambiamos de posición, de forma que los dos estábamos boca arriba pero él tenía apoyada su cabeza en mi barriga. - ¿Sabías que las estrellas tienen entre 1 billón y 10 billones de años?
- Vaya...
- Y esa estrella de allí - dijo señalando a una que brillaba un poco más que las demás - se llama estrella Polar y es una de las más brillantes del firmamento.
- ¿Cómo sabes todo eso, Harold?
- He investigado un poco, quería ser capaz de explicarte todo eso - reí provocando que su cabeza se moviera de arriba a abajo sin parar.
- Me gusta aquella - dije señalando una que parecía parpadear.
- ¿Esa que brilla? ¿La que parece que parpadea?
- Esa - dije toda contenta.
- Pues esa será nuestra estrella - se giró sonriente y se levantó.
- ¿Qué haces?
- ¿Te apetece que demos un paseo?
- Bueno, está bien - estiré mis brazos para que cogiera mis manos y tirara para ayudarme a levantarme, apagó el fuego y salimos de nuestra parcela. Íbamos tan entretenidos mientras paseábamos en la oscuridad, que no nos dimos cuenta de que habíamos salido del camping y nos habíamos adentrado en el bosque. - ¿Por qué piensas que esto fue una idea? - dije apartando una rama de mi cara mientras que seguía a Harry en la oscuridad y apretaba su mano con fuerza.
- Pensé que sería una aventura. - contestó sin levantar la mirada de la pequeña parte del suelo que iluminaba su móvil.
- No, si una aventura es. - Llevábamos media hora dando vuelvas y estaba un poco asustada - Harry, tenemos que admitir que esto no es lo nuestro y que somos unos torpes con respecto a la orientación. - Harry se giró riendo.
- Ese no es el espíritu. Vamos, ya encontraremos el camino de vuelta. - Me dio un beso en la mejilla y me abrazó. Entonces se levantó un viento bastante fresco y me estremecí - Venga, sigamos avanzando, tenemos que volver para meternos en nuestros sacos calentitos. - Se giró de nuevo y emprendimos la marcha.
- ¡Eh, Harry, recuerdo este árbol! - dije señalando uno con forma retorcida. Me giré a la izquierda e hice un esfuerzo para ver en la oscuridad - ¡Lo he encontrado! - solté su mano y fui corriendo hacia nuestra parcela.
- Oh Dios mío, gracias a Dios, pensaba que nunca lo encontraríamos - dijo nada más que me alcanzó. Me giré y le miré levantando una ceja - ¿Qué? Estaba tan cagado como tú pero tenía que actuar en plan tranquilo para no asustarte. - sonrió y le di un golpecito en la nariz.
- Vayamos ya a la cama, señor. - Lo empujé hacia la tienda y nos pusimos nuestros pijamas y ropa de abrigo por encima, nos metimos en nuestros respectivos sacos de dormir y nos quedamos en silencio escuchando a los bichos de fuera hasta que nos quedamos dormidos.
Me desperté en mitad de la noche porque Harry me estaba dando así que me giré para ver qué quería.
- ¿Qué coño estás haciendo?
- Nada - dijo parando.
- Harry, ¿te pasa algo?
- No, sigue durmiendo.
- Vale - suspiré y me giré de nuevo.
- Bueno, puede que tenga un poco de frío. - reí.
- Pero si llevas tu pijama de invierno y un abrigo.
- Sí, pero tengo frío.
- Ven aquí, anda - Bajé la cremallera de sacó, salió del suyo y se metió en el mío. Rodeó mi cadera con sus brazos y yo su torso con los míos. Estábamos bastante apretados pero se estaba agusto porque hacía calor. Después de unos minutos mirándonos a los ojos sin decir absolutamente nada, solo sonriendo como imbéciles, nos besamos con toda la pasión que pudimos teniendo en cuenta que no podíamos mover nuestro cuerpo un solo centímetro de lo apretados que estábamos.
- ¿Ya somos como esas parejas adorables de las películas? - susurró unos segundos después de que paráramos de besarnos.
- La más adorable - sonreí, nos besamos de nuevo y apoyé mi cabeza en su pecho, de forma que él apoyó la suya sobre uno de mis hombros. Sentía sus manos en mi cintura y que nuestras respiraciones iban a la vez, sentía que éramos una sola persona. Y sentí que debía decírselo. - Harry, ¿estás despierto?
- Sí - dijo con voz de adormilado.
- Te quiero - apartó su cabeza de mi hombro y me miró con la sonrisa más grande que había visto en mi vida, con los hoyuelos más marcados que nunca. Nos quedamos unos segundos mirándonos, nos besamos con tanto amor como el de hacía unos minutos y volvimos a la misma posición.
- Creo que pasamos el mismo árbol hace diez minutos - murmuré mirando por la ventana del coche. - Vamos en círculos. - Harry frunció el ceño, quitó una mano del volante y me dio un beso en la mejilla. Era viernes y estaba anocheciendo, Harry había tenido la idea de pasar el fin de semana en un camping para poder estar solos tres días así que había aceptado en ir con él, el único problema era que no quería decirme a dónde íbamos y estaba segura de que estábamos perdidos.
- Circles, we're going in circles dizzy's all it makes us... - canturreó mientras escaneaba la carretera por si veía alguna señal que le indicara dónde estábamos.
- Muy mono - dije sarcásticamente. Entonces miré al frente y vi a una anciana paseando a su perro - Frena y le pregunto cómo se llega a donde quiera que me estés llevando. - Sacudió la cabeza y apareció una media sonrisa en su cara. Aceleró más y nos adentramos en una carretera que iba entre dos bosques. Estaba anocheciendo y daba bastante miedo. - ¿Qué coño haces?
- Tengo un GPS en la guantera, no hay por qué pararse. - Controlé mis instintos asesinos y saqué el aparato. Lo encendí y metí la dirección que me dijo Harry.
- Erro. Por favor, diga destino. - La estúpida voz del GPS llevaba repitiendo eso dos minutos.
- Harry, ¿cómo has puesto el GPS en portugués? - reí - Y lo más importante, ¿cómo se pone en inglés? - Harry se rió pero luego se puso muy serio.
- No lo sé, pero estamos perdidos y sé que no tiene gracia pero aun así nos estamos riendo. - Rió de nuevo, cogió el GPS y pulsó varios botones.
- Fel. Säg destination, Fel. Säg destination, Fel. Säg destination. - repetía el dichoso aparato. Harry se desvió y paró el coche en el arcén para intentar arreglarlo.
- Esto será interesante. - dijo observando cómo se desquiciaba. - ¿Dónde estamos? - dije examinando el bosque que quedaba a mi lado y la carretera bastante antigua.
- No lo sé, giré a la izquierda en el primer desvío de la autopista, tal y como debí haber hecho.
- Harry, tiraste hacia la derecha. - reí.
- No hace gracia - dijo riéndose. - No sé dónde coño estamos. - Cogí el GPS.
- Estamos a 42.3 millas de donde se supone que deberíamos estar.
- Parece que todavía nos queda un largo camino.
- ¿A qué esperas para arrancar?
- No sé en qué dirección ir.
- ¿Y por qué no preguntamos?
- Primero, ¿a quién? ¡Estamos en medio del bosque! Segundo, no necesito preguntar, puedo ver un mapa. - Se quitó el cinturón y se inclinó sobre mí para abrir la guantera y sacar un mapa de carretera de Inglaterra.
- Harry, no necesitas demostrarme nada... para de ser tan orgulloso y preguntemos a alguien. ¡Se supone que deberíamos estar en el camping desde hace horas!
- Vale, pero la próxima vez no nos perderemos. Lo prometo. - Entonces abrió la puerta pero la cerró en seguida - ¿Y si vemos a una asesino con un hacha o si alguien sale del bosque y viene hacia nuestro coche con un... - dijo con un tono profundo.
- ¡Basta! ¡Me estás asustando! - le interrumpí. Harry se rió y puso su mano sobre mi rodilla.
- No te preocupes, si algo de eso pasara, yo te protegería. Soy prácticamente un ninja. - sonrió y de pronto, se incorporó rápidamente, arrancó el coche y volvimos a la carretera - Ya sé dónde estamos y sé cómo llegar. Soy como un GPS humano, lo juro.
Finalmente y a las 2am, llegamos al camping que me había prometido. Era uno de primera categoría que se encontraba en mitad del bosque que había de camino a Eastmidlands. Nada más que llegamos, fuimos a la recepción, cogimos la parcela más alejada pero a la vez cercana a la piscina y al supermercado, y fuimos directamente a montar la tienda. Y por fin, a las 4am, nos fuimos a dormir.
[Narra Danielle]
No sé qué coño hacía yo allí, ni siquiera sabía lo que me había llevado a tomar la decisión de ir a su casa, pero lo importante era que mi corazón había hablado y había sabido entender lo que me había dicho. Así que ahí estaba yo, en la puerta de su casa sin saber si llamar o no al timbre. Minutos después de debatir internamente qué hacer, pensé que como ya le había echado huevos y había venido, ¿por qué no echarle más y hacer lo que tenía previsto hacer? Total, que llamé al porterillo y varios segundos después escuché su voz.
- ¿Quién es?
- Yo.
- ¿Quién es yo? - reí.
- Dani.
- Ah - hubo un gran silencio - perdona, ya te abro - dicho esto, pulsó el botón y empujé la puerta para entrar. Crucé el gran jardín de la entrada y llamé a la puerta de la casa, él no tardó ni un segundo en abrirme - Perdona, es que normalmente las fans dicen "yo" y ha pasado algunas veces que las he dejado entrar pensando que eras tú... bueno, o mis hermanas.
- No pasa nada, Liam. - silencio.
- Pasa, pasa.
- Gracias - se apartó y entré. Su casa estaba tal y como la última vez que la vi, con la diferencia de que faltaban fotos nuestras.
- ¿Y qué te ha traído por aquí?
- El otro día, cuando me llamaste por lo de las niñas esas que me habían grabado en vídeo, quise preguntarte cómo te iban las cosas, pero me colgaste.
- No, te colgué...
- Liam, lo hiciste - insistí - Sé que para ti quizás no sea fácil o normal mantener una amistad después de una ruptura pero yo te quiero, Liam, y te perdí como novio y fue muy duro así que paso de perderte como amigo.
- Danielle, yo no puedo ser tu amigo.
- ¿Por qué no?
- Porque siente que te hago daño.
- No seas tonto, ¿por qué?
- Rompimos porque mis fans se entrometían demasiado en tu vida y eso poco a poco te reconcomía, no quiero que al volver a acercarme a ti pase lo mismo.
- Entonces, si yo te dijera que no me importaría olvidar todo este tiempo que hemos estado separados y volver a salir juntos empezando de cero o contando los dos años que llevábamos juntos, como quieras, ¿me dirías que no?
- Sí.
- ¿De verdad? Liam, te estoy diciendo que ya no me importa que las fans me sigan, que me he dado cuenta de que te quiero y que si tu me quieres, todo lo demás me da igual, que me gustaría volver contigo, ¿qué me dices?
[Narra April]
- ¡Tienes que estar de coña! - exclamó mientras miraba su teléfono con cierta rabia. Habíamos pasado todo el día en la piscina del camping y ya había anochecido, de forma que acabábamos de encender un fuego para no morirnos de frío pese a que era 20 de agosto. Y es que la noche en el bosque era bastante fría.
- No deberías leer los insultos o las mierdas que te manden - dije sentándome en una de las sillas que habíamos traído y que estaba a su lado.
- No es eso, todo el mundo está diciendo que Zayn pega más contigo que tú conmigo.
- ¿Cómo?
- Sí, hay fotos por ahí de vosotros fumando por la calle y la gente dice que os prefiere juntos que a nosotros dos.
- Serían de el otro día, fui a acompañarlo a que se hiciera un tatuaje y así yo cogía nuevas ideas.
- Eso no me importa - suspiró - ¿Zayn? ¿En serio? ¿Zayn? Él no tiene nada que yo tenga ¿verdad?
- Bueno, él no me tiene a mí, si eso cuenta. - Me dio un beso en la nariz.
- Cuenta para todo. - Siguió leyendo cosas - No creo que hicieras buena pareja con Zayn para nada. Vale que los dos fuméis, os gusten los tatuajes y los piercings y que solo seas un año mayor que él, pero eres demasiado buena para él.
- ¿Demasiado buena? Mira, será mejor que no hablemos más del tema.
- Pero Zayn es demasiado silencioso para ti y medís lo mismo.
- Harold, no importa porque no estoy saliendo con Zayn ¿vale?
- ¿Pero por qué tienen que emparejarte con Zayn? ¿Solo porque alguien ha hecho fotos de vosotros dos fumando juntos mientra ibais de camino al estudio de tatuajes? ¿Solo porque tengáis el mismo gusto musical y cinematográfico? ¿Solo porque sois cómo almas gemelas? Pues vaya cosa - Harry estaba muy celoso, parecía que iba a reventar - Pues sí, sois almas gemelas pero no eres su tipo.
- Creía que su tipo eran las chicas con piernas largas.
- Exacto, pero tú eres mucho más que unas piernas largas.
- Harry, no voy a dejarte por Zayn. Vale que tengamos muchas cosas en común, pero mi novio eres tú, el es uno de mis mejores amigos y punto.
- Vale, ya está, ya lo dejo - sonrió y guardó su móvil - Por cierto, no me gusta eso de que fumes.
- Lo sé, ya sabes que solo lo hago cuando estoy estresada.
- ¿Lo estabas?
- Llevaba más de un mes sin verte, por Dios, era demasiado. - Rió y me hizo una señal para que me sentara en su regazo así que le obedecí. Al rato, fuimos al supermercado del camping a comprar algo para cenar. - ¡Cantemos una canción! - dije una hora después de haber cenado y haber estado absolutamente nada. Harry negó con la cabeza y suspiré - ¿Historias de miedo? - pregunté sonriendo mientras él volvía a mirar el móvil. - ¡Vamos, Harry! Hemos venido para pasar tiempo juntos por primera vez en mucho tiempo, para de mirar el móvil y disfrutemos. - Me quedé mirándole, él seguía metido en la pantalla de su móvil.
- Yo estoy disfrutando.
- No, no lo estás. No has querido hacer nada en toda la noche - crucé los brazos - ¿Y si tostamos nubes de algodón? - Sin darle tiempo a responder, me levanté y me metí en la tienda para coger la gran bolsa de nubes que habíamos comprado.
- ¿Nubes? Acabamos de cenar, no tengo hambre, pequeña.
- Pero podríamos dividirlas, las blancas son las mías y las rosas, las tuyas. Y podríamos ser como esas parejas adorables de las películas que se sientan juntas y se acurrucan mientras cantan canciones de acampadas y tuestan sus nubes y se las dan el uno al otro y luego se besan de una manera súper pastelosa y...
- Y entonces llega el asesino del hacha y los decapita. - Me interrumpió con una sonrisa orgullosa y yo le lancé una mirada fría. Entonces se incorporó y cogió la bolsa de nubes que yo había dejado en el suelo. - Pero eso nunca pasa de verdad. - rió y buscó un palo con la mirada. Cuando lo encontró, abrió la bolsa y clavó una nube rosa en él para luego acercarlo al fuego. Me acerqué a él y le susurré al oído:
- Harry, no te preocupes, sé que esto no es lo tuyo. - Cogí la bolsa que había dejado a su lado y me senté en la otra silla para ver cómo su nube se tostaba lentamente.
- Enana, abre la boca - levanté la vista del fuego y vi cómo alejaba el palo de él para soplar la nube y luego llevarla con cuidado a mis labios. Después cogió una nube blanca, la clavó en el palo y me la dio para que yo la tostara.
- ¿Estás seguro de que lo estoy haciendo bien? - dije mirando con cierto asco a la nube negra que estaba en el extremo del palo.
- No, la estás quemando - me quitó el palo y cuando la nube se enfrió, la tiró. - Es la cuarta nube que quemas - dijo riéndose.
- ¿Por qué no lo consigo? ¡Las tuyas son perfectas! - dije mientras veía como tostaba otra nube rosa.
- Soy el amo. - Cogí otra nube de la bolsa, la clavé en el palo y la acerqué al fuego.
- Esta me va a salir perfecta - sonrió y me incliné sobre él para besarle, pero se apartó con los ojos muy abiertos.
- ¡Está ardiendo! - Harry empezó a reírse como un histérico mientras yo soplaba sin parar para intentar apagarla. Una vez que lo hice, tiré el palo al suelo y me senté enfadada.
- No puedo hacerlo - crucé los brazos. Harry se acercó a mí y rodeó mis hombros con su brazo.
- Sí que puedes - me dio un beso en la mejilla.
- No, no puedo. - Se agachó para coger el palo de nuevo y clavó una nube blanca.
- Vamos a intentarlo de nuevo, ¿no? - Cogió mi mano y me dio el palo, sin soltar mi mano inclinó el palo sobre el fuego y lo giró lentamente. Unos segundos después, tiró de mi mano para sacar una nube perfectamente tostada.
- Pero ¿cómo lo haces?
- Abre la boca - le obedecí y dejó caer la nube con mucho cuidado.
- Perfecta - dije después de tragarla.
- Casi tanto como tú. - sonrió y se inclinó para besarme. Y lo sentí, sentí que los dos sonreíamos mientras que nos besábamos y eso me encantaba. - Ahora, ¿qué canciones de acampada te sabes? Estamos de camping y nos está encantando y... - paró porque se dio cuenta de que no sabía ninguna canción de ese tipo, pero al mirarme supo que yo tampoco y lo aprovechó para cantar "So Good" de B.o.B. - ¿Y ahora qué?
- ¡Historias de miedo! - Quitamos las sillas y pusimos una toalla justo al lado del fuego para sentarnos en ella y calentarnos más. Después Harry empezó a contarme la terrorífica historia de una chica y su hermano que se fueron a acampar y nunca volvieron. Por supuesto, él añadió algunos detalles como un fantasma y una bruja y yo estaba paralizada por el miedo.
- Y esa fue la última vez que vieron a esa niña o a su hermano - susurró en un tono ultratumba.
- Harold, por favor, dime que eso no es verdad.
- Es verdad, pero no te preocupes, pequeña, que yo estoy aquí para protegerte. - Me dio un beso en la mejilla y yo me abracé a él con mucha fuerza por el miedo. - Vale, vale, era broma, esa historia no es real.
- No más historias de miedo, por favor.
- Sí, sí. Por cierto, este lugar es fantástico. Es casi tan bonito como tú - me guiñó un ojo y reí. Entonces oí un crujido y me congelé.
- ¿Qué era eso? - dije girando mi cabeza en todas direcciones para ver si había algo por ahí, pero era imposible. Me froté los ojos para intentar aclarar algunas sombras pero no conseguí nada.
- April, lo que te he contado era simplemente una historia, no flipes. - Entonces oí el ruido de nuevo.
- No, en serio, Harry, hay algo ahí.
- Seguramente será alguien de una parcela cercana, tranquila. - Puse mi cabeza en su regazo y le miré, él bajó su cabeza para mirarme y suspiró. - Esto es tan perfecto... deberíamos acampar con más frecuencia. - Entonces se tumbó y cambiamos de posición, de forma que los dos estábamos boca arriba pero él tenía apoyada su cabeza en mi barriga. - ¿Sabías que las estrellas tienen entre 1 billón y 10 billones de años?
- Vaya...
- Y esa estrella de allí - dijo señalando a una que brillaba un poco más que las demás - se llama estrella Polar y es una de las más brillantes del firmamento.
- ¿Cómo sabes todo eso, Harold?
- He investigado un poco, quería ser capaz de explicarte todo eso - reí provocando que su cabeza se moviera de arriba a abajo sin parar.
- Me gusta aquella - dije señalando una que parecía parpadear.
- ¿Esa que brilla? ¿La que parece que parpadea?
- Esa - dije toda contenta.
- Pues esa será nuestra estrella - se giró sonriente y se levantó.
- ¿Qué haces?
- ¿Te apetece que demos un paseo?
- Bueno, está bien - estiré mis brazos para que cogiera mis manos y tirara para ayudarme a levantarme, apagó el fuego y salimos de nuestra parcela. Íbamos tan entretenidos mientras paseábamos en la oscuridad, que no nos dimos cuenta de que habíamos salido del camping y nos habíamos adentrado en el bosque. - ¿Por qué piensas que esto fue una idea? - dije apartando una rama de mi cara mientras que seguía a Harry en la oscuridad y apretaba su mano con fuerza.
- Pensé que sería una aventura. - contestó sin levantar la mirada de la pequeña parte del suelo que iluminaba su móvil.
- No, si una aventura es. - Llevábamos media hora dando vuelvas y estaba un poco asustada - Harry, tenemos que admitir que esto no es lo nuestro y que somos unos torpes con respecto a la orientación. - Harry se giró riendo.
- Ese no es el espíritu. Vamos, ya encontraremos el camino de vuelta. - Me dio un beso en la mejilla y me abrazó. Entonces se levantó un viento bastante fresco y me estremecí - Venga, sigamos avanzando, tenemos que volver para meternos en nuestros sacos calentitos. - Se giró de nuevo y emprendimos la marcha.
- ¡Eh, Harry, recuerdo este árbol! - dije señalando uno con forma retorcida. Me giré a la izquierda e hice un esfuerzo para ver en la oscuridad - ¡Lo he encontrado! - solté su mano y fui corriendo hacia nuestra parcela.
- Oh Dios mío, gracias a Dios, pensaba que nunca lo encontraríamos - dijo nada más que me alcanzó. Me giré y le miré levantando una ceja - ¿Qué? Estaba tan cagado como tú pero tenía que actuar en plan tranquilo para no asustarte. - sonrió y le di un golpecito en la nariz.
- Vayamos ya a la cama, señor. - Lo empujé hacia la tienda y nos pusimos nuestros pijamas y ropa de abrigo por encima, nos metimos en nuestros respectivos sacos de dormir y nos quedamos en silencio escuchando a los bichos de fuera hasta que nos quedamos dormidos.
Me desperté en mitad de la noche porque Harry me estaba dando así que me giré para ver qué quería.
- ¿Qué coño estás haciendo?
- Nada - dijo parando.
- Harry, ¿te pasa algo?
- No, sigue durmiendo.
- Vale - suspiré y me giré de nuevo.
- Bueno, puede que tenga un poco de frío. - reí.
- Pero si llevas tu pijama de invierno y un abrigo.
- Sí, pero tengo frío.
- Ven aquí, anda - Bajé la cremallera de sacó, salió del suyo y se metió en el mío. Rodeó mi cadera con sus brazos y yo su torso con los míos. Estábamos bastante apretados pero se estaba agusto porque hacía calor. Después de unos minutos mirándonos a los ojos sin decir absolutamente nada, solo sonriendo como imbéciles, nos besamos con toda la pasión que pudimos teniendo en cuenta que no podíamos mover nuestro cuerpo un solo centímetro de lo apretados que estábamos.
- ¿Ya somos como esas parejas adorables de las películas? - susurró unos segundos después de que paráramos de besarnos.
- La más adorable - sonreí, nos besamos de nuevo y apoyé mi cabeza en su pecho, de forma que él apoyó la suya sobre uno de mis hombros. Sentía sus manos en mi cintura y que nuestras respiraciones iban a la vez, sentía que éramos una sola persona. Y sentí que debía decírselo. - Harry, ¿estás despierto?
- Sí - dijo con voz de adormilado.
- Te quiero - apartó su cabeza de mi hombro y me miró con la sonrisa más grande que había visto en mi vida, con los hoyuelos más marcados que nunca. Nos quedamos unos segundos mirándonos, nos besamos con tanto amor como el de hacía unos minutos y volvimos a la misma posición.
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